¿ES LOPEZ EL CULPABLE DE NUESTRA IGNORANCIA, APATIA E IRRESPONSABILIDAD?
En un ejercicio de auto evaluación sincera, en lo personal no estoy capacitado para opinar acerca del tema del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, si se construye en Texcoco o en Santa Lucia, Toluca u otra región, pues no soy experto y mi conocimiento es limitado en materia de ingeniería de suelos, impacto ambiental, explosión demográfica, así como las consecuencias macro económicas que pudiese traer no respetar tratados internacionales en materia de construcción.
Pero honestamente, el que yo ignore esos aspectos y no me preocupe por informarme al respecto, no es culpa del presidente electo. Tampoco es su responsabilidad que los ignorantes sean mayoría y esa masa sea la que más participe, decidiendo desechar que el AICM se construya en lo que fuera el Lago de Texcoco. A López Obrador tampoco se le puede condenar por que los sabios opositores a los resultado de la encuesta no realizaron una campaña informativa que diera luz a los ignorantes y estos opinaran en la encuesta, previo a reflexiones y razonamientos sesudos, poniendo en práctica el método científico, para evitar errores.
Que fue poca la participación, tampoco podemos culpar a los organizadores de la encuesta por la apatía ciudadana, ni obligar a nadie a asistir en un evento cívico voluntario. Que hubo errores, incluso que se violentó la ley y hasta la Constitución porque debió ser organizada la consulta por el INE, tampoco debe ser motivo de reprobación, recordemos que los mismos procesos electorales durante décadas fueron organizados por el PRI y el gobierno, el propio Secretario de Gobernación realizaba las funciones que hoy asume el Vocal Ejecutivo del INE, pero todo se ha venido ciudadanizando y perfeccionando de manera paulatina.
Que hay videos donde se descubre a funcionarios de casilla, militantes de MORENA, tachando las boletas de la encuesta; pues tampoco es algo novedoso, el PRI y todos los partidos políticos surgidos de él resultaron excelentes discípulos. MORENA y AMLO no podrían ser la excepción a la regla, pues ambos de ahí vienen.
Considero pertinente aclarar que no soy militante, ni simpatizante de MORENA. Ni seguidor, mucho menos fanático de Andrés Manuel López Obrador. Pero eso no me impide reflexionar y reconocer el cambio que se está gestando en el país, aun antes de tomar posesión como Presidente de los Estados Unidos Mexicanos.
Y precisamente por eso votó la inmensa mayoría de electores en México: por la “transformación”, por un cambio radical en la forma de ejercer el poder público, y como toda evolución implica esfuerzo, dolor e incomodidad para unos, éste no será la excepción. Sobre todo cuando se inicie el combate a la corrupción, se castigue el saqueo inmisericorde de los bienes públicos, la sobre explotación de los recursos naturales y los excesivos privilegios de unos cuantos depredadores que, con el sacrificio y sangre de sus compatriotas, se han convertido en los más acaudalados de la nación… a cambio de la pobreza extrema de la mayoría de los mexicanos.
Se entiende que, los que se ven afectados negativamente en sus intereses políticos y económicos, esos que verán menguadas sus multimillonarias ganancias e inmunidades, que por décadas han tenido, se opongan a la consulta ciudadana; pero no se explica dicha oposición en personas conscientes, en catedráticos, en políticos que se auto definen demócratas, en la clase intelectual, ni en periodistas instruidos, púes la consulta ciudadana es un elemento sustancial de la democracia. Recordemos aquella máxima, el ideal del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional: El gobernante debe “mandar obedeciendo” al pueblo. Y la consulta eso es, preguntarle a los gobernados que es lo que quieren y como debe hacerse.
Si el pueblo se equivoca, pues cargará con los costos del error, pero no lo sabrá si no se le da la oportunidad de experimentarlo.
Tampoco puede negarse la comodidad que implica “consultar” o simular hacerlo y fingir que se hace lo que la población solicita u ordena, ya que si algo sale mal, los culpables serán quienes así lo “decidieron” se hiciera, no el mandatario “demócrata”.
Por donde se vea, la consulta popular como sistema de gobierno, jamás debería ser negativa, tal vez los resultados podrían ser censurados por la ausencia de reflexión, pericia o conocimiento en los temas, pero pueden corregirse, al mismo tiempo de ir extirpando la imposición, el fascismo, autoritarismo y otras prácticas antidemocráticas. Es natural que existan resistencias al cambio, oposición y campañas de rechazo a acciones novedosas que limitan los privilegios de unos cuantos, lo extraño sería irnos con la inercia de la censura, a costa de nuestro posible bienestar y de los mexicanos en general.
Al respecto se debe aclarar que tampoco podemos dar un “cheque en blanco” al nuevo gobierno, una cosa es estar de acuerdo con acciones que a todos convengan, que ser incondicional de un sujeto, que tarde o temprano será tocado por la seducción del poder y se perderá, alejándose de esos ideales democráticos, humanistas, de extinción de la corrupción, practicar la austeridad republicana, transparencia, justicia, etc., conductas (la honestidad, eficiencia y transparencia) que son su obligación ejercer, apegándose a esos valores, y nosotros, como ciudadanos permanecer escépticos, vigilantes, escudriñando y censurando al primer asomo o sospecha de apartarse de esos deberes éticos y legales. Denunciar incluso (como se está haciendo), si sus hijos se exceden en lujos, pues “no puede haber un gobierno (y su júnior) rico, con un pueblo pobre”.
Tenemos que exigir que ese combate a la corrupción, que se nos prometió y por lo que se votó, sea una realidad: lo mismo que la austeridad “republicana”… a ver si es cierto y “sepan lo que se siente” atenderse con el Seguro Popular, en el IMSS e ISSSTE.
Nada más con eso: combate a la corrupción y austeridad en la administración pública, sería un gran avance en la “cuarta transformación”.
Y la responsabilidad antes descrita, tiene que realizarse a la brevedad, a partir del primero de diciembre, para aminorar el desgaste prematuro que AMLO y MORENA están experimentando y que se incrementará, primero con la incorporación total de los integrantes del gabinete, que generará rencor y frustración en quienes ya se sienten parte del poder central y quedarán fuera de esa posibilidad. No todos podrán ingresar a la nómina del gobierno de la “Esperanza”, ni ser parte activa (con gastos incluidos) de la “Cuarta Transformación”.
El desgaste seguirá cuando las expectativas extraordinarias generadas por AMLO no sean cumplidas, ni siquiera de manera ordinaria, desde la perspectiva de algunos. Debilidad que se magnificará y difundirá por otros, expertos para hacerlo. Pero el deterioro se agudizará con el trabajo de ciertos colaboradores cercanos y otros no tanto, que a nivel central, en los estados y municipios, con el propósito de atribuirse bienes financieros y encumbrarse en política harán exactamente lo mismo que han hecho a quienes critican, pero con mayor torpeza.
Así que AMLO y MORENA no la tienen fácil. Aunque con los dineros públicos podrán financiar programas asistencialistas, de esos que al PRI le permitieron tener clientela cautiva. MORENA hará lo mismo con los adultos mayores, jóvenes estudiantes, personas desocupadas, madres solteras y toda esa estructura electoral que le resultará barato mantener controlada e incondicionalmente a su disposición.

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¿ES LOPEZ EL CULPABLE DE NUESTRA IGNORANCIA, APATIA E IRRESPONSABILIDAD? En un ejercicio de auto evaluación sincera, en lo personal no estoy capacitado para opinar acerca del tema del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, si se construye en Texcoco o en Santa Lucia, Toluca u otra región, pues...