NO PUDO CON UN MUNICIPIO, MENOS CON LA GOBERNABILIDAD DEL ESTADO

 Lo negativo de rodearse de incompetentes y aduladores, es que la ineptitud en la función pública causa graves daños a la población y deteriora la imagen del gobierno. En tanto los asesores, consejeros y operadores, en su afán de no incomodar al mandatario (líder del proyecto) con la verdad, le endulzan el oído con realidades ficticias.

Seguramente el gobernador Silvano Aureoles Conejo desconoce el grado de inoperatividad en la Secretaria de Gobierno y lo disminuida que se encuentra su imagen entre los michoacanos. Lo primero se entiende, por la enfermad que padece quien ostentaba su titularidad. Aunque no se justifica dicha inoperancia, por la existencia de personal para cubrirle las espaldas y los vacíos que dejaba el Secretario, al ausentarse constantemente de la entidad para atender su enfermedad.

Pero como la deslealtad, indisciplina, egoísmo, individualismo y protagonismo, son vicios inherentes al ser humano y muy especialmente en la clase política, los colaboradores de Pascual Sigala poco o nada hicieron por cubrir las constantes salidas del jefe. Provocando, aunque se nieguen a aceptarlo, que el estado se les fuera de las manos. La aplastante derrota electoral, de hace nueve meses, es una muestra de ello.

Una vez que Sigala Paez aceptó separarse de la conducción de la política interna del gobierno de Michoacán, resulta urgente y necesario asignar dicha responsabilidad a un perfil especial, con cualidades políticas extraordinarias, incluso superiores a las del gobernador, pues se entiende que el titular del poder ejecutivo lo es particularmente por su imagen, su carisma y retórica. Mientras que el Secreatrio de Gobierno debe caracterizarse por la eficiencia en el control y manejo de la política interna, liderazgo del gabinete; pero, sobre todo, por la eficacia para brindar resultados. Es decir, se vale que el ejecutivo padezca algunas debilidades, tenga limitaciones, cometa errores e incurra en frivolidades, pero nunca el Secretario.

Al respecto, todo parece indicar que la decisión ya está tomada y si algo inaudito no sucede, será Carlos Herrera Tello quien sea ungido como Secretario de Gobierno de Michoacán. Sólo es cuestión de concretar algunos acuerdos y cumplir con las formalidades del caso; como, por ejemplo, pactar con el dueño del balón (o esperara la indicación) de quien conviene más a los intereses personales para que se quede al frente del gobierno municipal, así como llevar a cabo la sesión de Cabildo y solicitar licencia para separarse del cargo de alcalde.

Ahora bien, resulta obvio que Carlos Herrera no es para nada el mejor perfil para operar con eficiencia y conducir las riendas de la política estatal. Al menos así lo demuestran los resultados no obtenidos en el municipio de Zitácuaro. Pero ante la falta de personas aptas, se opta por las complicidades en los negocios, mal entendida como “lealtad”. Si Carlos Herrera no tuvo capacidad para generar condiciones de gobernabilidad en un municipio, es evidente que no la tendrá para restablecer el orden social y la estabilidad en todo el estado. El de él, al frente de la SeGob, es un fracaso anunciado.

Cabe señalar que, aunque Herrera Tello consiguió reelegirse como presidente municipal de Zitácuaro, su victoria electoral ha sido cuestionada, pues a pesar de la excesiva inversión en obras, destinada con el propósito de afianzarlo en el electorado, su triunfo se decidió en la mesa, no en las urnas. Dejando la sensación, en gran parte de la población, de haber despojado a la abanderada de MORENA. Pero, insisto, en política lo que importa son los resultados y su equipo demostró mayor destreza para arrebatar o defender la victoria.

No obstante, la impugnada y desacreditada victoria, la imagen del reelecto alcalde se debilitó, todavía más ante la falta de resultados positivos a favor de la sociedad en estos meses al frente del gobierno de Zitácuaro, pues no se conoce de proyectos, planes o programas de obra que no sean los prometidos en campaña, que todo indica no se cumplirán, con el pretexto de la falta de dinero en las arcas públicas. Además, al presidente se le percibe cansado, sin ánimo, ni el ímpetu que mostraba hace tres años. Siendo seguramente él quien más interesado esté en abandonar urgentemente y de manera prematura al gobierno de Zitácuaro.

Aunado a la inexistencia de proyectos de obra de impacto social para Zitácuaro, a la crisis financiera que atraviesa el estado, a la ausencia casi permanente de Carlos Herrera del municipio, es el asunto de la inseguridad y violencia lo que más recienten los zitacuarenses. Así como los abusos y excesos de las corporaciones policiacas en perjuicio de la sociedad, sin que el munícipe interviniera, como el líder y representante popular que es de sus gobernados.

Son más de cuarenta las quejas en derechos humanos y alrededor de 20 las denuncias en la Fiscalía Regional de Justicia en contra de mandos policiacos, mismas que han sido obstaculizadas para proteger a los policías infractores. Así como decenas de delitos que las autoridades intentan ocultar para simular que nada pasa, mientras las desapariciones y ejecuciones, incluso en el centro de la ciudad, se incrementan cada día. Mientras Herrera Tello alardea constantemente que Zitácuaro es el municipio más seguro de Michoacán.

A pesar de las claras muestras de deficiencias (del todavía mandatario zitacaurense) al frente de la administración pública municipal, con toda seguridad él será quien ocupe el lugar que dejó vacante Pascual Sigala Paez. Aunque otros se hayan apuntado y se filtraran nombres de tres mujeres, dos completamente desconocidas en ámbito político, hasta antes de ocupar posiciones en el gabinete, y sin méritos; mientras que la otra, con múltiples limitaciones en el trabajo que desempeña como difusora de las acciones de gobierno y la imagen del gobernante. Si se tratase de un asunto de género, designar a una dama en dicha posición, nadie mejor que la zitacuarense Rosario Cruz García, leal y experimentada. Además, con méritos políticos y partidistas de sobra.

Pero el dedo “divino” ya se ha encaminado en dirección a Herrera y mañana domingo podría anunciarse su designación. La incógnita que resurge es quien se hará cargo de la alcaldía de Zitácuaro, porque si para Herrera fue complicado imponer respeto al estado de derecho y fortalecer la gobernabilidad, no obstante haberse sometido al escrutinio ciudadano, a través de las urnas, peor le resultará a quien no haya pasado por ese proceso, máxime si ha estado distanciado (o separada) del municipio y la raza lo perciba como una caprichosa y burda imposición de la cúpula.

Designación del nuevo alcalde o presidenta, que aunada a la burla de que fue objeto el electorado, al pedir el sufragio para Herrera Tello, asumiendo que él sería quien gobernaría por otros tres años (como lo había hecho al principio, con magnas obras) fue nada más con la intención de ganar para abandonar el gobierno a alguien que nada arriesgó, ni se ha expuesto en una campaña en este pueblo, provocará que ese agravio tarde en ser superado.

                                            HERRERA EL MÁS PROMOCIONADO PARA LA SEGOB

Comentarios que en absoluto abonan al fortalecimiento de las estructuras del gobierno, para que este entregue los resultados que la población requiere, intentan hacer creer que el gobernador, con los cambios anunciados en algunas Secretarías, estaría “echando toda la carne al asador”; es decir, que va con todo en el último tramo de su administración. Interpretándose como si estuviera designando a los mejores elementos. Algo demasiado distante de la realidad. En su momento, los efectos nos darán la razón. Pues los posibles nominados no han demostrado talento, ni aptitudes, donde están o estuvieron.

En el caso del alcalde de Zitácuaro, se percibe más como un intento de rescate o propósito de seguir haciendo negocios con él, desde las posiciones de gobierno. Lo que también generaría antipatías al interior del grupo al que pertenece y que lidera el gobernador, por tratarse del cuadro mayormente favorecido, pues además de la reelección, le entregaron la Secretaria de Comunicaciones y Obras Públicas, pues le sabe al negocio del ramo de la construcción, ya que a eso se dedica. Y para operar los recursos ahí destinados, colocó a un incondicional suyo, en la persona de Hugo Raya Pizano, ex empleado de su compañía constructora y ex director de obras publicas en Zitácuaro. Por si fuera poco, pretende ahora la Secretaria de Gobierno y al mismo tiempo perpetuarse controlando el gobierno municipal, para mantenerlo a su servicio y de sus nuevos socios y aliados, a los que “compró” con concesiones, como las del rastro; comodatos, como el del Estadio Ignacio López Rayón, entre otros privilegios e impunidades.

 

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