ARENA SUELTA

POR TAYDE GONZÁLEZ ARIAS

“Este Programa es público, ajeno a cualquier partido político. Queda prohibido el uso para fines distintos a los establecidos en el programa.”

El costo de la democracia mexicana, ha sido calificada como cara, considerando el costo por la emisión de cada voto a la hora de las elecciones, para valdría la pena pensar en lo valioso que es hacer valer la voluntad social, y es el respeto a la decisión de las personas tiene un valor que pueda ser pagado con alguna cantidad de dinero.

Para aquellos que afirman que todos o todo tienen un precio posiblemente consideren pagar por una decisión, pero para algunos (los pocos o los menos), hay cosas que nunca podrían ser saldadas con billetes, cheques, objetos o monedas.

Considerando que los cambios sociales, nos han arrastrado a conductas guiadas por el interés al dinero, o a las cosas materiales de moda y que casi siempre son costosas, manteniéndonos al margen del valor real de las cosas en cuanto a lo que se refiere a los valores universales, lo ético y lo moral, la realidad es cruel, fría y maquiavélica, pues los fines justifican los medios, y a muchos no les importa pasar por encima de los otros con tal de lograr sus fines y causas, a todas luces egoístas y vanas de principios.

Es por eso que, el proceso de desvalorización de la vida humana, ha estado de la mano con la falta de escrúpulos personales y las conductas desleales y corruptas, promovidas por el exacerbado amor por lo propio y un desdén en el interés común.

En qué podredumbre pueden vivir esos hijos de nadie que se creen madres y padres de todo sólo por tener dinero, el cual muchas veces ni siquiera es producto del sudor por su trabajo, sino producto de la tranza, y con él compran, a la pobre gente ( nunca mejor dicho), que por hambre hace lo que le piden o dicen que haga, a cambio de un plato de lentejas, tiene que ser mucho el excremento en su vida, para generar verdaderas redes o programas con el objeto de entregar recursos a cambio de mantenerse intocable, de seguir reinando, mandando y gobernando, mediante la compra de conciencias.

Valdría la pena preguntarnos si es que lo programas sociales, que antes exigían algunos esfuerzos mínimos como limpiar calles, centros de salud, o mantener un promedio o calificaciones mínimas, son realmente motivantes para continuar estudiando, y hacerse productivos o abonan a la pereza, al agradecimiento a gobierno, aun cuando son recursos de todas y todos.

Valdría la pena que aquellas leyendas que aparecían en las despensas o en los anuncios de televisión que promueven programas sociales, aparecieran en grande,

pues reconocer que “Este Programa es público, ajeno a cualquier partido político” y que “Queda prohibido el uso para fines distintos a los establecidos en el programa”, cuando menos deja ver algo de conciencia en quien regresó algo de lo mucho que recibe, y que lo hacer porque para eso fue electo y no como un favor.

Para nadie es ajeno que hay programas que, si bien son necesarios, no son claros en sus reglas de operación las metas a largo y corto plazo.

No hay sector que merezca ser botín político, ni jóvenes ni adultos mayores, deben considerar siquiera que le deben algo al gobierno por que les deposita en bancos exprofeso, construidos para recibir sus recursos, pues los programas de asistencia social son parte de los planes sexenales y se sostienen de los recursos que pagamos todos.

Así como en las campañas, se invita a recibir lo que les den los candidatos, también durante el gobierno debemos exigir y recibir lo que obligadamente deben otorgar los gobiernos, pero nunca permitiendo que se compre una simpatía por dos mil, tres mil o cuatro mil pesos, y menos considerando que para tener una bolsa más grande de dinero a repartir en becas con nombres de héroes nacionales o con palabras aspiraciones como la de -construyendo- de adelgacen áreas como la salud, la ciencia y la tecnología, la educación o el deporte.

El reparto de recursos debe estar en todo momento orientado a cubrir las necesidades apremiantes, y antes de sólo dar, por dar, sería mucho mejor invertir en generación de empleos de calidad, con sueldo y prestaciones de ley, en planes y programas educativos que nos coloquen como una sociedad mexicana letrada y desarrollada en la investigación de todas las áreas de conocimiento. Pues el sistema entreguista no es ni será viable en un país como el nuestro en el que la inestabilidad económica y política, son constantes.

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