NORMALISTAS, MAGISTERIO, LUCHA SOCIAL Y REVOLUCIÓN

Las luchas sociales, son manifestaciones de la población en defensa de un objetivo de bienestar colectivo y dan cuenta, de manera fiel, de las transformaciones de la sociedad en cada periodo histórico.

Además de las luchas sociales, existe la lucha de clases y esta (la lucha de clases), llevada a la Revolución, tiene como propósito la “dictadura del proletariado” (Cuba); mientras que la lucha social, trasladada a la Revolución, tendría como objetivo la libertad de la humanidad, honrada en todos sus integrantes. Con este fin surgieron las Escuelas Normales Rurales en México, liberar a la sociedad mexicana, especialmente a los oprimidos, marginados, excluidos y explotados, para ennoblecerlos.

En las Normales Rurales, como la de Ayotzinapa, en Guerrero; la Vasco de Quiroga (Tiripetio), la de Arteaga y Cherán en Michoacán, se les instruye a los estudiantes en la lucha social, entendiendo esta como la eliminación de toda imposición, especialmente política, de un hombre sobre otro hombre; cuyas acciones se dirigen no sólo a cambiar a la sociedad, si no que esta sea sociable con los hombres, eliminando toda causa de opresión o tiranía.

Algunos estudiantes Normalistas y ciertos profesores integrantes de la CNTE, tienen claro que los movimientos revolucionarios nacen como consecuencia de procesos históricos, pero sobre todo de construcciones colectivas sensibilizadas (doctrinadas); por ello, las Normales Rurales se han convertido en semillero de revolucionarios, como Lucio Cabañas Barrientos y Genaro Vázquez Rojas, luchadores de conciencia que entregaron y ofrendan todo, incluida la vida, por un ideal de libertad, igualdad y justicia para la sociedad. Algunos sacrifican su bienestar por los demás, bajo la consigna de: “para los demás todo y para nosotros nada”.

Además, en el caso concreto de Michoacán y Guerrero, las Escuelas Normales Rurales y las Casas del Estudiante, representan la única posibilidad para que hijos de campesinos, obreros, madres solteras y huérfanos, puedan estudiar, desarrollarse, ser solidarios con su familia y servir a la patria.

Insisto, las Normales Rurales de México históricamente han sido cuna de revolucionarios, semillero de luchadores sociales, lugar al que convergen jóvenes que anhelan superar las condiciones de ignorancia, miseria y marginación, los más pobres de nuestro país, “los hijos del pueblo”, personas que no tienen otra opción de formación, si no fuese por estos centros de enseñanza. No habría posibilidades de rescatar de la miseria, de manera lícita, a sus familias, si no existieran estas sedes de instrucción educativa.

Por lo anterior y muchas otras razones, las Escuelas Normales Rurales y albergues estudiantiles no sólo deben existir, si no multiplicarse y perfeccionar su sistema formativo. También se debe fortalecer la organización magisterial, lejos de someterse y desintegrarse, por tratarse de la fuerza gremial mayormente organizada, instruida y numerosa que existe en el país, única capaz de generar los equilibrios antes los excesos del poder.

                                                                        LO NEGATIVO

Así como hay buenos y excelentes maestros, hay malos y pésimos profesores, que denigran el ejercicio docente, generando repudio de la sociedad a sus acciones. La colectividad ya esta fastidia de profesores que abandonan las aulas a la menor provocación y de estudiantes que respaldan sus exigencias con actos vandálicos, bloqueos de vialidades, pintarrajeando fachadas y monumentos históricos y robando productos de empresas “capitalistas que explotan a sus trabajadores”… y son precisamente los trabajadores de esas empresas, repartidores de mercancía y conductores de autobuses, policías estatales y municipales, las víctimas directas de los jóvenes luchadores sociales,  padeciendo incertidumbre, vejaciones y privación de la libertad, proferidos por los jóvenes revolucionarios, pues las empresas “capitalistas” normalmente están aseguradas…

Es lamentable que nuestros estudiantes sean tomados prisioneros por exigir plazas automáticas (que se les garantice empleo al concluir sus estudios), pero más terrible resulta que exijan un derecho violentado la ley.

Para algunas voces críticas del régimen, el único delito cometido por los normalistas presos es exigir empleo; en lo personal considero que están en su derecho de hacerlo, de reclamar al gobierno certeza laboral al concluir su instrucción académica, sobre todo si demuestran aptitud para el desempeño docente y el estado está obligado a buscar la manera de satisfacer dichas demandas (pero antes, como los luchadores sociales –solidarios- que alardean ser, deben pugnar por garantizar el empleo de los egresados de todas las escuelas y universidades). No obstante, a los normalistas no se les aprehendió por solicitar plazas automáticas, si no por la forma de requerirlo, transgrediendo la ley al obstruir las vías de comunicación y otros ilícitos que podrían integrarse a las carpetas de investigación, como es el robo de mercancías, privación de la libertad, entre otros, que sí se imputarían a ciudadanos comunes.

                                              MAGISTERIO, PRINCIPAL PROMOTOR DE AUREOLES

En anterior colaboración ya habíamos comentado que es tal el hartazgo de la población, particularmente de la capital michoacana, en contra de las suspensiones de clases, marchas, bloqueos y plantones de los maestros y desmanes de normalistas, que el mandatario o autoridad que los reprimiera, argumentando aplicación de la ley para preservar el estado de derecho, sería visto como un héroe y sus acciones represivas aplaudidas, como ya está sucediendo; pues el gobernante advierte, los manifestantes provocan, se les vuelve a apercibir, arrecian las acciones de protesta, crece la molestia ciudadana, el gobierno actúa y amplios sectores sociales contentos con la reprimenda.

Para deducir lo anterior no se requiere ser científico en sociología o politólogo, con un pequeño sondeo de opinión los profesores pudieron percatarse a tiempo del desgaste que traen a cuestas. Tal vez los líderes magisteriales ya lo saben y empleando el pragmatismo que últimamente los ha caracterizado, han preferido coadyuvar en el lucimiento del gobierno que representa Silvano Aureoles, dándole elementos para que les aplique la ley. Han de calcular las inconveniencias de confrontarse con un gobierno que apenas comienza, pues serían 6 años de exclusión o de coordinación.

MAGISTERIO DISTANCIADO DE LA LUCHA SOCIAL

   Se debe aclarar que no es la sociedad la que ha dado la espalda al movimiento magisterial, ahora que dicho gremio requiere del apoyo solidario de los michoacanos, más bien fue la CNTE o sus líderes quienes se apartaron de la lucha social y abandonaron las más sentidas causas populares. Durante la tiranía del crimen organizado y la complicidad del gobierno, el magisterio enmudeció y hasta disminuyeron sus acciones de protesta, a pesar de que ellos mismo fueron víctimas de extorsión. Ahora la reactivación de la protesta y las movilizaciones magisteriales, representan una muestra del avance que el gobierno ha tenido en materia de libertades, al mantener replegado al crimen organizado, que inhibía cualquier intento de emancipación; como hoy lo siguen haciendo los esbirros de Alfredo Castillo Cervantes, todavía enquistados y empoderados en un gobierno que se supone de izquierda.

Los maestros organizados tampoco han asumido como propia la defensa de verdaderos libertadores, como José Manuel Mireles Valverde, Semeí Verdía Zepeda y decenas de autodefensas presos. No recuerdo que hayan respaldado la lucha de las autodefensas legítimas, aprovechando su formación Marxista Leninista, su capacidad de convocatoria y amplia organización de masas.

Tampoco se han manifestado en contra de los responsables del quebranto financiero de Michoacán, ni han exigido castigo a los alcaldes y gobernantes que se asociaron con el crimen organizado para saquear a los municipios, como el de Zitácuaro; menos han presentado denuncia ante la fiscalía respectiva, a pesar de saber que cualquier ciudadano puede hacerlo y teniendo entre sus filas a abogados que los instruyen en materia jurídica. Pero si acusan de “prensa vendida” a los comunicadores y medios de difusión que informan de sus conductas vandálicas y cuestionan su proceder, cuando son ellos los que se encuentran en la nómina del gobierno.  Sólo pugnan por la satisfacción de sus interese individuales, de tipo financiero.

En resumen, han equivocado sus estrategias y tácticas de lucha, pues jamás suspender clases, los bloqueos a las vías de comunicación, “tomas” de edificios públicos y saqueos de productos, perjudicarán directamente al gobierno, ellos se transportan en Helicópteros y aprovechan, igual que los profesores, cualquier ocurrencia para no trabajar, de todos modos ganan. Pero si perjudican a la sociedad que requiere esos servicios públicos y a la clase trabajadora, que puede ser despedida de sus empleos por llegar tarde.

Afirman oponerse a la privatización de la educación; sin embargo, son ellos los que con su ausencia de vocación, deficiente preparación (basta leer los mensajes que plasman para corroborar los errores ortográficos), irresponsabilidad e ineficiencia, crean desconfianza en los padres de familia y promueven la apertura de más escuelas privadas en cada ciclo escolar. La inversión en educación, el esfuerzo que los contribuyentes hacen, no coincide con los resultados del gremio magisterial. Mientras más del 60% del presupuesto de Michoacán en el 2016 es para educación (22 mil millones de pesos), somos de los estados con el menor nivel de aprovechamiento, mayor rezago educativo y deserción escolar.

La mayor parte de nuestros recursos financieros se destinan al pago de nómina de los maestros y muchos de ellos tienes años sin pararse frente a un grupo, son comisionados a los sindicatos, a los partidos políticos, se desempeñan en otros cargos de la administración pública, como representantes populares, como “aviadores”. La contradicción es, que mientras más dinero se destina a educación, menos resultados se obtienen en ese ramo; pero en otras áreas productivas somos campeones, a pesar de la poca o nula inversión financiera gubernamental, como en la producción de aguacate, limón, flor de noche buena, etcétera.

Al respecto, mi deseo en esta Navidad es que el movimiento magisterial rectifique, retome los lineamientos filosóficos que le dieron origen y aproveche las experiencias adversas, para convertirse en esa fuerza que Zitácuaro, Michoacán y nuestro País necesitan para transitar a planos superiores de desarrollo, justicia, igualdad y bienestar para todos.

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