Presentan denuncia penal en contra de policías que violaron a adolescente

Zitácuaro. – Ya fue presentada la denuncia penal en contra de los elementos de la Policía Michoacán que torturaron a miembros de una familia y violaron a una adolescente, a principios del mes de febrero, luego de que los uniformados irrumpieran de manera violenta en su domicilio para llevárselos detenidos.

Como oportunamente se dio a conocer, los primeros días del mes de febrero, las autoridades emitieron un boletín donde informaban que la Policía Michoacán había desarticulado una supuesta banda de secuestradores, entre los que había varios menores de edad. La información emitida aseguraba que en el domicilio cateado se había logrado el rescate de dos personas, que estaban retenidas en el lugar.

No obstante, el caso dio un giro, al comprobarse que durante la detención de los presuntos secuestradores hubo un exceso de violencia, llegando al grado de la tortura (principalmente al padre de los menores), quien, según las declaraciones de los pequeños, fue atacado con descargas eléctricas, que sufrió dentro de las instalaciones de la Fiscalía, para que se declarara culpable.

Bajo esa circunstancia, uno de los afectados detalla que no sólo su padre fue torturado, ya que también su mamá y hermanos fueron víctimas de la policía el día que llegaron a su domicilio. La más lastimada fue la joven adolescente, a la cual los uniformados le introdujeron un rifle en sus pates intimas (vagina y ano), mientras se burlaban gritándole que era una puta.

La querella exhibe que los policías entraron de manera violenta al domicilio, en el que también había un bebé de poco más de un año. La carpeta de investigación ZIT/112/00266/2019, confirma que, al ingreso de los policías a la vivienda, estos se abalanzaron sobre el jefe de familia, al que sometieron tirándolo al piso e inmovilizándolo con cinchos.

A los pocos minutos ya todos los miembros de la familia estaban sometidos y tirados en el suelo; sin embargo, la joven adolecente que sufrió las vejaciones de las que son acusados los policías, padece un problema mental; por lo que, al ver que los uniformados ingresaban de manera violenta al domicilio, esta comenzó a gritar, causando la molestia de los mandos policiacos, que dieron la orden de que callaran “a esa loca”, golpeándola con mayor fuerza para que ya no gritara.

Se ha comprobado clínicamente que la joven ultrajada sufre de esquizofrenia y al ver la irrupción violenta de la policía se alteró, por lo que comenzó a gritar de manera desesperada. Los denunciantes puntualizan que la joven fue golpeada, mientras le gritaban que era una “puta” y el cañón de un arma de grueso calibre era utilizado para introducirlo en sus partes íntimas.

Todo esto sucedió bajo la mirada de su padre y hermanos, que fueron testigos de lo que hacían con la pequeña, bajo las risas de los elementos policiacos que les decían: “Espero que sepas lo que vas a decir”. Al ver lo ocurrido, la familia les pedía que pararan la acción en contra de la joven, pero más se reían. Llegando un momento en que les pusieron bolsas de plástico en la cabeza para que se callaran y a manera de tortura, para que declararan lo que la policía quería escuchar.

La denuncia especifica que la policía rompió todo dentro del domicilio, llevándose dinero y celulares que tenían en la casa. Así mismo los afectados revelan que ya en las instalaciones de la Fiscalía los golpes y la tortura se incrementaron por varias horas durante la noche, hasta que por fin fueron enviados a una celda.

Después de lo sucedido, los menores fueron puestos en libertad al día siguiente, cerca de las 10 de la mañana, pero las secuelas que dejaron en la menor son devastadoras; ya que, por ser una joven con debilidad mental, ahora no reacciona, come poco y está temerosa de cualquier persona.

A simple vista se puede apreciar como la joven no reacciona, ni contesta preguntas y sólo se dedica a decir, “no soy una puta, no soy una puta”. Por momentos protesta, replicando palabras que tal vez escuchó mientras estuvo detenida, ya que repite frases que les decían a sus familiares.

Por estos motivos ahora los elementos de la Policía Michoacán, destacamentados en esta región, enfrentan ya una denuncia penal en la Fiscalía Regional de Justicia por los delitos de abuso de autoridad, tortura y violación, cometidos en contra de una adolecente que fue víctima de los uniformados, mientras sus familiares también eran torturados.

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