POLICIA MICHOACAN CAMPEONA EN VIOLAR DERECHOS HUMANOS

   Algo realmente grave está sucediendo, como para que la Policía Michoacán sea “campeona” en ultrajar, salvaje e impunemente, los derechos humanos de la población y nadie, absolutamente nadie, haga algo para impedir que las garantías elementales del ser humano continúen siendo pisoteadas… o de perdida se atrevan a levantar la voz para denunciar esa atrocidad.

Así como al frente del poder público siguen estando los mismos, nada más con diferente membrete o titiritero, también son los mismos quienes exponen su libertad y hasta la vida denunciando la brutalidad policiaca y corrupción gubernamental, enfrentando en ocasiones críticas de quienes, cómodamente atrás de un monitor de computadora, tableta o pantalla de celular, intentan defender lo indefendible, optando por minimizar y denostar los intentos que se hacen para que la población despierte.

Pero esa población apática y egoísta sólo se preocupa y ocupa de su defensa cuando le toca el turno de ser agredida; entonces sí, quisiera que todo mundo se enterara y acudiera en su auxilio. Mientras no se padezca en carne propia los estragos inhumanos de las embestidas policiacas y del gobierno, todos permanecen indolentes al sufrimiento ajeno.

De acuerdo a información de la Visitaduría Regional de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, del primero de enero al 31 de agosto, la Policía Michoacán acumuló 45 quejas de ciudadanos que han sido vulnerados en sus garantías fundamentales…cuando en nuestros archivos nada más se tenían documentadas 21 quejas y poco mal de 15 denuncias penales que se encuentran en “suspenso”, en la Fiscalía Regional de Justicia y en el Ministerio Público Federal (PGR). Esto, sin incluir las quejas presentadas durante el mes de septiembre.

Entre las agresiones inhumanas infringidas a sus víctimas, por parte de la Policía Michoacán, aún están presentes en el imaginario colectivo el ataque que padeció una madre al intentar defender a su hija, de siete años, que era maltratada por elementos policiacos que buscaban a su esposo; mientras otra de sus descendientes, de 14 años, era esposada y subida a una patrulla. Por lo que, llena de indignación, la madre empujó a la mujer policía que maltrata a la niña. Lo que ocasionó que los mandos policiacos encerraran en el baño de su casa a la señora para ser golpeada, hasta perforarle el intestino.

Otro caso denunciado, es el de dos presuntos infractores; a los que, para detener, les fabricaron una supuesta infracción de tránsito y les “encontraron” polvo blanco (que resultó ser talco para pies). Además les sembraron un arma de fuego, calibre 45. Lo más cobarde y ruin, es que ambos detenidos fueron atados de pies y manos, para ser sometidos a monstruosa tortura, que incluyó el uso de tenazas metálicas para triturarles los testículos, dejando a uno de ellos orinando sangre. Finalmente los dos fueron puestos en libertad por órdenes del Juez, pues la “evidencias” fabricadas por los policías resultaron insuficientes.

Lo anterior, a pesar de que el Coordinador Regional de la Policía Michoacán,  José de Jesús Flores García le prometiera a Froilán Vázquez Aragón, titular de la Visitaduría de la Comisión Estatal de Derechos Humanos en la región Oriente y Tierra Caliente, que respetaría la integridad de las personas que se han quejado de haber recibido tortura por parte de él y sus elementos, como si vulnerar las garantías fundamentales del ser humano, plasmadas en nuestra Constitución y en tratados intencionales no fuese un delito grave o el servidor público nos estuviese concediendo un favor al respetar la integridad de los seres humanos.

No obstante la promesa del mando policiaco, de respetar a la población, las agresiones continúan. Nada más en el transcurso de la semana, al menos dos agresiones por parte de elementos policiacos fueron denunciadas ante la CEDH. Siguiendo con fidelidad el “ejemplo” que reciben de sus superiores, policías de Zitácuaro sin orden judicial violentaron un domicilio para intentar detener a tres personas, que fueron reportadas por escandalizar por fuera de su vivienda. Uno de ellos afirma que en días posteriores a la incursión violenta e ilegal en su hogar, por los guardianes de la ley, fue detenido en la calle y trasladado a barandillas, donde fue torturado.

Otro caso, fue el de un mando de la policía ministerial que humilló y cacheteo a un sujeto preliberado, al que culpó del extravío de una bicicleta, supuestamente propiedad del policía. Convirtiéndose el jefe policiaco (de facto) en fiscal y juez: que acusa, condena e impone la sanción. Bueno, han violentado hasta los derechos de los mismos defensores de los derechos humanos, impidiendo el acceso a personal de dicha visitaduría al cuartel de la Policía Michoacán para realizar una inspección ocular relacionada con una queja de tortura en dichas instalaciones.

Algunos mandos policiacos se conducen como si fuesen monstruos, sin escrúpulos, ni signos de humanidad, como si no fueran hijos de mujer, ni tuvieran descendencia que los sensibilice… y con el pretexto de combatir la presencia de facinerosos e inhibir la incursión del crimen organizado en la región, sacian en la población sus ansias perversas, instintos bestiales y frustraciones. Pero, desgraciadamente, los verdaderos criminales no son tocados. Al contrario, cuando los ven les sacan la vuelta, dirigen la vista hacia otro lado y hacia allá conducen sus pasos o bien se bajan los pantalones y se les empinan; pero con la raza indefensa, vuelcan toda esa “ferocidad”, que sólo existe en los cobardes.

Si lo duda, pregúntese lector: ¿Acaso Juan Carlos Campos Ponce, el más grande ladrón en la historia de Zitácuaro y su gavilla de bandidos, cómplices y protectores ya fueron detenidos o al menos obligarlos a devolver lo que se robaron? ¿Y las células que operan en Tierra Caliente ya han sido desarticuladas? Entonces ¿Por qué no dirigen hacia esos grupos perniciosos toda esa energía “justiciera” que destinan en contra de profesores, estudiantes y población civil indefensa?

De lo que sí estoy cierto, es que jamás actuarán contra el crimen organizado (político y común), pues de ellos viven los zánganos cobardes que mancillas a inocentes e indefensos.

De ninguna manera debe tomarse como consuelo saber que las monstruosidades de la Policía Michoacán no son exclusivas en nuestra Región Oriente y esta parte de la Tierra Caliente, se trata de una epidemia generalizada en todo el territorio estatal, obligando a algunos policías honorables a renunciar o desertar, antes que atormentar a quienes están obligados a proteger.

A nivel estatal, la dependencia con mayor número de quejas en la CEDH es también la Secretaría de Seguridad Pública, que acumuló la alarmante cantidad de 717. La mayoría por uso excesivo de la fuerza y detenciones arbitrarias. Obviamente sus titulares jamás aceptarán su incompetencia, para ellos es más sencillo inventar excusas y repartir culpas. Por ejemplo, Juan Bernardo culpa a grupos ciudadanos de apoyar a criminales, seguramente para justificar algunas aprehensiones arbitrarias, como las que se ha hecho costumbre realicen.

En tanto Martin Godoy Castro, el que cobra como Procurador General de Justicia, argumenta que los ministerios públicos maltratan a los ciudadanos “por estrés”. Entre una retahíla de barbaridades. Lo cierto es que, desde que se inventaron los pretextos se acabaron los ineptos y débiles mentales. Pero al mismo tiempo crecieron la corrupción, la impunidad, los índices delictivos, la inseguridad, los abusos policiacos y las violaciones reiteradas a los derechos humanos…frente a la lastimosa pasividad de todos.

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POLICIA MICHOACAN CAMPEONA EN VIOLAR DERECHOS HUMANOS    Algo realmente grave está sucediendo, como para que la Policía Michoacán sea “campeona” en ultrajar, salvaje e impunemente, los derechos humanos de la población y nadie, absolutamente nadie, haga algo para impedir que las garantías elementales del ser humano continúen siendo pisoteadas…...