Zitácuaro. – El índice de mujeres desaparecidas en este municipio ha despertado la señal de alarma entre la población. La llamada “tierra del gobernador”, es ya considerada una de las más inseguras del Estado y la desaparición de decenas de mujeres pone en alerta a la población, que sufre una psicosis general ante el silencio de las autoridades.

Los últimos meses han sido definitivos para que las señales de alarma se enciendan entre la población de este municipio, de la región oriente de Michoacán, que vive la incertidumbre de decenas de personas desaparecidas, entre las que destacan varias mujeres que ya no han regresado a sus hogares.

La localización de cuerpos de mujeres encontradas en diferentes puntos del municipio, ha dejado una enorme sensación de vacío, frustración y desolación a gran parte de la sociedad zitacuarense, que se quedan con una cantidad de preguntas sin respuesta. Poco se sabe de las mujeres que han desaparecido y que aparecen como una estadística más, dentro de la -Alerta Alba-.

El silencio sobre este tipo de delitos, por parte de las autoridades, ha generado especulaciones entre la población. Han sido las redes sociales la mejor arma para dar a conocer la ausencia de las féminas de sus hogares. Sin embargo, algunas de ellas si han aparecido, esto ha logrado que desde las autoridades hasta la población tiendan a criminalizar (por cuestiones de género) las desapariciones, insinuando que se fueron por su propia voluntad con “un novio”, porque “estaban embarazadas” o en algún problema y querían ocultarlo a sus familias, entre otros muchos argumentos que sólo revictimizan y entorpecen el proceso de búsqueda.

La Ley General en materia de Desaparición de Personas, indica en el Titulo Segundo de los delitos y de las responsabilidades administrativas, en su artículo 13 y 14, lo siguiente:

“Artículo 13. Los delitos de Desaparición Forzada de Personas y de Desaparición cometida por Particulares serán perseguidos de oficio y tienen el carácter de permanentes o continuos, en tanto la suerte y el paradero de la Persona Desaparecida no se hayan determinado o sus restos no hayan sido localizados y plenamente identificados. En los casos de los delitos previstos en esta Ley no procederá el archivo temporal de la investigación, aun cuando de las diligencias practicadas no resulten elementos suficientes para el ejercicio de la acción penal y no aparece que se puedan practicar otras. La policía, bajo la conducción y mando del Ministerio Público estará obligada en todo momento a realizar las investigaciones tendientes a lograr el esclarecimiento de los hechos”.

“Artículo 14. El ejercicio de la acción penal y la ejecución de sanciones penales que se impongan judicialmente para los delitos de desaparición forzada de personas y de desaparición cometida por particulares son imprescriptibles y no están sujetos a criterios de oportunidad ni a formas de solución alterna al proceso u otras de similar naturaleza”.

Esta ley fue puesta en marcha en un intento por resolver el problema que afecta a más de 37 mil personas y familias, según los datos estadísticos de hace unos meses, el cual ha ido en aumento desde su publicación en plataformas dedicadas a la búsqueda de mujeres desparecidas. Hasta el momento se ha demostrado que la mencionada ley ha sido inoperante y con avances poco importantes, según señalan datos oficiales y notas periodísticas de medios nacionales.

En su libro “La Fosa de Agua. Desapariciones y Feminicidios en el Río de los Remedios”, Lydiette Carrión, narra la odisea de las familias para encontrar a sus familiares femeninas, así como la precariedad de las investigaciones, realizadas por un sistema policiaco laberíntico, corrupto, criminal y altamente ineficaz, y la estigmatización que sufren las víctimas aún en la muerte.

Este libro habla específicamente de las desapariciones de al menos diez adolescentes -todas estudiantes, con el futuro por delante- en la zona de Ecatepec y Los Reyes Tecámac, en el Estado de México. “Éste es apenas un rincón de la anomalía de México, un país roto, con más de 30 mil desaparecidos en su geografía”, describe Lydiette Carrión en su obra.

Sin embargo, lo escrito en ese texto no está tan alejado de lo que actualmente pasa en esta ciudad, las autoridades competentes a los casos de desapariciones han tenido avances poco importantes en las investigaciones de las desparecidas y los feminicidios en la región, no se ha conformado un mecanismo eficaz de búsqueda e investigación que las víctimas puedan activar para garantizar sus derechos.

Recientemente el mandatario estatal Silvano Aureoles se reunió con integrantes de la Unidad Especializada de Combate al Secuestro, a quienes felicitó por su buen desempeño para hacer frente a este tipo de ilícitos

Según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, al primer trimestre del año, Michoacán mantiene una de las tasas de incidencia delictiva más bajas de la región Centro-Occidente del país, y ha mantenido prácticamente en ceros el número de extorsiones y secuestros.

Estas cifras parecen no coincidir con los sucesos ocurridos en las últimas semanas en Zitácuaro, ya que los familiares de las desparecidas hasta el momento no han tenido noticias de ellas (al menos una gran mayoría).

En síntesis, se sabe muy poco de las mujeres desaparecidas en este municipio, no hay bases de datos oficiales y estas están dispersas e incompletas, como sucede en prácticamente todo el país. Se pudiera afirmar que un buen número de desapariciones no se denuncian, por temor a las represalias o a ser revictimizados y hasta criminalizados por las autoridades.

 

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