Uno de los dichos muy comunes en la sociedad “la boca habla de lo que está lleno el corazón”. Si analizamos nuestro lenguaje cuando nos relacionamos con los demás, pudiéramos ver una radiografía de lo que abunda en nuestro corazón.
Uno de los grandes desafíos para nuestras familias, es incursionar con gran paciencia en devolver la mirada y el interés de las generaciones púberes y párvulas a una vida rica en valores, provocar un cambio de mentalidad en la restauración del tejido social.
Uno de los problemas actuales de los púberes se centra en la falta de identidad, ya no hay muchas buenas referencias seguras, firmes y ciertas en la vida. Hemos sido superados por los adelantos tecnológicos que por la saturación de información la vida ha sido tomada como una moda comercial, ya no es de estación a estación, primavera, verano, otoño invierno. Ahora la vida pasa de moda rápidamente, una semana, 24 horas en el canal de YouTube, eres el que más likes tienes, tu vida se volvió viral, tanto por un defecto o por un desafío, incluso por oponerse a la moral.
Hoy nos enfrentamos a la volatilidad de la vida, la juventud navega en el mar de la confusión, la frustración y hasta la depresión, los párvulos no saben lo que quieren y exigen derechos sin corresponder con las obligaciones. Los púberes viven la vida de lo que se experimenta “siento bonito, es bueno. Siento feo es malo” “A mí me gusta, es bueno. A mí no me gusta es malo”.
Hoy debemos orientar a nuestra población juvenil a mirar a su interior, a mirarse en su dignidad, a contemplar lo maravilloso de la vida, a corresponder con gratitud lo que el mundo o su familia le comparten día a día. Hoy debemos orientar a los púberes a mirar el privilegio de la vida y ser capaces de reflexionar los desafíos sociales y proponer con responsabilidad y reflexión propuestas para un mundo mejor.
Hoy nos vemos vislumbrados por el deseo del poder, sentarnos en el trono, a la derecha o a la izquierda, pero no queremos los puestos más sencillos. Hoy buscamos lo que me da más placer (hedonismo), hoy queremos lo que me da más dinero con el mínimo esfuerzo.
Debemos decirles a nuestros jóvenes, que en ellos tenemos la esperanza, que aprendan el camino del verdadero amor y no se dejen engañar por la mentira del placer, el error de experimentar sin responsabilidad. Hoy necesitamos jóvenes valientes no violentos, jóvenes decididos no conflictivos. Debemos decirles a nuestros jóvenes que si quieren ser tenidos por grandes, deben ser capaces de descubrir que todos y cada uno de nosotros ha de ser servidor en la sociedad. Porque cuando nos descubrimos útiles nos hacemos responsables y disfrutamos la alegría de vivir para servir.

https://i0.wp.com/www.periodicoeldespertar.com/wp-content/uploads/2018/12/20181205_160033.png?fit=467%2C306https://i0.wp.com/www.periodicoeldespertar.com/wp-content/uploads/2018/12/20181205_160033.png?resize=150%2C150Redacción / El DespertarOpinión
Uno de los dichos muy comunes en la sociedad “la boca habla de lo que está lleno el corazón”. Si analizamos nuestro lenguaje cuando nos relacionamos con los demás, pudiéramos ver una radiografía de lo que abunda en nuestro corazón. Uno de los grandes desafíos para nuestras familias, es incursionar...