Planear la ciudad, una oportunidad para participar

Por Pedro Núñez González

Al hacer una revisión de cómo crecen las ciudades en el mundo con realidades socio-económicas similares a la de México, resulta evidente que la velocidad con la que lo hacen, es mayor al tiempo que requiere el realizar una adecuada planeación urbana. Además de la desvinculación normativa en las diferentes escalas de estudio y en los instrumentos de planeación, lo que resulta en una incapacidad del gobierno para asumir su responsabilidad en la organización del territorio, convirtiéndose en una barrera para alcanzar ciudades más humanas y sostenibles.

En el año 2016, se modificó la Ley de Asentamientos Humanos que databa de 1976 y se aprobó la Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano (LGAHOTDU), y se abrió una ventana de dos años para armonizar las legislaciones estatales en materia urbana, la cual en el estado de Michoacán no se llegó a concretar debido al nulo interés e incapacidad de los integrantes de las dos últimas legislaturas estatales para atender lo dispuesto en la LGAHOTDU, el resultado fueron lagunas legales y contradicciones en la interpretación del Código de Desarrollo Urbano del Estado de Michoacán.

Por otro lado, es importante recordar que en el año 2014 se creó en Morelia, el Instituto Municipal de Planeación (IMPLAN), este organismo nació con el objetivo de impulsar la planeación urbana y territorial del municipio, todo ello desde un enfoque de participación ciudadana. Sin embargo, la falta de voluntad política en todos los niveles ha impedido cumplir eficientemente con su objetivo. En Morelia, están vigentes el Programa de Desarrollo Urbano de Centro de Población 2010, el cual fue actualizado en el año 2012, así como los programas parciales de las zonas Oriente, Poniente y Norte, dirigidos hacia la Política Nacional de Desarrollo Urbano y Territorial de la época otorgando el control del suelo a los desarrolladores territoriales y urbanos.

El IMPLAN, con esta base de instrumentos de planeación enfocó sus esfuerzos al Plan de Gran Visión Morelia Next 2041, que fue presentado en al año 2016 con un horizonte que coincidía con los 500 años de la fundación de Morelia, a pesar de que trascendió a tres administraciones municipales y de la supuesta construcción colectiva, se descuidaron dos temas fundamentales, el primero es la deficiente comunicación de estrategias y acciones que planteaba, en las diferentes escalas y tiempos de aplicación, el segundo es la falta de legitimidad y reconocimiento ciudadano.

En los seis años de trabajo del Instituto se han tenido intentos para hacer el proyecto del Programa Municipal de Desarrollo Urbano Municipal (PMDU), que es una gran tarea pendiente, desgraciadamente para los habitantes de la ciudad, con el cambio de Encargado de Despacho del Instituto se trasformó la línea de trabajo que mantenía, y de manera unilateral se hizo a un lado el Plan Morelia Next. Así, se concentraron los esfuerzos en el Programa Municipal de Desarrollo Urbano 2019-2039, que tiene al día de hoy un avance significativo para poderlo llevar en unas semanas al proceso de consulta ciudadana que establece el Código Urbano del Estado de Michoacán.

Los retos que plantea el PMDU 2019-2039, son dejar en claro la visión de ciudad que dirija hacia donde nos llevara la propuesta de planeación y trace la ruta para que las estrategias y acciones que se deban realizar permitan una ciudad más equitativa, incluyente y humana. Sin duda, entre los temas que pueden hacer que esto suceda de manera directa, es la movilidad, que deberá dejar de ser un discurso propuesto he impulsado por unos cuantos, para pasar a ser una propuesta de largo plazo, que opere en otros ámbitos como el desarrollo de políticas públicas viables y alcanzables. En este proceso se deben evitar planteamientos que al momento de ponerse en práctica pierdan el sentido que les da origen y normalicen tramites que no contribuyen al correcto desarrollo de la ciudad, como la transferencia de potencialidad que en los hechos resulta interesante y en la práctica se convirtió en una medida recaudatoria que no ofrece ningún beneficio a la ciudad y ni a sus habitantes.

En cuanto a los retos del IMPLAN , me limitaré a mencionar cuatro puntos concretos para el cumplimiento de sus objetivos, primero, armonizar los instrumentos de planeación en sus diferentes escalas, regional, metropolitana, municipal y local, que actualmente se encuentran desarticulados, segundo, participar activamente en la evaluación del cumplimiento de los instrumentos de planeación, tercero, establecer un banco de proyectos estratégicos que responda eficientemente a lo planteado en los instrumentos de planeación, y cuarto, realizar las gestiones necesarias para que se cumpla de parte del municipio, con el fondo para estudios y proyectos que establece su acuerdo de creación.

El reto para los habitantes de la ciudad, es participar en la construcción del PMDU, para ello debemos exigir que la información que nos proporcionen nos ayude a definir nuestros temas de interés y la postura que tomaremos en ellos, así mismo, cuidar que el dialogo que se construya no quede en una validación procedimental, sino en una verdadera construcción colectiva. El PMDU, es un instrumento técnico jurídico, que establecerá la manera en que se garantizarán los derechos humanos de las personas en la planeación y desarrollo de la ciudad, participar en él, también es un ejercicio de la democracia tan demandada y necesaria en nuestro país.

*Pedro Núñez González, arquitecto, colecciudad@gmail.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *