H. Zitácuaro, Mich.- Alberto Velázquez Miranda tiene aproximadamente 22 años como lustrador de calzado, su noble oficio le ha valido ser el sostén económico de su familia. Además su trabajo es parte de una tradición con mucho brillo, establecida en la plaza principal de la ciudad.
Muchos no lo saben, pero esta actividad ha sido el sostén de varias generaciones de personas que no tenían trabajo o que llegaron a la ciudad en busca de mejores condiciones de vida.
Tal vez hoy muchos se convirtieron en profesionistas y sus estudios fueron pagados con el trabajo de padres o abuelos.
En el caso de Alberto Velázquez, sus padres lo trajeron cuando él apenas tenía escasamente seis meses de edad. Ellos vivían en la tenencia de Aputzio de Juárez, posteriormente decidieron emigrar a esta ciudad.
Aprendió el oficio de lustrador de calzado por la necesidad económica y además de bolero también vendía chicles para poder ganar el sustento propio.
Como sus padres provenían de una familia humilde y trabajadora, Alberto aprendió desde su niñez a forjarse en el trabajo, por ello ayudaba a sus padres a vender pan en las comunidades rurales.
Velázquez Miranda ha tenido muchas satisfacciones como bolero, puesto que le ha permitido su trabajo interactuar con la gente y socializar con ella.
Prácticamente para él, al igual que para el gremio de boleros, su segunda casa es el jardín grande, ya que llega a laborar desde las 8 de la mañana y termina su jornada hasta las 9 de la noche.
Ha sido un mil usos, como muchas personas que vienen a probar suerte a la ciudad, por ello sus ganas de salir adelante le ha dado la oportunidad de probar varias actividades laborales, como vendedor de chicles, comerciante de pan, ofertando también productos, como muebles y hasta oro.
También fue en algún tiempo ayudante de albañil, pero fue como bolero o lustrador de calzado donde se estableció Alberto.
“Yo creo que cuando descubres que te gusta tu trabajo, pues te la pasas feliz y estás alegre, porque has descifrado para que trabajas, como una vocación. Si te gusta tu trabajo lo haces con alegría”, explicó.
Aunque le ha tocado darle grasa al calzado de algunos personajes políticos, su trabajo lo hace con mucho gusto, sin distingos de clases sociales, lo hace con esmero. A sus clientes también les gusta platicar con Alberto para amenizar la mañana o la tarde.
Por otro lado también tiene revistas, periódicos y hasta cigarros sueltos, lo que le permite tener alguna ayuda adicional económica.
“Únicamente le doy gracias a Dios por la oportunidad de vivir y decirle a los demás que todos los días son maravillosos”, señaló aquel hombre de tez morena y sonrisa franca.
Se tiene la idea de que los boleros son analfabetas o con un nivel mínimo de educación académica, sin embargo lo cierto es que tenemos los mejores boleros de la ciudad, como don Alberto, quien lo ha hecho a lo largo de 22 años como lustrador de calzado en la plaza “Benito Juárez” de esta ciudad.
Así que todos los días, desde muy temprano, nuestro personaje instala su puesto, se sienta por algún tiempo y espera pacientemente la llegada de sus clientes. Luego, además de comprar algún periódico o revista se sientan en la silla y esperan que el lustrador haga su trabajo, algunos observan detenidamente las manos de Alberto haciendo su trabajo de la mejor manera.

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H. Zitácuaro, Mich.- Alberto Velázquez Miranda tiene aproximadamente 22 años como lustrador de calzado, su noble oficio le ha valido ser el sostén económico de su familia. Además su trabajo es parte de una tradición con mucho brillo, establecida en la plaza principal de la ciudad. Muchos no lo saben,...