DERECHOS CULTURALES DE LAS MUJERES.

Actualmente, todas las personas escuchamos hablar de las mujeres, de sus derechos, de la cuota de género en los puestos políticos, de que buscan oportunidades, que se dedican a profesiones raras, que protestan, que tienen muchas y variadas actividades, que, que…. en fin, ¡las mujeres!

El lenguaje incluyente (aunque no esté de acuerdo la Real Academia de la Lengua Española), es cada vez más usado por quienes se dedican a la política y a los medios de comunicación; las niñas en las escuelas  piden que se les nombre de manera individual y se les considere independientes de los niños; las mujeres  pedimos y exigimos que se nos visibilice y nombre como personas autónomas dignas de respeto y consideración, merecedoras de participar activamente y ser reconocidas como eje importante en el desarrollo familiar, social y cultural de nuestras comunidades.

Hoy, en el Marco de este importante Congreso  que busca fortalecer el Desarrollo Cultural de nuestro Estado a través del diálogo con las y los diferentes actores que intervienen en el “hacer cultura”, mi intervención va encaminada a reconocer la importancia de la mujer en ello.  Pero… ¿qué se entiende por cultura?

La cultura se crea, se discute y surge en las prácticas sociales de los diversos grupos que interaccionan en los ámbitos económico, social, religioso y político de todos y cada uno de los grupos humanos. Los valores, las tradiciones, las costumbres, los patrones adquiridos y las leyes forman parte de lo que se nos ha transmitido y que se considera cultural y que como sabemos, se va transformando de acuerdo a la época.

El arte, como expresión de la cultura, es entendido como cualquier actividad o producto realizado por el ser humano con una finalidad estética y  comunicativa, mediante el cual se expresan ideas, emociones, o en general, una visión del mundo, todo esto a través de diversos recursos como la pintura, la escultura, el grabado, el dibujo, la literatura, la música, la danza, el teatro, la arquitectura, la fotografía, el cine, y en nuestro Estado, los bordados y deshilados en algodón, seda o manta, los tejidos con fibras vegetales como el tule, la chúspata o el carrizo, los grabados en piel, la alfarería, el martillado, la madera tallada  o los hermosos trabajos de cantera; sin dejar atrás la expresión musical como los  sones, las pirekuas, las balonas y los diferentes bailes expresiones de la cultura y tradición de cada localidad.

Desafortunadamente, al igual que en otros ámbitos de la sociedad, el papel de la mujer en el arte y en la cultura se ha visto limitado por las inequidades de género. Las niñas y las mujeres tienen derecho a vivir y expresarse libremente, las instituciones y políticas públicas deben comprometerse con ellas.

Por ello, la propuesta es: a) Investigar sobre la participación real de las mujeres en instituciones tanto públicas como privadas, sobre todo en aquellas que rigen la vida artística y cultural de nuestro Estado. b) Promover que en cada municipio haya una Casa de la Cultura donde se promuevan los usos y costumbres de las comunidades, valorando que la trasmisión a las nuevas generaciones depende en mucho de las mujeres, c) que en las escuelas de educación básica se oriente a las niñas, los niños y jóvenes de manera igualitaria sin estereotipos de género, brindándoles la oportunidad de acceder todas las actividades artísticas y culturales que atiendan a sus intereses y necesidades de expresión, d) Realizar en cada municipio del Estado un catálogo de las artesanías propias de la región y quiénes las elaboran, para darle difusión y generar ingresos –sin intermediarios- para las artesanas. e) Crear un centro de capacitación que les ayude –sin perder lo artesanal- a mejorar la calidad y presentación de sus productos; y sobre todo mejorar la situación laboral de los hombres y las mujeres que se dedican a la elaboración de obras artísticas y artesanales, valorando y cotizando con justicia sus obras.

 

Ana Rosa Mora Ortega es Maestra en Desarrollo Humano, especialista en los temas de Género, Derechos Humanos y Prevención de la violencia. Trabaja en SEE y es socia de DHILEMA, A.C.

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