¿Qué opina de las extorsiones contra camioneros por policías de Zitácuaro?

H. Zitácuaro, Mich. – Sandra Orizaba señaló que no todos los policías actúan de la misma manera, hay quienes se conducen de manera honesta, sin embargo, por algunos pocos que actúan de mala fe, la corporación es dañada en su imagen.

Expresó que es necesario que los ciudadanos denuncien en los medios de información y en las redes sociales a aquellos policías que no están apegados a los códigos de ética y que se les olvida que son servidores públicos.

Indalecio García explicó que con el incremento de patrullas lo único que se ha hecho es que, así como han incrementado los patrullajes, también los ciudadanos se han visto implicados en situaciones de abusos de parte de las corporaciones policíacas.

Esto ha traído como consecuencia que la sociedad pierda credibilidad en las instituciones encargadas de cuidar el orden, así como de impartir la justicia.

Por ello algunos sectores reclaman que se capacite a los policías, para que actúen conforme a derecho y dejen de lado las extorsiones o de lo contrario que les quiten sus placas. Como ocurrió en la ciudad de Toluca, donde a una persona le pidieron dinero para no sembrarle droga y entregarlo al ministerio público. Los policías fueron denunciados y despedidos.

Raymundo Palacios manifestó que ha observado de manera frecuente que se realizan operativos para supervisar motocicletas, automóviles y camionetas, para verificar la autenticidad de los mismos y que los conductores lleven en orden su documentación.

Esa medida es buena, si se realizan las sanciones correspondientes, pero en la contraparte estos ordenamientos de tránsito y policías son utilizados para atrapar a ciudadanos y quitarles su dinero. Por ello consideró que es necesaria una vigilancia más estrecha hacia los policías encargados de realizar estos operativos por parte de supervisores, además de que deben actuar apegados a la ley y no infringirla.

Félix Ballesteros declaró que es cierto que las autoridades encargadas de la vialidad se han enfocado al ordenamiento vial; sin embargo, también han ocupado más tiempo en realizar tareas de sancionar a conductores y automovilistas.

Prueba de ello son los jardines o plazas, ya que siempre hay policías de manera permanente que no dejan estacionar y en cuestión de minutos se llaman entre ellos mismos, para luego entre varios elementos “acordonar” el lugar y remitir a la unidad al corralón o en su caso que el infractor pague la “multa” que le corresponde, en el mismo sitio.

Jorge Soto consideró que en todas partes hay corrupción, no es exclusivo de policías, para arreglar cualquier asunto administrativo hay que dar dinero, sino se tienen amigos o compadres dentro de las diferentes instancias.

El compadrazgo y el tráfico de influencias siempre se dan en muchos de los casos y si, por ejemplo, se ocupa de medicamento en alguna institución pública, si no se tiene la “palanca” hay que comprarlo en las farmacias, peor es cuando la persona tiene un tratamiento médico y no tiene recursos económicos para adquirirlo.

Samuel Palomino indicó que el gobierno, la clase política y la sociedad están ligados a la corrupción, es un “cuento de nunca acabar”. No es posible que el gobierno federal diga que va acabar con la corrupción a lo largo y ancho de la administración pública.

No se puede acabar de tajo con la “mordida callejera”, no debería de pasar en nuestro país, pero siempre operan las mafias dentro y fuera del Estado.

El gobierno de López Obrador ha dicho miles de veces que va acabar con la corrupción, sin embargo, continúa el desvío de recursos, hay moches y grandes mordidas, hay muchos vicios dentro del sistema neoliberal que continúan, puntualizó Palomino.

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