Despertar de la tierra 

Autor:​​​​​José Luis Valencia Castañeda

Las ciudades sostenibles

Dentro del gobierno de México hay algunas dependencias que trabajan en el cuidado de las personas y del medio ambiente, al menos en el escritorio. La Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales, es una de ellas. Es de las menos visibles, pues al sistema político no le importa la ecología. Le importa sí, que les permita construir o destruir de manera “legal” y para eso usa a las dependencias, y desde luego para obstaculizar a los oponentes.

La SEMARNAT, decíamos tiene al menos en el papel información que nos es útil, los estudios de riesgo, nos son útiles; por ejemplo, existe un estudio de la vulnerabilidad de la población ante desastres naturales o producidos por el hombre, entre al año 2001 y 2017. La tendencia durante todos estos años ha sido riesgos por inundaciones, aunque casi nulos en 2004, 2006 y 2009; en el año 2002, aparece en el mapa de riesgos la sequía de manera apenas perceptible, sumada al riesgo por inundaciones que ya había, haciéndose más evidente en 2011. 

Los riesgos por sismos han estado latentes, pero permitieron vivir tranquilamente durante varios años. En 2013 hubo un evento fuerte en Tecomán, Colima, que despertó nuevamente la preocupación por la vulnerabilidad de las ciudades cercanas a los volcanes, regiones de riesgo natural por sismos por acomodos intra terrenos de las capas o el movimiento de magma.  

En el año 2008 aparece en el mapa de riesgos las altas temperaturas, junto con otros eventos, como nevadas y granizadas, y para 2017, los eventos de riesgo se habían vuelto comunes, mientras que la vulnerabilidad pasó en gran medida al riesgo por sismo, derivado del sismo que destruyó gran parte del país.

De 2017 a 2022, los eventos registrados por SEMARNAT se han vuelto comunes en la tabla, inundaciones, sequías, temperaturas elevadas, temperaturas bajas y sismos son recurrentes, y analizando el panorama mundial, no es tan distinto en muchas partes del mundo, hay países que están sufriendo eventos naturales y provocados por el hombre de manera también recurrente a partir del año 2000.

India, China, Pakistán, Filipinas, Estados Unidos, Alemania, España, Italia, todos ellos sufren cada año por eventos naturales. África también sufre, pero hay mucho bloqueo informativo, hay precariedad en el uso de redes sociales, que nos llegan muy pocos datos, pero sabemos que muchas de las regiones están siendo afectadas por grandes inundaciones, sequías y conflictos sociales.

Esta tendencia es alarmante para algunos gobiernos que sí están preocupados por sus gobernados, tarde o temprano tendrán que enfrentar un riesgo enorme, ya experimentado de manera directa con la pandemia, pero no como vulnerabilidad por fenómenos naturales, sino como inducidos, eso puso en aprietos a las grandes ciudades, nos puso a pensar, si es necesario vivir en grandes ciudades. 

Las organizaciones civiles, que sí se preocupan de la problemática social, empiezan a levantar la voz de manera tímida. Los investigadores buscan afanosamente dar a conocer sus ideas e intentan redimir algo, no sabemos a qué nivel, apoyados del Fondo de Población de las Naciones Unidas y la CONAPO, junto a otras instituciones civiles, realizaron un estudio donde se cuestionan el problema ambiental, que está matando a muchas personas todos los años. 

Su estudio está enfocado en investigar la manera de resolver las crisis ambientales, sin descuidar las crisis sociales, ¿Cómo empatar esos dos dilemas, sin descuidar uno? Las ciudades son centros de consumo enorme, pero producen poco, y poco más del 80% de la población al día de hoy habita las ciudades, para el funcionamiento de está, se requiere de una transformación radical del entorno, no solo de la misma ciudad, sino de todas las áreas aledañas. De fuera de las ciudades se extrae el material para seguirla construyendo y hacia afuera de las ciudades van los desperdicios de esta. 

Las ciudades son generadoras por tanto de más del 80% de los problemas ambientales existentes. Si bien la ciudad es un matizador de problemas sociales y ambientales, pues el comportamiento es distinto, tanto como son distintas las segregaciones sociales que la conforman, ¿Cómo lograr algún grado de equidad?

 

Los expertos recomiendan intervenciones a gran escala para generar una nueva gestión urbana ¿Será posible? Desde luego que no, para eso tendrían que terminar con la segregación social. Los estratos sociales de bajo poder económico no podrían subsistir en un ambiente de alta exigencia económica, para equilibrarlo, sería conveniente una redistribución y no se daría por sí sola sin una revolución armada o de conciencias, que sería lo más sensato, que las conciencias fuesen actualizadas, modernizadas o preparadas para un nuevo sistema de convivencia. 

Si se quiere mantener con vida a las ciudades, antes de que suceda lo mismo que con las anteriores, como Teotihuacán, Chichen Itza, de las que solo quedan los edificios, sin los antiguos habitantes, que desaparecieron sin que tengamos la certeza del por qué.

 

Decíamos, los expertos hacen un tímido diagnóstico de las ciudades, que señalan deben orientar las energías a la generación de políticas de desarrollo urbano ordenadas, consensuadas, priorizadas y evaluables. Si esto es así, el trabajo es a largo plazo, más la problemática existe ahora, y se está agravando día con día, ya es prácticamente imposible vivir en las ciudades. 

Una redistribución de la población sería útil, pero como a la política le gusta la centralización, para mejor control de multitudes, no lo consideran necesario. A los investigadores no debe importarles la política, a los técnicos lo que les importa es solucionar los problemas, y el término de sostenibilidad ni siquiera lo usan, suena hueco, suena más a discurso vacío que a algo tangible y posible de sostener. 

El término de ciudades sostenibles, para los urbanistas suena a un proyecto interesante, que bien valdría la pena echarse un clavado a investigar, compilar datos y empezar a dar criterios de solución, pensar ahora que lo salvable es la tierra y sus ecosistemas y derivado de ello salvar al hombre y no lo contrario. Para hacer sustentable una ciudad, falta modificar la conciencia colectiva. 

Recomendable consultar: Sobrino Jaime, Garrocho Carlos, Graizbord Boris, Brambila Carlos, Aguilar Adrián G. (2015) Ciudades sostenibles en México; una propuesta conceptual y operativa. ALAP, CONAPO, El Colegio de México, El Colegio Mexiquense, Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey, Fondo de Población de las Naciones Unidas, Instituto de Geografía UNAM, recuperado: 

https://mexico.unfpa.org/sites/default/files/pub-pdf/Ciudades_sostenibles_Mex_esp.pdf

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