Muchas veces hemos escuchado un comentario sobre otra persona, y parece interesante escuchar ese diálogo, sobre todo cuando se expresa algo novedoso, algo que no sabías sobre la persona o la situación. Muchos de estos comentarios van cargados de un tinte despectivo, de un tinte de desacreditación, que por muy interesante que parezca en momentos cae en actos de chisme o difamación.

Si pensamos que lo que se dice de otra persona es un “chisme”; es decir, comentarios sin fundamento, sin tener la seguridad de lo que se dice sea verdad, se crea un conflicto entre las personas involucradas. En ocasiones es fácil afrontar esta serie de difamaciones, pero en otros momentos se desencadena una serie de conflictos, venganzas que terminan en actos de violencia, donde se rebasa la justicia y la libertad de expresión.

De toda esta presentación, debemos descubrir la gran necesidad que hay en nuestra sociedad de aprender a vivir en los valores humanos. Se debe descubrir el valor de la libertad de expresión juntamente en cuanto riqueza, pero también los límites que median en defensa de la dignidad humana, como la oportunidad de expresar un comentario como crítica constructiva, evitando la difamación.

Si descubrimos el valor de la persona humana, de la riqueza en cuanto ser social capaza de transformar la realidad y de hacer cultura una serie de actividades, que nos dan la oportunidad de ver la creatividad y el potencial interno que hay en el hombre. También podemos resaltar el valor de la persona, no solamente ver sus debilidades, sus errores o su manera de equivocarse y al contrario dirigimos nuestra crítica en un sentido positivo, podemos tender lazos fuertes de amistad; crear comunidades sólidas, capaces de afrontar los retos de la naturaleza humana, los desafíos de la naturaleza, del ambiente, crear condiciones humanas estables donde los hombres vivan en paz.

Estas son las críticas positivas que debemos hacer hacia la sociedad, o las personas. Porque si todo esto lo hacemos en un sentido negativo, creamos muros que nos aíslan y dividen, que nos llevan a rivalizar, a crear maneras de defensa personal, a violentar los derechos humanos, a infringir las leyes de la Constitución, pero sobre todo a olvidar que somos racionales, capaces de dialogar.

Cuantas veces nos hemos encontrado personas insoportables, intransigentes, necias, nefastas por su manera de ser. Incapaces de dialogar y de tender lazos de amistad, difíciles de pactar con ellas. Pues es aquí donde descubrimos lo dañado que está el ser humano. La gran necesidad de romper el círculo de la crítica superflua e indiferente, neutra y aséptica. Hay necesidad de mirar al otro con una mirada limpia, no para servirse de él, sino para descubrir la manera de servirlo, para descubrir una oportunidad de poder prolongar el amor hasta el grado de hacer y desear el bien a las otras personas.

Hoy debemos apostarle por ciudadanos capaces de amar, por ir creando personas creativas en la dinámica de inventar caminos, ofrecer oportunidades de integración, ofrecer ideas de transformación, pero sobre todo capaces de sanar las heridas de las familias y de la sociedad. Creativos para llevar el perdón a los que sufren la violencia y que se conviertan en verdaderos embajadores del amor y de la paz.

https://i2.wp.com/www.periodicoeldespertar.com/wp-content/uploads/2019/03/padresImagen1.jpg?fit=903%2C584https://i2.wp.com/www.periodicoeldespertar.com/wp-content/uploads/2019/03/padresImagen1.jpg?resize=150%2C150Redacción / El DespertarOpinión
Muchas veces hemos escuchado un comentario sobre otra persona, y parece interesante escuchar ese diálogo, sobre todo cuando se expresa algo novedoso, algo que no sabías sobre la persona o la situación. Muchos de estos comentarios van cargados de un tinte despectivo, de un tinte de desacreditación, que por...