Despertar de la tierra  

Autor:​​​​​José Luis Valencia Castañeda

Piensa en vibración y energía

Hay lugares aun sin corromper en el planeta, como los grandes desiertos, tanto calurosos, como fríos; el desierto del Gobi, el desierto del Sáhara, el Valle del Silencio, el desierto de Atacama, el gran desierto australiano, los puntos más alejados en el Océano Pacífico, o los polos, norte y sur. Decimos sin corromper, porqué el hombre no ha encontrado algo de interés económico que lo haga destruir esas partes del planeta. Se ve cercano el día en que lo haga, pero no será en nuestro tiempo. La falta de servicios y de consumibles, ayuda a que no estén saturados de personas.

Los lugares más dañados son aquellos que están cercanos al agua, como ha sido desde hace muchos años, cuando las ciudades nacieron alrededor de las fuentes de agua, de los ríos o de los pozos. No hace mucho que las ciudades se han modernizado… si acaso unos doscientos años… esos pocos años han sido suficientes para contaminar los cuatro elementos. Es posible que los servicios entren en esas áreas en otros doscientos años y podamos “colonizar” los desiertos. 

Prefiero dejar esta predicción en simple idea y que no suceda, bastante hemos dañado ya a la tierra con lo que hemos modificado. Pues lo que está en juego ni siquiera es la vida de la tierra o de los ecosistemas, es la vida del hombre, que por una programación fuerte enfocada a la acumulación y al apego a la materia ha destruido la vida misma. 

Hay una ecuación muy simple que nos dará una visión del futuro próximo de la tierra, si destruyes el equilibrio de una zona, esa zona adopta un nuevo equilibrio, las cargas de energía se cargan hacia el lado que más se trabaja, como en el cuerpo, que se atrofia el órgano que menos se usa, y se fortalece más el que más se ejercita, en detrimento de los demás órganos, pues el que más se ejercita se lleva la mayoría de los recursos. Así la tierra, cuando se están desarrollando más fuerte algunas zonas, estas se llevan la mayor parte de los recursos, dejando las demás áreas sin nutrimentos, las demás áreas estarán muriendo y se morirán juntas, aunque se sientan desligadas.

Como ejemplo, tenemos que las regiones agrícolas españolas, donde hay una preocupación legítima por el comportamiento del mercado de alimentos, está presionando los recursos hídricos. Dicen los pensadores que la región de Castilla, que en 2022 fue la que más papa produjo en España, está destruyendo los ecosistemas nativos, presionando las áreas de amortiguamiento hídrico, pues al cambiar el tipo de cultivo, el suelo pierde algo y gana algo distinto a lo que tenía, y las necesidades de nutrición son distintas.

La papa requiere mucha agua para su cultivo y los ecosistemas nativos requieren solo las aguas que la misma naturaleza provee en sus tiempos de lluvia, eso provocará en tiempos cercanos estrés en los mismos pobladores. Lo mismo que está pasando en México con el aguacate, agaves y las frutillas. Lo mismo que pasa en Argentina con la Soya, o en Chile con la Palta. La exigencia de los países ricos de satisfactores requiere mucha demanda de alimentos y los alimentos requieren grandes cantidades de agua. Lo único que va a pasar es que nos quedemos con recursos limitados y que no haya alimentos para todos los que vivimos en este tiempo, pues se van a los países ricos. 

Entendemos que la tierra tiene la capacidad de generar alimentos de manera casi ilimitada, pero manteniendo a los ecosistemas en equilibrio, no con los monocultivos como sucede ahora. Los expertos ya andan en la búsqueda de nuevas opciones para un futuro con alimentos, han pensado en revivir los desiertos, han hecho grandes plantaciones de árboles en el desierto, como la tarea China en el Gobi. Eso suena bien, pues el verde nos da la idea de que hay vida. Si hay árboles sentimos que la vida puede continuar, pero no vemos que la tierra como ser vivo tiene la capacidad de equilibrar los ecosistemas. Bastará con dejarla trabajar en paz, sin meter las manos.

Sin embargo, el hombre no es capaz de pensar que la vida es un todo, que todos pertenecemos a un gran organismo, que es un macrosistema enorme, compuesto de siete macro universos, con miles de universos, con miles de galaxias cada uno y cada galaxia con miles de planetas, y cada planeta con miles de seres vivos, seres pequeños en tamaño, pero que son enormes en energía y vibración, algo que fue señalado por Tesla y se nos hace extraño que debamos pensar en energía y vibración si estamos pensando en sobrevivir a los problemas alimenticios, sociales y económicos, y las energías que entendemos son las que vemos o sentimos: el sol, el aire, el movimiento del agua, con ellas podemos producir movimiento. Pero no entenderíamos que nosotros somos energía pura, el ser y la esencia del ser es solo energía y la comunicación es vibración.

La vibración la entendemos como el movimiento continuo que hace que se muevan los objetos, y produzcan cierto sonido, como las cuerdas de una guitarra, como las boquillas de una harmónica. Algo más allá de eso se nos hace complicado.

Si les dijera que el hombre puede comunicarse con toda la creación ¿Estarían de acuerdo?

Sé que muchos ni tomarían en cuenta esta frase,pero algunos empezarán a dudar y comenzarán a buscar información más allá de lo conocido. Lo que hemos ejemplificado para entender esa información es la forma en que nace un nuevo ser, cuando preguntamos ¿Qué es lo que te hace ser tú y no yo?, ¿Qué es lo que hace que tengas consciencia?, ¿En qué momento entra tu ser al cuerpo?

En la medicina y la biología te enseñan que de la unión entre dos seres: uno masculino y otro femenino, nace uno nuevo. Cada uno pone su semilla, el uno pone un espermatozoide, el otro un óvulo. Estos se unen y empiezan a replicarse las células en una sinfonía perfecta, cada célula empieza su camino perfecto y sabe a dónde va. Eso es el desarrollo físico del cuerpo, pero ¿Cuándo entra tu esencia o energía al cuerpo? Si solo es multiplicación de células, sin más vida que la manifestación de crecimiento o movimiento, debe haber algún evento que propicie la entrada de la esencia, de la fuerza vital, del espíritu que hace ser a una persona distinta a otra. 

En el esoterismo y la teosofía muestran que la energía indestructiva del ser se acumula en un gran generador, el que señalaba Tesla como el gran almacén de información. En ese almacén se guardan los espíritus para volver a ser implantados en un nuevo ser, esa energía en determinado momento, el gran señor denominado “Maha Chohan”, una vez establecida la responsabilidad de la evolución con el espíritu, lo lleva y lo deposita en el centro energético de esa masa de carne en crecimiento. El Maha Chohan ha sido representado como una paloma blanca, mencionada en algunos libros considerados sagrados por las religiones.

Esa paloma o Gran Señor, llega, te deposita, lo que tu eres, a un cuerpo o vehículo que será tu cuerpo, allí te deja con todas tus tareas escritas en la memoria. Sabes que las condiciones de la tierra serán difíciles, que tendrán muchos retos, obstáculos y que la memoria estará envuelta en velos para evitar confusiones durante el crecimiento del vehículo. Una vez maduro el cuerpo, puede empezar la verdadera tarea, la energía empieza a reconocer la vibración, que es el verbo, empieza a comunicar, a comunicarse y a entender el entorno. El habla es la vibración y todo en el universo es vibración, todo tiene un patrón de comunicación.

Así se explica la comunicación con las energías manifestadas como seres con los humanos que las pueden ver, como la comunicación es vibración, cualquier ser, de cualquier plano, de cualquier dimensión siempre alineará la energía con su comunicador; por lo tanto, siempre se entenderán. Aquellos que especulan que hablan en lenguas y que entienden el lenguaje extraterrestre pasan a ser simples charlatanes, pues no necesitan saber lenguas para comunicarse con las energías eternas que circulan en el cosmos, así como circularemos muchos de nosotros en otras dimensiones y en otros planos.

Pues nuestra energía una vez terminada la tarea en la tierra, se integrará a la gran energía del universo, como lo menciona el Dr. Manuel Sanz Segarra, que la energía nos permite tener una continuidad de nuestra existencia independientemente del espacio y del tiempo, por lo tanto, somos eternos. 

De esa manera podemos entender la eternidad de toda la vida, pues es la energía la que le permite tener esa condición. Si morimos hoy en el cuerpo, mañana estamos en otro cuerpo, aprendiendo o recordando aquello que necesitamos para continuar con nuestro desarrollo, debemos pensar en energía para entender nuestra eternidad, debemos pensar en vibración, para entender que la comunicación es infinita, debemos entender que el hombre que solo modifica lo que ve, vivirá en esta dimensión y con sus propias emociones.

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