SINOPSIS POLITICA 12/01/2019

MÁS DESAPARECIDOS EN ZITÁCUARO

 Se albergaron esperanzas que la operación abierta y bestial del crimen organizado fuese cosa del pasado o al menos el repliegue e inacción de grupos delincuenciales en Michoacán se prolongara, con el nuevo gobierno del PRD en el estado y municipios, pues se nos prometió que así sería. Que además de la policía inteligente y honesta, se haría uso de la tecnología más avanzada, que incluiría aviones no tripulados (drones), que peinarían palmo a palmo cada zona considerada “foco rojo”.

Sin embargo, las ejecuciones y desapariciones continúan, incluso en la tierra adoptiva del gobernador del estado y de donde son originarios o avecindados la mayoría de los integrantes de su gabinete. Aunque las autoridades intenten ocultarlo, para hacer creer que no pasa nada, que todo esta bien y el estado de derecho permanece intocado, sin peligro de alteración social, ni riesgo de ingobernabilidad.

Insisto, en Zitácuaro, la tierra del titular del ejecutivo estatal y municipio gobernado por quien pretende convertirse en Secretario de Gobierno, los funcionarios de la Fiscalía Regional de Justicia y de la Policía Michoacán han ocultado alrededor de 30 asesinatos ocurridos durante el mes de diciembre y lo que va de enero, así como una alarmante cifra de “desaparecidos”, entre ellos un ganadero, un guayabero y un taxista. Hechos que las autoridades esconden, pero los familiares sufren, y ante la incompetencia del Estado por resolver o la negligencia de los funcionarios para actuar, tienen que ser las familias de los plagiados los que investiguen, fungiendo la autoridad responsable como una carga que obstruye las indagatorias con burocratismos, omisiones e impericias.

Lo anterior sin incluir la imparable ola de robos, venta de drogas y el desprecio de la autoridad por la aplicación de la ley, cuando sus aviesos intereses así lo requieren, incrementando peligrosamente eventos delicados de impunidad, que rodean casos como el linchamiento masivo o la protección a políticos que han sustraído en su beneficio los recursos del municipio.

Pero toda omisión de la autoridad para perseguir el delito y castigar a los delincuentes, tiene una causa. En algunos casos el origen de la negligencia de la autoridad para emplear la ley, exigir su cumplimiento o aplicación, es la ineptitud, flojera o falta de voluntad, como en el linchamiento masivo en Crescencio Morales, donde por cobardía e impericia los mandos policiacos se convirtieron en meros espectadores.

En otros casos la causa de la omisión, es la complicidad, como ha sucedido con los excesos y abusos de la Policía Michoacán, los casos de los múltiples homicidios, ejecuciones, levantones y secuestros, que prefieren ocultar, en lugar de resolver.

                                               LA ASOCIACIÓN DELICTUOSA QUE QUEDÓ IMPUNE

También por complicidad no se actúa en contra de funcionarios y políticos, que aparentan animadversión para ocultar una siniestra colusión para robar.

Desde hace tiempo se buscaba un acta de Cabildo, que finalmente llegó a El Despertar. En la que, además de evidenciarse una perversa colusión entre políticos corruptos para apoderarse del patrimonio de los zitacuarenses, se incurre en un concurso de delitos, que van desde la asociación delictuosas, fraude, evasión fiscal, conflicto de interés y robo, ejecutado de manera astuta, torciendo las leyes, para favorecerse un reducido grupo de juniors, que a la fecha continúan aliados y utilizando el servicio público para seguir lucrando y saqueando.

Esa acta de Cabildo corresponde a la sesión ordinaria del ayuntamiento de Zitácuaro, realizada el 24 de diciembre del 2012, la cual autoriza la compra de un predio para la construcción de viviendas para la policía municipal, mismo que se compró en diez millones de pesos, cuando quienes lo vendieron lo adquirieron, cinco años antes, en 46 mil 715 pesos, según la escritura pública 007013, tomo 00000996, registro número 00000029, de un terreno rustico ubicado en la tenencia de Coatepec de Morelos.

Lo revelador de este caso, es que quienes vendieron, los que se favorecieron con una ganancia neta superior a los 9 millones 950 mil pesos, son ciudadanos de la “alta sociedad zitacuarense”, pero sobre todo que se la viven alardeando su amor por el pueblo y su “incansable” lucha por el bienestar de los habitantes de este municipio.

El predio, comprado por el entonces presidente municipal Juan Carlos Campos Ponce, estaba a nombre de sus entrañables camaradas y aliados: Carlos Herrera Tello, Alfredo Vilchis Alvarado y su tesorero, socio y amigo: Alfredo Kury Mendoza; es decir, estos honorables zitacaurenses vendieron al municipio, ayudados por el entonces alcalde, en diez millones de pesos, un terreno que a ellos les costó menos de 50 mil ¡Eso es hacer negocios! Con dinero ajeno.

Lo anterior demuestra que la alianza política y económica entre Campos Ponce y Herrera Tello es de antaño y se explican también las “razones” de la omisión de la autoridad municipal para exigir las investigaciones pertinentes a las autoridades respectivas, para resarcir el daño causado a las finanzas públicas municipales y castigo a los culpables, que se la viven presumiendo de lujos y comodidades, cuando debería darles vergüenza andar ostentando el producto de lo que han robado.

No tardan en salir a decir que miento, que el malo soy yo, que les tiro porque alguien me manipula y me mueven intereses insanos.

LA SECRETARÍA DE GOBIERNO QUE NO HA CUAJADO

Se aseguró, a través de información intencionalmente filtrada por él mismo, que a finales de diciembre o a principios de enero, Carlos Herrera Tello estaría despachando en Morelia como Secretario de Gobierno, sustituyendo en el cargo a Pascual Sigala Páez, quien depondría esa posición por cuestiones de salud. Pero ya han transcurrido 10 días de enero y el anhelado ascenso para Herrera no ha llegado, especulándose dos razones al respecto: a) Que Pascual observe alguna mejoría en su salud, o b) Que, quien manda no está convencido aun, que Herrera Tello sea la mejor opción para convertirse en el responsable de operar la política interna del Estado, jefe del gabinete y encargado de los temas de seguridad.

Aunque la lógica indica que la ineptitud debería ser causa de impedimento para ascender a mayores responsabilidades en el servicio público, en ocasiones es lo que menos interesa, pues lo que realmente importa es el nivel de complicidad y la subordinación incondicional a los “jefes”, no a la sociedad que dicen servir. Y si el equipo de Herrera ha tenido dificultades para generar estabilidad en uno de los 113 municipios del Estado, se percibe complicado tengan capacidad para restablecerla en todo el territorio michoacano. Pero como afirmé renglones antes, eso no importa, cuando lo que interesa son los negocios que puedan concretarse y los millones que habrán de embolsarse, al amparo del poder.

 

LOS COSTOS DEL COMBATE A LA CORRUPCIÓN

 Desde hace décadas la Patria nos exigía un cambio, mismo que cada sexenio se nos prometía, hasta convertirse en una práctica tediosa, que generó costumbre y resistencias “inconscientes” a la transformación anhelada y por todos ofertada.

Las banderas que los políticos esgrimían como lemas de campaña tenían que ver con la desigualdad social y el autoritarismo, posteriormente la democracia e inequitativa distribución de la riqueza y después la corrupción e inseguridad pública, por lo que las promesas de campaña se centraban específicamente en esos temas y conquistaba votos quien mejor manejo hiciera de los mismos, para persuadir a la clientela electoral.

Andrés Manuel López Obrador, desde hace más de 18 años, ha tenido claro que es lo que provoca el malestar colectivo de la sociedad y con el paso de dos campañas presidenciales aprendió a conocer el diagnostico. De sobra sabe que todos los males que aquejan a la nación y producen hartazgo, tienen su origen en la CORRUPCIÓN; por eso nos prometió combatirla, convenciendo a millones de su oferta. En lo personal me considero escéptico y me produce aberración cuando insinúa que pudiese existir “borrón y cuenta nueva”, respecto a los políticos ladrones, que se “debe mirar para adelante”; es decir, que lejos de aplicar sanciones severas a quienes fueron desleales con la ciudadanía y las instituciones, se les debe perdonar, en un afán de hacer realidad la “Patria amorosa”, cuando debería aplicarse la pena capital, que nuestra Carta Magna establece por traición a la Patria.

Insisto, hay posiciones del Presidente de México que no comparto, pero hay algunas que aplaudo con euforia, como la criticada por muchos, lucha contra la corrupción y robo de combustible en PEMEX.

De repente me cuesta trabajo entender los argumentos de los opositores a esta acción del gobierno federal; luego, como la ranita, pienso que cada cabeza es un mundo y me tranquilizo. También se me dificulta comprender como nos fue más fácil adaptarnos a esa corrupción, tolerar durante décadas un robo brutal y no podamos soportar unos días o semanas con escases de gasolina. A veces creo que también el pueblo ha sido contaminado con la ambición y el egoísmo de sus gobernantes, y no le importa que nuestro país este empobrecido por políticos que lo han sangrado sin misericordia. No se dan cuenta, o no quieren enterarse, que mientras 50 millones de hermanos no saben si tendrán la oportunidad de comer mañana, un reducido grupo de familias se encuentran entre los más acaudalados del planeta, viven mejor que príncipes, gracias a nuestros recursos naturales, entre ellos el petróleo que han robado.

Hoy si pido el beneficio de la duda para el Presidente de la República, si es que no podemos apoyarlo tolerando la escases de combustible, pero lo ideal (considero), sería manifestarle nuestro respaldo, esperando que ese combate a la corrupción sea real, honesto, decidido y sin cuartel.

Aprovecho para invitar a mis lectores a reflexionar que el motor de desarrollo de la sociedad es precisamente la necesidad, es ella la que nos obliga a ser creativos para inventar los satisfactores. Además, aunque no es el caso, las tragedias también nos hacen sacar lo mejor de nosotros, lo hemos visto con los temblores, así podemos ser solidarios con nuestros vecinos y compañeros de trabajo, apoyándonos con el traslado si estamos en condiciones de hacerlo. Y pensar que, lo que no nos aniquila, nos hace más fuertes. Es cuanto.

 

 

 

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