Suicidio: Una muerte más y me muero

¿No sé si morirse esté de moda, o la muerte simplemente se paseé campante por nuestros terruños, sin que nadie la detenga?,¿O simplemente los días de larga vida en el hombre han terminado? Para morirte al día de hoy ya no basta ser un personaje malvado, metido en negocios turbios, que se pagan con muerte, ya sea por salirte, ya sea por meterte en ellos, o por necear en permanecer en ellos. Así tienes la muerte asegurada. Tarde o temprano te llega. En los negocios turbios hay cierta justificación y hasta aceptación moral, se acepta que se muere por andar en malos pasos ¿Y cuando no andas en malos pasos y te suicidas? ¿Te puedes morir sin aliciente moral?

Digo, por alguna razón plausible el suicida se provoca la muerte, y tendrá a sus seguidores o a sus amistades luchando para justificarla, lo que en vida no pudo hacer, podrá dejar recados, cartas o mensajes señalando que nadie tuvo la culpa, cómo si culpar a alguien fuese razón lógica para morirse, pues las pasiones o enfermedades mal entendidas fuesen motivos suficientes. Para un amante de la vida no lo es, eso es lógico, para el suicida si lo es, basta un pequeño detonante para admitir que la vida no vale la pena vivirla. Así que en realidad nadie la tiene, salvo el que decide buscarle los pies.

En estos días ha habido mucha información relacionada con los suicidios, el suicidio es la muerte autoinfligida, es encontrar la muerte por mano propia. En Morelia, Michoacán, se reportan 17 suicidios en lo que va del año. Una de las peores crisis que ha vivido la ciudad y el estado. Situación solo visualizada en Yucatán, que lleva un récord de un suicidio por día en el mismo lapso del año, también en todo el estado, alentado dicen las autoridades en su ignorancia por problemas familiares, el consumo de alcohol y drogas, problemas que sufre la población principalmente nativa.

Indiferentemente al motivo justificable o no de la muerte, es que nada hay que la justifique, todo lo que se diga sólo son meras píldoras paliativas al dolor moral que ni la sociedad, ni el estado dejan de tomar cada que suceden estos casos, para no caer en la paranoia, y estos sucesos suceden en todo el mundo, como si ya fuese algo cotidiano. La muerte por mano propia no distingue raza, credo, nivel cultural ni económico, le es indiferente, hay suicidios que son mediáticos, sin que eso signifique que son distintos a los no mediáticos:

el día 1 de abril de 2019 se suicidó Armando Vega Gil, bajista del grupo de Rock Botellita de Jerez, un personaje dedicado al arte, escritor con trayectoria amplia de 32 libros, poeta, compositor y músico, alentado dicen por el linchamiento en redes sociales debido a una acusación de abuso sexual contra una adolescente y su trabajo literario está enfocado a los jóvenes, eso le atraería la muerte en vida. Ese al parecer fue el detonante, pueda ser cierto o no, eso es lo que tenemos al momento. Lo cierto es que esta persona le dio poco valor a la vida y más a la muerte.

En el diario “Cambio de Michoacán”, Ismael Acosta en su columna: “El suicidio, una lectura torcida de Nietzsche”, señala que los que se suicidan son generalmente jóvenes entre 15 y 29 años, y por salud no es común la muerte de jóvenes, es más común que mueran por  traumatismos, naturalmente no mueren; sin embargo, menciona que sicológicamente los adolescentes son el grupo vulnerable ante la presión social y en redes sociales son vulnerados, desde luego desconocen la ley causa y efecto, desconocen que para ser vulnerado debe haber una causa que generalmente ellos mismos la provocan, al permitirse licencias que moralmente no son aceptadas.

Menciona también que algunos estudios señalan a la pobreza como factor importante ante el suicidio, aunque estos se dan en mayor medida en países industrializados que no son pobres. Relacionado a Nietzsche, menciona Ismael que los jóvenes interpretan erróneamente la nueva eternidad basada en el eterno retorno espiritual del hombre liberado de ataduras religiosas o dogmáticas. Debemos de informar a los jóvenes que la eternidad Nietzschiana es atemporal, ese eterno ciclo de florecer morir se repite, eso entiendo no debe ser aliciente para que los jóvenes busquen adelantar la rueda del eterno retorno, y las ataduras se deben de liberar en vida.

En “El mito de Sísifo”, Camus explica más acertadamente el problema del suicidio, señalándolo más como un absurdo. Menciona que el suicidio es más que un problema filosófico, el no vivir la vida no lo responde, el vivirla si lo hace; por lo tanto, se resuelve si vale o no la pena vivirla. Galileo Galilei, ejemplificó de manera gráfica y explícita la importancia de la vida, cuando defendía una verdad científica irrefutable en nuestros días ante mentes sosas, no tuvo ningún reparo en abjurar de ella cuando su vida estuvo en peligro, no valía la pena sufrir la hoguera por esa verdad, era irrelevante para ella si el sol giraba alrededor de la tierra o ésta alrededor del sol. Esa es una cuestión superficial. Una idea no vale la pena ponderarla contra la vida.

Aun así, hay personas que desprecian la vida, otros se dejan matar por ideales o ilusiones que les dan una razón para vivir, y estas mismas ilusiones paradójicamente les dan una razón para morir. Lo vemos reflejado en mayor manera en los movimientos políticos y sociales, los eternos mártires, eso nos hace deducir que el problema que tenemos para poner en riesgo la vida y el problema que nos hace ansiar la vida sólo es una forma de pensamiento vista desde diferente ángulo. El pensar que la sociedad o algún personaje es culpable o detonante para atentar contra la vida propia es absurdo, tan absurdo como pensar en que la vida nos ha sobrepasado.

Nietzsche señalaba que el hombre tiene la capacidad de superarse a sí mismo, ese hombre es el que alcanza la eternidad, porque la superación está encima de sí mismo, ha dejado de lado todos los vicios, todo lo que ata al hombre común a la tierra. Se es hombre libre amante de la vida. El hombre que ha perdido el sentido de la vida empieza a darle vida a lo absurdo, y la medida en que existe relación entre le suicidio y lo absurdo, es la medida exacta en la que el suicidio es la solución a lo absurdo, al final, si un hombre decide dejar la vida o continuarla sólo es la presunción de haber llegada a un acuerdo interno o no, donde la dualidad es la mayor demandante, sólo existe el no o el sí.

Los matices son las justificaciones que se puedan tener entre lo absurdo de morir y la necesidad de vivir, se justifica ante la valentía de morir contra la valentía de vivir. Las dos son vertientes de una misma madre, ejemplificadas por Schopenhauer, que elogiaba al suicidio ante una mesa bien provista, estas mismas vertientes pareciera también que no tienen relación entre lo que se pueda pensar de la vida o del acto que implica abandonarla; sin embargo, existe esa línea delgada que no logramos descifrar, pues el hombre por lo general está tan apegado a la vida que puede sufrir todas las miserias posibles con tal de vivirla, pues adquirimos primero la costumbre de vivir que la de pensar, y al nacer empezamos la inefable carrera hacía la muerte, depende de que tan rápido corramos, es la voluntad que tendremos de vivir, en el suicida, el cuerpo es el que lleva la delantera y gana.

El suicida es un ser que se ha autoengañado, ha puesto sus expectativas muy altas en la vida, ya sea una esperanza de una vida mejor que merecen o en las ilusiones o ideales que superan la vida, la hacen ver desde otra óptica y cuando estas traicionan al sentido de la vida, se muere, ¿O qué hace al hombre desear la muerte, si el sentido de la vida es incompatible con el deseo de la muerte?; hasta hoy solo los que apreciamos la vida pretendemos entenderla, hacemos un juego de palabras, suponiendo que si negamos el sentido de la vida forzosamente declaramos que no vale la pena vivirla, lo que es innegable es que quien se suicida considera que la vida no vale la pena vivirla, para el que la acepta se le hace que esto es algo natural, y nadie que ha muerto ha regresado a preparar un discurso para defender el derecho que tenía a la muerte o el derecho que tenía en quitarse la vida, entendemos que la vida es una obligación del hombre, pues nace para vivirla, el grado de apego que tenga a ella definirá su relación con ella, los únicos que hacemos conclusiones somos los vivos, los que pensamos en la lógica de la vida y lo absurdo de la muerte, y la muerte llega cuando la lógica ha perdido su razón de ser.

Estamos pues ante un gran dilema existencial, y mientras los vivos seguimos deliberando si es justificable la muerte, las personas siguen suicidándose y asesinándose en todo el mundo, pues no es algo propio de Morelia, donde se están dando la mayoría de los casos en estos días, y los que amamos la vida desde luego no vemos ninguna lógica ni justificación para morirse, los suicidas si la tienen, desafortunadamente la desconocemos, pues no necesariamente es la violencia psicológica llamada bullying, o la drogadicción o el alcoholismo, son varios factores que lo hacen personal y la decisión es así; personal, la violencia general y propia no parará, las variables así lo indican, solo espero que no se cumpla la incongruencia de lo absurdo, que esto se vuelva una moda.

 

 

 

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