Cómo ayudar a los niños a manejar el estrés

Cómo ayudar a los niños a manejar el estrés


Por: Marina Vilchis Herrera.


Cuando los niños llegan a la edad escolar, pueden sufrir presiones de diversas fuentes. Estas pueden provenir de los propios niños, así como de los padres, los maestros, los compañeros y la sociedad en general.
La psicóloga y docente Jesica Velázquez nos explica que dicha presión puede adoptar muchas formas, a las que los niños deben responder y adaptarse. Tanto si se trata de acontecimientos duraderos, como el divorcio de sus padres, o un simple problema menor, como perder las tareas escolares. Estas exigencias o tensiones forman parte de la vida cotidiana de los niños.
Hay un lado positivo, que es cuando los niños tienen la oportunidad de sortear contratiempos a edades más tempranas. Desarrollan la resiliencia y las herramientas necesarias para ser un adulto independiente y manejar futuros desafíos.
Los niños se acoplan bien a algunos acontecimientos y son capaces de adaptarse a ellos con relativa facilidad. Otros pueden parecerles una amenaza para sus propias rutinas diarias o las de la familia, o para su sensación de bienestar general.
Estas tensiones pueden ser más problemáticas. La mayor parte de la tensión a la que se enfrentan los niños se encuentra en un punto intermedio: ni es bienvenido ni es gravemente perjudicial, sino que forma parte de las tareas de la infancia y del aprendizaje de sí mismos.
Los niños pueden tener que enfrentarse a un acosador en el patio de recreo, a una mudanza a un nuevo barrio, a la enfermedad grave de uno de sus padres o a la decepción de un mal rendimiento deportivo.
Es posible que sientan una presión constante y persistente para vestirse de la manera «correcta» o para obtener las altas calificaciones que los pongan en el camino hacia la universidad «correcta».
Los niños también se pueden preocupar por hacer amigos, lidiar con la presión de los compañeros o superar una lesión o discapacidad física.
Son sensibles no solo a los cambios que los rodean, sino también a los sentimientos y las reacciones de sus padres.
Esto es cierto, incluso si esos sentimientos no se comunican directamente con palabras. Si uno de los padres pierde el trabajo, los niños tendrán que adaptarse a la crisis económica de su familia; no solo deben enfrentarse a los obvios cambios de presupuesto de la familia, sino también a los cambios en el estado emocional de sus padres.

Cómo distintos niños lidian con la tensión
El temperamento de los niños varía, al igual que su capacidad para lidiar con el estrés y los problemas cotidianos. Algunos son relajados por naturaleza y se adaptan fácilmente a los acontecimientos y a las situaciones nuevas. Otros se desorientan debido a los cambios en sus vidas.

• Todos los niños mejoran su capacidad para controlar el estrés si:

• Ya han logrado lidiar con los problemas y se sienten capaces de hacerlo

• Poseen una autoestima alta

• Cuentan con el apoyo emocional de la familia y los amigos.

Por último, señaló los niños son futuros adultos y, a través de estas experiencias, desarrollan su resiliencia y aprenden a enfrentarse a los inevitables golpes y obstáculos de la vida. Sin embargo, cuando la tensión es continua o particularmente intensa, puede hacer daño, tanto en la mente como en el cuerpo.

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