Que necesitamos para tener un corazón nuevo

La sociedad sufre a causa de sus propios errores, por eso necesitamos renovar nuestros deseos, revisando nuestra vida en torno los valores y con ello fortalecer la vida en la sociedad. Podemos recorrer el camino hecho y resumir las etapas vividas a la luz de los valores.
Partimos de la gratitud como base de una relación de confianza entre los hombres, una relación sólida y firme que permite crear verdaderos ambientes donde se promuevan los valores humanos, y desde donde seamos capaces de discernir, las oportunidades y los riesgos que nos presenta la sociedad.
En estos tiempos debemos ser muy inteligentes para saber discernir las idolatrías que ejercen tanto poder y control en nosotros, que nos provocan sentimientos de vacío y que nos esclavizan hasta el grado de no ser capaces de distinguir en mal en la sociedad.
Esto implica un proceso de discernimiento que nos proyecte a una liberación de lo que nos esclaviza y nos destruye. Dice el Salmo “en Dios descansa mi alma, de Él viene mi salvación” (Sal 62,2).
Esta es una vía que nos lleva a reflexionar en nuestra propia historia y nos lleva a reconciliarnos con aquello que desde nuestra infancia se ha hecho una manera de vivir. Sin embargo, ha sido una manera de vivir a la que no nos hemos acostumbrado, llegando a la adultez incapaces de dar un peso justo a las realidades y acciones de las personas que nos lastimaron.
El único camino que encontramos en la relación con los demás y con el prójimo, es a partir del amor a las personas, incluso a los que menos queremos o de los que no nos sentimos aceptados. La fidelidad a la confianza depositada en nosotros, con el cuidado de aconsejar al otro, sin la complicidad y siempre con el respeto que el otro se merece. La generosidad en el tiempo para escuchar y compartir una palabra de motivación, pero sobre todo cultivar la autenticidad porque esto nos ayuda a seguir luchando por ser felices y cultivar valores que proyecten la dignidad de la persona.
Para vivir así, necesitamos un corazón nuevo. ¿Pero cómo trasplantarnos un corazón nuevo?, el primer signo de que necesitamos un corazón nuevo son los deseos de un cambio en nuestra vida. El deseo de ser mejor esposo, esposa; el deseo de ser mejor ciudadano; el deseo de ser mejor estudiante; el deseo de ser mejor hijo de familia; el deseo de ser un buen padre de familia, etc. El deseo de tener una existencia grata, libre, auténtica, benediciente, adulta, custodia y amante de la vida, fiel generosa y sincera, nos renueva el corazón hasta desear una vida nueva.
Estos deben ser los deseos que nos acompañen a lo largo de nuestra vida, ya que en la medida que la persona se vislumbra plena y realizada, ayuda también a impulsar a los demás y sobre todo crea canales de fraternidad, donde reine la paz.
Debemos luchar por cultivar un corazón nuevo, que nos ayude a superar el pasado y a cultivar una vida plena, llena de amor y paz.

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