NUESTRA IDENTIDAD SE CONSTITUYE DESDE EL ESPACIO QUE HABITAMOS

Por Saraí Rangel.

El Festival Arte para todos. (Re) Pensar Colectivamente (en) el Espacio Público, en su tercera edición, es un pequeño gran acto de defensa del territorio, consideró Diana Marique Ascencio, integrante de Espacio para la Cultura Ambiental A.C., durante su participación en la mesa interactiva “Defensa del Territorio”, donde compartió e intercambió reflexiones con Pablo Alarcón Chairez, experto en impacto ambiental, género, ambiente, derechos humanos y epistemologías del sur.

En la calle peatonal El Nigromante ambos investigadores abordaron el carácter polisémico de la palabra territorio, desde donde se pueden entender diversos procesos culturales, sociales, pero sobre todo de identidad, cuya defensa se percibe más desde los pueblos originarios, aunque no es privativo de ellos.

En el libro “Reconociendo el territorio” de Aida Castilleja, se describe al territorio como “un espacio físico que compartimos y que está conformado por la idea de quiénes somos y cómo somos en comunidad”.

“Mi noción del territorio y los procesos de defensa, se han generado por diversas experiencias de trabajo donde he podido vincularme, participar y relacionarme con diversos actores para hacer visibles la necesidad de entender y reconocer el territorio para defenderle, – dado qué – no podemos defender un territorio que no conocemos”, apuntó Manrique Ascencio.

En ese sentido reconoció la necesidad de conocer nuestra historia, nuestra manera de vivir y de entender el mundo para saber cómo podemos existir y qué queremos para el mundo futuro.

“Nuestra identidad se construye día a día a partir de la manera en que habitamos los lugares más cotidianos como nuestra casa, las plazas, los bosques, los cerros, los manantiales; pero también  las maneras de comunicarnos de vestir, de organizar las faenas de nuestros barrios y los relatos que nos cuentan son formas de estar en conexión con las cosas del mundo, una colectividad donde nos sentimos responsables de nuestro destino”.

Al adquirir múltiples dimensiones, geográficas, comunicarías culturales o íntimas, interconectadas e interdependientes; los procesos de defensa también conllevan distintas escalas de explicación, aseguró, como lo emprendido por nuestros pueblos originarios que convierten la defensa del territorio en un símbolo de identidad, compartido en sus formas de vestir, comer y relacionarse.

Al respecto, Pablo Alarcón, explicó que desde los pueblos originarios “la experiencia nos llva a pensar en que además de esta participación que hacemos con fines científicos, existen otro tipo de conceptos que están inscritos dentro de las comunidades indígenas como el caso de los Cucapá en Baja California, los Huicholes y el Wirikuta, y los Nahuas de la Sierra Costa de Michoacán.

“Quienes se han visto amenazados, detenidos, desaparecidos o ultimados, lo han sido por cuestiones de defensa del territorio, derivado de los conflictos ambientales a los que se enfrentan, ya sean bosques, el agua o la biodiversidad”.

“El caso de los cucapá, tienen un gran territorio pero no lo habitan, lo poseen oficialmente pero no están físicamente. En la extensión wirikuta se trata de una apropiación del territorio; ambos son lugares donde no únicamente se están reproduciendo culturalmente y socialmente, sino donde viven una serie de procesos subjetivos que nos ayudan a entender que el concepto de territorio es más amplio”, compartió.

Por otro lado abundó que a pesar de la división agraria que se encuentra en la costa michoacana, en cuestión de territorio nahua, este trasciende más allá de lo geográfico. “Implica la cosmovisión, muy poco valorada, que en expresión se reduce al folklor, lo que tiende a ser catalogado curiosidades, cuando en el fondo existe un proceso profundo del territorio que también se llama Patrimonio”, aseguró.

En suma es entiende al territorio también como “Memoria”, que no a manera de recuerdo, pero sí de sentires y saberes, se trata de regresar y traer diferentes actos que expliquen la razón de ser y de pertenencia de los grupos sociales en los espacios físicos.

Finalmente reflexionó respecto de la tendencia a dividir los patrones, como si no fuera parte del mismo proceso, es así por poner un ejemplo la creación de múltiples dependencias encaminadas a crear políticas públicas específicas para ciertos factores y sectores, que desde el amplio espectro están indiscutiblemente ligados unas con otras, o que dependen entre ellos.

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