Bertolt Brecht

En el Berlín oriental nació uno de los dramaturgos más destacados e innovadores de la Alemania, su nombre Eugen Berthold Friedrich Brecht en 1898, más conocido como Bertolt Brecht. Empezó a estudiar literatura y filosofía en 1927, después ingresó a la escuela de medicina. Durante la primera guerra mundial empezó a escribir y publicar sus obras, a partir de 1920 trabajó como dramaturgo y director de escena, en 1928 obtuvo el mayor éxito con la opera de cuatro cuartos. En 1930 estrechó lazos con sus contactos del Partido Comunista Alemán, en 1933 el nazismo lo sacó del país, se exilió en Svendborg Dinamarca. En 1935 viajó a Moscú, Nueva York y París a los congresos de escritores antifascistas.

 

Ya iniciada la segunda guerra mundial se marchó a Suecia en 1939 y a Finlandia en 1940, país que tuvo que abandonar para escapar ante la llegada de los Nazis. Volvió a Rusia sólo para exiliarse en Santa Mónica California en los Estados Unidos, donde estuvo 6 años viviendo de guiones para Hollywood, su película Galileo Galilei le valió un tache de elemento sospechoso por la trama antinorteamericana y tuvo que viajar a Berlín en 1948.

 

Siendo una mente liberal, opositora a las ideologías burguesas, le costó el enorme viaje a través del mundo, esa experiencia sólo profundizó su ideal y lo plasmó en el teatro, que con el tiempo lo convertiría en uno de los líricos más prestigiosos del mundo.

 

Adicional al teatro y a la lírica, Brecht se destacó por una prosa de carácter didáctico y dialectico, centrada en su posición antiburguesa, una crítica a las formas de vida, a la ideología y a la concepción artística de la burguesía, poniendo de relieve al mismo tiempo la necesidad humana de encontrar la felicidad como base de vida. Esta posición ideológica se radicalizó cuando se acercó al marxismo, haciendo referencia ahora al individuo aislado, el individuo aniquilado por el capitalismo, el individuo que se tiene que enmarcar en el conjunto de la sociedad.

 

Su lenguaje mordaz y moral ha sido replicado en todo el mundo como ejemplo de inteligencia superior, cuando señalaba que “el ejemplo más grande que les puedes dar a los demás es el ejemplo de tu propia vida”, señala en resumidas cuentas el actuar de Brecht, firme seguidor de sus propias ideas con una congruencia elocuente.

 

Cuando se acercó al marxismo, el paroxismo que mostraba contra la clase política y acomodada la resumía cuando decía “primero va el comer, luego va la moral”, se refería a que la política es inútil si no está solucionado lo básico, que es la alimentación. Era un duro crítico de la sociedad de su tiempo, la justicia le era un gran chiste de humor negro, señalaba que los jueces son incorruptibles, cuando no se dejan corromper para imponer justica, digno del diccionario del diablo de Berce, era una mente lúcida y las mentes lúcidas aman la poesía, la creación digna del maestro:

 

CORAL DEL GRAN BAAL

Cuando Baal crecía en el albo seno de su madre, ya era el cielo tan lívido, tan sereno y tan grande, tan joven y desnudo, tan raro y singular como lo amó Baal cuando nació Baal.

 

Y el cielo seguía siendo alegría y tristeza, aunque Baal durmiera feliz y no lo viera, aunque ebrio Baal, violeta era de noche, y aunque piadoso al alba, era de albaricoque.

 

Entre el bullir de pecadores vergonzosos, desnudo, Baal se revolcaba en paz, y sólo y siempre el cielo poderoso la desnudez cubría de Baal.

Es bueno todo vicio para algo y también, dice Baal, quien lo practica. Vicios son, ya se sabe, lo que se quiere.

 

Elegíos dos vicios, porque uno es demasiado. No seáis vagos e indolentes pues, por Dios, que no es fácil el gozar.

 

Hace falta experiencia y miembros fuertes: la tripa puede a veces molestar. Parpadea Baal a los orondos buitres que en el cielo estrellado su cadáver esperan.

A veces se hace el muerto Baal.

 

Desciende un buitre, y en silencio Baal un buitre cena.

En el valle de lágrimas, bajo lúgubres astros, chasqueando la lengua, pace campos Baal. Canta y trota Baal, cuando los ha agotado, por los bosques eternos yendo el sueño a buscar.

 

Cuando a Baal le atrae el oscuro seno,

¿Qué es ya para Baal el mundo? Está saturado.

 

Y guarda tanto cielo Baal bajo los párpados que incluso muerto tiene suficiente cielo. Cuando Baal se pudría de la tierra en el oscuro seno, ya era el cielo tan grande, tan lívido y sereno, tan joven y desnudo, tan raro y singular como lo amó Baal cuando vivía Baal.

 

Así Brecht, alucinando dibuja espacios distintos al común, de un Baal como señor, no sé si es el dios identificado con Cronos, o con Beal, el primer rey del infierno, al final, el Baal de Brecht come zopilotes, usando el engaño del gallo mexicano que se quiere comer a la morena de arriba. Eso es arte y el arte cuando es bueno entretiene. Brecht criticaba al sistema político con gran denuedo, eso le valió no tener un lugar fijo para vivir, como los espíritus errantes que lo son a fuerza de necesidad, así, se ganaba el encono de la cúpula del poder, más cuando decía que la hipocresía cuando comienza a ser de mala calidad debe sustituirse con la verdad si no se quiere caer en el mismo juego hasta convertirlo en teatro.

 

Compartimos el encono que Brecht mantenía contra la clase política que con su cinismo podría manejar dos morales, aquella con la que se reelegía y la otra con la que convivía entre pares, sabía que en los tiempos violentos que le tocó vivir los hacendados eran los únicos que aumentaban sus propiedades, mientras los miserables solo aumentaban en miseria. En la guerra aumentan los discursos del general y crece el silencio del pueblo y más cuando es callado a fuerza de plomo, o al menos convencido de callarse.

 

Así, metido en un surrealismo mágico era crítico de las multitudes, aquellas que sólo alcanzan a ver su nariz y pierden de vista el entorno, criticaba a aquellos que no eran capaces de ver en el teatro más allá que la simple representación de la escena, se perdían lo sublime. Así que si la gente quiere ver las cosas que puede entender, no debería ir al teatro, debería ir solamente al baño. La poesía será siempre la salvadora, la que nos hace disfrutar la vida desde otra óptica, pues vive fuera de la razón, vive fuera de la realidad, entra el las dimensiones que nos son ignotas pero que están latentes en toda mente despierta.

 

CONTRA LA SEDUCCIÓN

No te dejes seducir:

no hay retorno alguno.

El día está a las puertas,

Hay ya viento nocturno:

no vendrá otra mañana.

No te dejes engañar con que la vida es poco.

Bébela a grandes tragos

Porque no te bastará cuando hayas de perderla.

No te dejes consolar.

Vuestro tiempo no es mucho.

El lodo, a los podridos.

La vida es lo más grande:

perderla es perder todo.

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Bertolt Brecht En el Berlín oriental nació uno de los dramaturgos más destacados e innovadores de la Alemania, su nombre Eugen Berthold Friedrich Brecht en 1898, más conocido como Bertolt Brecht. Empezó a estudiar literatura y filosofía en 1927, después ingresó a la escuela de medicina. Durante la primera guerra...