Despertar de la tierra

Los tiempos se nos agotan, corren raudos los días, cada vez son más cortos, ya pasamos el año después del primer caso de Covid19, ya pasaron 5 meses después de la primer vacuna, ya murió el primer hombre vacunado… todos los acontecimientos se están acumulando, me imagino un enorme cono de sucesos, que de pronto se ha atascado, durante mucho tiempo no sucedían eventos funestos, porqué todos se estaban acumulando en el embudo en la parte más angosta, y de pronto fueron tantos que el embudo no soportó la presión y se abrió y los está soltando de manera acelerada, así el espacio tiempo se está acelerando, 2020, fue un año extraño, 2021 pinta igual, cientos de sucesos están pasando con una celeridad brutal, si bien 2017, 2018 y 2019 los fenómenos estaban centrados en América y con bastante asiduidad en México, tanto sismos, huracanes, sargazo, incendios, vientos fuertes, granizo, en el mundo se movía poco, salvo los volcanes dentro de cinturón de fuego empezaban a despertarse, y el único fuera ed este anillo, el Etna en el mar Mediterráneo, hoy, podemos asegurar con bastante precisión, que las fuerzas están centradas en Asia, punto neuralgico de los fenómenos naturales, y se desplazan hacia la parte central de África.

Con India como epicentro de la pandemia, sismos, inundaciones y ciclones, con el Congo como epicentro de las nuevas erupciones volcánicas y sismológicas, la línea de los eventos se nos mueve, evidentemente la tierra nos da un mensaje, y quizá no sea la de salvarla, sino la de salvarnos, la de hacer algo que apacigue la mortandad, pero no lo hacemos, en los países donde la pandemia ha dado un respiro, las actividades empiezan a normalizarse, si es que a la cotidaneidad se le llame normalidad, ya afectada por la falta de muchas personas que murieron en este lapso de tiempo, por la intromisión de nuevas reglas de conducta, por la existencia de una nueva forma de ver la educación y la interacción humana, pandemia que se ha neutralizado, por el ciclo que tiene de vida, y tenemos la lee sospecha que más tarde que temprano, nos va a volver a abofetear de una manera brutal, de la cual quizá ya no nos levantemos, una de las señales hacía donde se dirigen los pasos de la mortandad se ve igual que como empezó, deberá regresar a Asia, caminar en Europa, llegar a América y coletear en India, un nuevo ciclo nos espera, sé que estoy siendo fatalista, pero las fatalidades se han despertado, al hombre por su ubicación geográfica le está tocando vivir todas las fatalidades, los animales, más comprometidos con su deber, más conectados al universo, identifican cuando la tierra hace algún movimiento, si tiembla se guarecen y se echan sobre ella, cuando va a haber marea baja, se retiran a lugares seguros, cuando hay algún otro evento, son los primeros en reaccionar y buscar refugio de manera preventiva, solo el hombre metido en su coraza materiaista con la soberbia elevada, cree que lo sabe todo, cree que es todopoderoso en la tierra que menosprecia la enseñanza que le dan los animales.

Bien conviene empezar a camiar el discurso, para poder comprender más el cómo la naturaleza se desenvuelve, para poder entender el camino hacia dónde debemos dirigir nuestros pasos y poder salvar nuestra integridad, ya es regla evidente que solo se llama catastrofe a un evento funesto, cuando en él mueren hombres, para la naturaleza se llama equilibrio, es regla evidente también que durante un evento catastrófico se diga que se va a acabar la tierra, lo que no es evidente, pero que debemos modificar para que sea la nueva regla es que los eventos suceden para equilibrar las energías, sin importar que seres vivos habiten en los lugares donde suceden, para la tierra el hombre es un elemento más del rompecabezas, con la misma importancia que cualquier ser vivo, sin ninguna preferencia especifica por especie, desde luego el hombre en su afán protagónico se hace creer que es el ser superior, cuanto que al ser un ser inteligente, si aprovecha ese don el de la inteligencia se puede convertir en sabio, y el sabio deja de ser un ser superior para camuflarse con la naturaleza, y ser un ser simbiótico, que sirve y se sirve de la naturaleza.

Lo que nos espera en un futuro, lejos de las profecías de los grandes pitonisos, es que los sucesos funestos aumentarán en cantidad e intensidad, y el hombre desaparecerá, las civilizaciones morirán, las religiones desaparecerán, quedarán para continuar el nuevo ciclo, solamente aquellos que se unan a la tierra, la entiendan y sepan entender su mensaje, sabrán a donde correr, sabrán equilibrar sus emociones para que las imagenes de muerte y soledad no les afecten la mente, y puedan caminar terrenos baldíos o abandonados de la civilización, ya pasó una vez, Noe y Asclepios son los ejemplos que en el pasado ya habían muertos las sociedades, de que la tierra se reseteaba y renacía con una nueva cara, la humanidad de hoy, desaparecerá y nacerá con una nueva cara, la nueva geografía de la tierra se está forjando, el movimeinto energético está en camino, África se romperá en dos, Ámerica se romperá en dos, Asia se romperá en dos, Europa se romperá en dos, los sismos, el movimiento de placas tectónicas y el deshielo empezarán a separar fracciones de su continente, hasta que todo vuelva a su equilibrio y una nueva primavera de eones renazca en un nuevo mundo, recién lavado, recién limpio, las aguas de los mares entrarán a las casas que se alinean en las costas bajas, los hombre no verán de donde llega tanta energía de destrucción, pero llegará y trasformará aquello que conocemos, y será una nueva tierra.

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