Zitácuaro, Mich.- Juan Reynoso Portillo nació en la localidad El Ancón de Santo Domingo, municipio de Coyuca de Catalán, en la región de Tierra Caliente, en el estado de Guerrero, un 24 de junio de 1912.

Sus padres fueron Felipe Batancourt y María Luisa Portillo, quienes no le querían comprar su propio instrumento musical, un violín, porque con el tiempo se convertiría en un borracho y mujeriego.

Un hombre que no conoció las letras, pero que gracias al don que había recibido, la música, con su violín hizo a muchos vibrar de emoción y júbilo con sus notas musicales. Tenía 6 años de edad cuando comenzó a tocar este instrumento, que gracias a que un niño se lo regaló momentos después de haberlo robado en el mercado.

Su talento e inquietud musical crecieron y cuando viajó a la Ciudad de México a probar suerte; un locutor de la XEXY, lo renombra como “El Paganini de la Tierra Caliente”. Su vida musical se resume en 80 años de trayectoria.

Recibe de manos del presidente Ernesto Zedillo el premio Nacional de Ciencias y Artes en 1997, en el campo de Artes y Tradiciones Populares.

“Soy un hombre que no conoce ni las letras; nunca fui a la escuela, ni aprendí siquiera el silabario. Soy un aldeano. Lo único que puedo decir, lo digo tocando música. Mal hecho, regular o medio bien, pero no puedo decir más”.

“Me tocó la suerte de que, como se dice, también lo feo divierte, y desde siempre a la gente le ha gustado y divertido lo que hago. Siempre he creído que es la expresión de la alegría o de la tristeza, según el estado de las personas, aunque hay de plano a quienes no les gusta lo que oyen”.

Cuando se le preguntó por qué se había convertido en músico, contestó simple y llanamente, “nomás porque sí”. Un hombre que creyó su destino era un violín y sus manos; así que para ello, lo único que necesitaba un buen músico era sentir el alma y tener un buen oído.

“Empecé tocando solito. Había un muchacho que estaba con nosotros arrimado, se llamaba Fernando y le decían por mal nombre El Machete; le pidió a mi papá un peso y se fue a Pungarabato, hoy Ciudad Altamirano, donde compró un violincito”.

Juan se peleaba con Fernando por el violín, instrumento con el cual aprendió a tocar “Paloma Blanca” y “La Cucaracha”, quería de cualquier manera tener el propio y cuando se lo pedía a sus padres, le contestaban que iba a ser un briago y un mujeriego. “El Machete” convenció  a don Felipe, padre de Juan, de comprar dicho instrumento, ya que tocaba bien “aclaradito”.

“A la hora de hacerle la ronda a las muchachonas no sabía escribir. Yo no fui a la escuela. No conocía el silabario. Me les pegué a maestros de violín, como don Isaías Salmerón, El Chícharo, y don Félix Tavira, El Chile Verde, José Corona y Socorro Galván. Buenos pa’ tocar de a madre. Ahora ya no hay músicos buenos. Son flojos y dicen que es música vieja y anticuada. Pero no la tocan porque es difícil”.

A pesar de haber participado en festivales de música en México y Estados Unidos, su vida en la cúspide no fue siempre así, comenzó a tocar en su estado natal, Guerrero, donde “se desvelaba uno mucho y se tocaba barato. En Guerrero eran muy gorrones. Pagaban seis pesos por tocar todo el día y éramos cuatro músicos. En Michoacán sí la pagaban bien. Una vez toqué para la una fiesta de la Virgen y me juntaron cuatro pesos, brincaba de gusto, allá me ganaba doce reales”.

Juan Reynoso tuvo la influencia de su padre, quien ya en ese tiempo tocaba en un grupo musical. Ante los cambios de residencia de su familia se van a vivir a Bejucos, en el Estado de México, ahí aprende a tocar los sones, gustos, malagueñas, entre otros estilos más. Ahí en ese lugar forma una agrupación junto a amigos y se van a tocar a los eventos del lugar.

Años más tarde el locutor Víctor Manuel Guzmán Negrete, escucha su música y lo bautiza como “El Paganini de la Tierra Caliente”.

Hasta los oídos de la periodista y editora Lindajoy Fenley llega la música de Reynoso y se traslada a nuestro país para difundir su arte musical y le hace una invitación personal para que participe en el 20 Annual American Fiddle Tunes Festival, en Port Towsand, Washington, Estados Unidos.

Reynoso ofreció tres conciertos e imparte clases de música de la Tierra Caliente a violinistas estadounidenses, en este tiempo Paul Anastasio se convierte en violinista y luego se dedica a transcribir las partidura de Reynoso, de las cuales ha recuperado más de 300.

En el 97 recibe la condecoración con el premio Nacional de Ciencias y Artes, en el campo de Artes y Tradiciones Populares de parte del Presidente de la República. En mayo de 2006 el ayuntamiento de Morelia lo galardona con la Presea Generalísimo Morelos.

Juan Reynoso, el Paganini, es víctima de un padecimiento renal que lo mantuvo en cama y fallece el 17 de enero de 2007, en Riva Palacio, municipio de San Lucas, Michoacán. Sus restos son sepultados en el panteón municipal de Ciudad Altamirano, Guerrero. Reynoso murió a la edad de 94 años y con su muerte deja un importante legado, la música calentana pierde a un baluarte de la música, un virtuoso autodidacta.

El Paganini de Tierra Caliente era considerado no solo uno de los más importantes y talentosos intérpretes de la música de esta región, también conservaba en su memoria prácticamente todo el repertorio musical de la Tierra Caliente. El interés por su vida y música generó la realización de algunos documentales.

Entre ellos se encuentran “En busca de don Juan”, de Marcia Perskie, además participó en algunas cintas de la Época de Oro del Cine Nacional.

Al extraordinario violinista le sobreviven 17 hijos, 10 de su última esposa, Esperanza Aguirre.

Fuentes de consulta: La Jornada,  Música Tradicional Mexicana,  El Universal, Wikipedia.

https://i0.wp.com/www.periodicoeldespertar.com/wp-content/uploads/2015/12/PORTADA.jpg?fit=796%2C791https://i0.wp.com/www.periodicoeldespertar.com/wp-content/uploads/2015/12/PORTADA.jpg?resize=150%2C150Gabriel Gómez RodríguezPersonaje de la SemanaTitulares
Zitácuaro, Mich.- Juan Reynoso Portillo nació en la localidad El Ancón de Santo Domingo, municipio de Coyuca de Catalán, en la región de Tierra Caliente, en el estado de Guerrero, un 24 de junio de 1912. Sus padres fueron Felipe Batancourt y María Luisa Portillo, quienes no le querían comprar...