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LOS INDIOS DE ZITACAURO HACEN LO QUE CAMPOS LES ORDENA

Se ha caracterizado por ser el presidente más corrupto, hipócrita, mentiroso, prepotente, déspota, inepto, ladrón y vulgar, en la historia de Zitácuaro. Sin embargo, a la vez es el mejor, el más eficiente operador político que el PRI tiene en el municipio.

Juan Carlos Campos Ponce siempre ha mentido, su vida propia es una falacia, un disfraz con el que oculta la verdad de su existencia. Siendo otra de sus peculiaridades, aparte de mentir, culpar a otros cuando se le descubre. Así lo ha hecho siempre, pero ambas características: la de mentir y culpar a los demás de sus propias debilidades, junto a la de aliarse con el crimen organizado para silenciar voces críticas, se intensificaron cuando fungió como alcalde.

En esa época anuló el convenio de publicidad con El Despertar por que se le hacían observaciones y nos culpó de pedirle exageradas sumas de dinero (afirmación que nunca pudo probar) y que por eso se le hacían señalamientos, porque no accedió a nuestros chantajes. Lanzando en nuestra contra a todos los compañeros de los medios y presionó a un empresario constructor de pagarle millonarias deudas que el municipio tenía con él a cambio de que acudiera a los medios a manifestar que era verdad que El Despertar intentaba extorsionar al presidente municipal. Digno el constructor no accedió a la infamia, y el requerimiento de su adeudo continúa a la fecha.

Como su campaña de denostación en nuestro perjuicio no tuvo éxito y ciudadanos honorables no cedieron a sus presiones,  ejecutó tácticas ruines. Acudió a los cabecillas del crimen organizado para que me “silenciaran” y fui llevado a Apatzingán, donde los delincuentes se condujeron con menos perversidad que nuestro gobernante y con pruebas se demostró que en lugar de representante popular los zitacuarenses estábamos siendo gobernados por un cobarde y desalmado criminal. Salvé el pellejo.

No satisfecho con su acción vil y cobarde, Campos Ponce insistía en causarnos daño, llegando al grado de ofrecer trecientos mil pesos a quien nos arrebatara la vida. Tampoco tuvo éxito.

En esos días se le descubrió el intento de robarse el dinero destinado a un proyecto cultural, en complicidad con el actual líder del Partido Verde Ecologista en Michoacán y entonces diputado federal, Ernesto Núñez Aguilar (quien, a partir de dicha pretensión quedó estigmatizado con el apodo de “diputado moches”); pero cuando a Campos Ponce se le descubrió, culpó a la promotora cultural Verónica Loiza Servín de quererlo extorsionar, no contaba con que la dama lo había grabado.

Al difundirse la grabación aceptó que su error fue no darse cuenta que lo estaban grabando; es decir, para él su falta no fue intentar robar dinero público, sino la ausencia de pericia para no ser descubierto. Frente a las irrefutables evidencias, negó e inició una retahíla de acusaciones y reparto de culpas, incluyendo al propio crimen organizado y políticos afines a sus mañas. En entrevista con la periodista Denise Maerker confesó públicamente que entregaba el diez por ciento a cada diputado que le gestionaba obras y que también colaboraba con el crimen organizado, entregándoles dinero destinado al desarrollo del pueblo de Zitácuaro.

Días antes había afirmado, según consta en las grabaciones, que el propio ex candidato a gobernador (PRI), el empresario Alfredo Anaya Gudiño le exigía el 50 por ciento de los recursos que le gestionara, exhibiendo a su cercano amigo y patrocinador como un vulgar estafador, a pesar de que por esas fecha el empresario de Sahuayo intentaba instalar en Zitácuaro una industria elaboradora de fertilizantes, que generaría infinidad de empleos en la región.

Años atrás, cuando Juan Carlos Campos fungía como administrador de la oficina de rentas en Zitácuaro, designado por su socio y protector, Víctor Manuel Tinoco Rubí, comenzó a amasar un importante capital económico legalizando ilegalmente carros americanos y emplacando vehículos robados, cuando se le descubrió culpó a colaboradores suyos, quienes a valores entendidos fueron despedidos.

Tiempo después, siendo diputado local y aspirante a presidente municipal repartió vales de materiales para construcción y paquetes de borregos, a mitad de precio, que los hombres del campo y personas de colonias populares pagaron, pero no recibieron los bienes prometidos, realizando manifestaciones de inconformidad en la oficina de gestión del representante popular, quien nuevamente negó ser estafador y culpó a su secretaria.

Esa ridiculez de negar, mentir y culpar a los demás, continúa vigente y se corrobora con los más de 70 procedimientos administrativos instaurados en contra del ex alcalde y su equipo de colaboradores, quienes siempre negaron que tuvieran observaciones, incluso mentían respecto a la procedencia del Juicio Político, y cuando se les sentenció a devolver decenas de millones de pesos “desviados” del gobierno municipal, volvieron a culpar a otros de sus propios excesos, latrocinios y corruptelas.

En la procedencia del Juicio Político acusó al titular de la ASM, José Luis López Salgado y en los procedimientos administrativos que se le siguen los imputó al gobierno del estado, pero nunca aceptó que el único culpable es él y sus malos hábitos de adjudicarse los bienes ajenos que se le confían. Intentó olvidar -porque así le convenía- que a toda acción le sigue una reacción y que las conductas antisociales deben ser sancionadas, que tarde o temprano los abusos se pagan.

No obstante haberse resuelto sólo el primero de más de 70 procedimientos en su contra, y como ya lo hemos afirmado, y hoy se reitera: el destino de Campos Ponce y su caterva de criminales, algunos incrustado en el gobierno perredista, es la cárcel. Y aunque ellos púbicamente se nieguen a aceptarlo, no se percibe como puedan evadir la acción de la justicia, ni como desvanecer el fincamiento de responsabilidades en tal cantidad de procesos, administrativos y penales. Al tiempo.

Por lo anteriormente expuesto y debidamente fundado y motivado, como dirían los abogados, es que no se cree absolutamente, ni en la honorabilidad, mucho menos en la veracidad de las afirmaciones del ex munícipe Juan Carlos Campos Ponce. Por eso, puedo afirmar, sin temor a equivocarme, que la conversación que sostuvo con otra persona, que también lo chamaqueó (como en el pasado lo hicieron, abusando de su limitaciones reflexivas), publicando mensajes en los que Campos Ponce invita a votar por la candidata de MORENA a la presidencia de Zitácuaro, Rosa María Salinas Téllez, son verdad y de su autoría.

Es su léxico, vulgar y despectivo, cargado de arrogancia, que se refleja al ordenar a su interlocutor: “…pídele a la gente que le dé su apoyo, diles que vas de mi parte. Me deben muchos favores los indios de las comunidades van a jalar a huevo”.

Y como siempre, también lo negó, pretextó que le jaquearon su cuenta y culpó de ello a sus adversarios políticos. A pesar de ser el mismo modus operandi que siempre ha utilizado en su “defensa” cuando se descubren sus “fragilidades”. También quedó al descubierto lo que ya se había anunciado: la relación de complicidad entre Campos y la candidata de MORENA, así como la manipulación que el priista mantiene sobre la representante de la izquierda en Zitácuaro, su intromisión en la planilla del Partido Verde e influencia en el candidato del PRI.

No obstante la cantidad de antecedentes que lo describen tal cual en realidad es, abundan zitacuarenses que ciegamente creen en él, por ello al inicio de esta colaboración se afirmó que se trata de un buen operador político, tal vez el mejor que el PRI tenga en la región. Pues así como insulta a las personas del medio rural, llamándolos despectivamente indios sin voluntad frente a sus indicaciones, en otras ocasiones ha ultrajado a sus propios correligionarios y a los mismos jerarcas del priismo ¿Quién no recuerda cuando se le grabó diciendo que él solo se chingaba a todos los Orihuela juntos? Y hoy estos son sus aliados y defensores más recalcitrantes.

Y es verdad, frente a él sus seguidores no tienen voluntad, no son capaces de pensar por sí mismos, son como las gallinas de aquella anécdota de Plutarco Elías Calles, el general revolucionario fundador del PRI. El más grande y poderoso cacique que dicho instituto político ha tenido.

Refiere la historia, que en una de sus reuniones, Plutarco Elías Calles mandó traer una gallina, la sujetó fuerte con una mano y con la otra empezó a desplumarla.

La gallina desesperada por el dolor, intentó fugarse, pero no pudo.

Así logró quitarle todas las plumas… y le dijo a sus ayudantes y Secretarios: “Ahora observen lo que va a suceder”.

Puso a la gallina en el piso, se alejó de ella un poco y agarró con su mano un puñado de trigo, mientras sus colaboradores observaban asombrados como la gallina, asustada, adolorida y sangrando, corría detrás de su verdugo mientras este le iba tirando puñados de trigo y daba vuelta en la sala.

La gallina lo perseguía por todos lados.

Entonces Elías Calles mira a sus ayudantes y Secretarios, quienes están totalmente sorprendidos, y les dice:

“Así de fácil se gobierna a los estúpidos ¿Vieron cómo me persiguió la gallina a pesar del dolor que le causé? Así son la mayoría de los pueblos, persiguen a sus gobernantes y políticos a pesar del dolor que les causan, por el simple hecho de recibir un regalo barato, una promesa o algo de comida para uno o dos días”.

 

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