Despertar de la tierra

Despertar de la tierra  

Autor:​​​​​José Luis Valencia Castañeda

Turquía, nuevamente Turquía

Cuando vivíamos en Morelia, en los años ochenta,no teníamos mucho acceso a la música internacional. En aquellos años Rod Steward cantaba una canción sobre los jóvenes turcos, mi imaginación volaba hacia aquellas tierras, me imaginaba la Anatolia, las catacumbas de Capadocia, las piletas blancas de las aguas que expulsaban carbonato de calcio, imaginaba el vuelo de una alfombra por Estambul y Ankara. La canción versaba sobre un embarazo adolescente, algo común, que no quita el romanticismo de imaginar a las mujeres de ojos alegres, lunares en el rostro y vestidos coloridos que invitaban al pudor y a la honradez.

Turquía se me hacía interesante, las grandes montañas, donde se criaban hatos de ganado sano y jovial, me emocionaba cuando escuchaba las historias sobre los grandes reinos que allá existieron, sobre las culturas milenarias que loshabitaron, los grandes castillos, como Gaziantep.Veía a sus habitantes viviendo orgullosos y felices de estar allí, uno envidiando los paisajes y las costumbres, y hoy, cuando la desgracia les llega, hoy cuando la muerte se les apersona, llevándose cerca de 5 mil seres humanos de un solo tajo, la envidia se convierte en conformidad y misericordia.

Aunque la misericordia no nos pertenezca entregarla, ni sentirla, solo la empatía debería de estar presente y la acción de ayuda, enviando luz, buenas intenciones y víveres, ya solo atinamos a justificar a Dios diciendo que es grande por qué no fuimos nosotros los sacrificados, mientras los Turcos desearían estar en otro lugar, inclusive México, pero lejos de la muerte, es mejor abandonar la patria, que la vida, y su Dios pareciera que los ha abandonado, pero no es así, somos nosotros que no hemos entendido que los fenómenos naturales deben ser leídos no con la mente, no con el entendimiento, sino con el discernimiento, que es la separación de la paja del trigo, es separar aquello que solo hace ruido para escuchar la música.

Las señales han sido muchas, la maldad pega a los creyentes en ella. En las iglesias te enseñan que hacer ciertos actos es pecado y piensas mucho en cometerlos a escondidas, la energía de esos actos cometidos o no, los empiezan a crear. De allí se agarran los seres oscuros para crear todo el circo que hoy vemos. Nosotros solo somos los peones de este juego y tenemos el poder de pararlo o de seguirlo hasta la muerte, uno es el responsable de lo que nos pasa y es corresponsable de lo que le pasa a nuestro pueblo. Los más crédulos son los que más sufrirán, aquellos que han logrado separar el deber hacer del querer hacer son los más fuertes, pues identifican aquello que solo sirve para vivir, contra lo que te hace vivir, si no entendemos esta diferencia, iremos por la vida culpando al destino y a Dios de todo lo que nos sucede y arriesgando la vida al dolor, pues la muerte es el destino final del cuerpo. 

Turquía y Siria sufrieron el día 6 de febrero uno de los sismos más potentes que hayan sucedido en la zona, con replicas fuertes, el primero a las 4:10 horas, de 7.8 grados fue el más destructivo y la réplica de 7.5 a las 10:24 fue el que dio el último tirón a los edificios ya debilitados.

Las noticias tienen un patrón de comunicación, son muy simples, informan solo lo que entiende la mayoría de las personas, sin meterse en nada intrincado. Dicen algunas páginas que al menos 5 mil personas han muerto y otras 25,000 han resultado heridas en Turquía y Siria, debido a los dos devastadores terremotos del lunes. Mientras continúan las labores de rescate con el temor de que haya cientos o miles de personas atrapadas bajo los escombros. Está nota viene desde la ciudad de Osmaniye. Se menciona que es en Turquía donde fueron los epicentros de los temblores de magnitudes 7.7 y 7.6.

Mientras la página sismográfica Iris señala que fueron de 7.8 y 7.5 respectivamente. Independientemente de quien tenga razón en cuanto a la graduación, lo real es que fue brutal. Esa región históricamente ha tenido mucha actividad tectónica, un sismo de 7.4 ya había sucedido en 1999 con 17,000 víctimas en ese tiempo, y la pregunta obligada es ¿Por qué no estamos preparados para eventos tan grandes? Sí ya había pasado, si ya habían muerto miles antes, si es cercano en el tiempo, quizá seamos necios y que las señales no las entendamos.

En México sucede lo mismo, ha habido sismos fuertes en el tiempo y seguimos saturando a las ciudades de personas, seguimos modificando las tierras, seguimos vaciando los mantos freáticos,dejando sin soporte a los suelos provocando hundimientos. Si bien, después del sismo de 1985 las escuelas de construcción han aumentado los límites de protección contra sismo, no ha sido suficiente, pues las cadenas sísmicas se mueven, no suceden en el mismo lugar, depende mucho de los epicentros; por ejemplo, el epicentro que sale de Michoacán ha sido el más letal para la ciudad de México, mientras que epicentro de Oaxaca la zona más castigada es la periferia y los mapas se ven como flashes de destrucción dirigidos al epicentro.

Eso nos descontrola la mente lógica, porqué pensamos que sí les sucedió a ellos, allá lejos, aunque estén a unos diez kilómetros, entonces les afectará únicamente a ello, así pasó en México, así pasó en Turquía, las afectaciones fueron en lugares distintos, eso permitió generar confianza en los que no sufrieron daños en aquellos tiempos, de esa manera podemos vivir tranquilos y relajar nuestras defensas. 

Nosotros le hacemos un par de lecturas a los sucesos, la primera: la energía de miedo de la mayoría de las personas que viven en constante angustia es la que alimenta a las ondas sísmicas, que son provocadas por esa frecuencia de baja vibración, y por ello temblará más en las zonas donde ya han sucedido y la memoria se les refresca muy seguido en fechas similares, como sucedió en México en los 19 de septiembre, y sucede ahora en Turquía.

La otra teoría que estamos analizando, es que las zonas de riesgo deben ser respetadas, debemos desalojarlas y alejarnos a lugares con energías más limpias, nos avisan que debemos ir a lugares más seguros, al campo, con mucho espacio, donde podamos vivir de manera simpe, sencilla, sin nada que tape nuestra visión, sin nada que obstruya nuestro oído, sin nada que nos genere energías de odio, nada que nos estrese, así podrá temblar en donde se requiera relajar la tierra, sin que afecte a los humanos.

Pero como somos necios y nos metemos donde menos lo esperamos, con la intensión solo de pertenecer al grupo citadino y vemos que las ciudades se están convirtiendo en sitios peligrosos, no solo por la mortalidad de los sismos en zonas altamente pobladas, sino que esas aglomeraciones traen otras problemáticas, traen contaminación, suciedad, enfermedades físicas y psicológicas y violencia, no es fácil gobernar una ciudad, no es fácil administrar una ciudad, no es fácil movilizar a miles de personas. Lo que es fácil, es manipularlos bajo el miedo, miedo que desaparece saliéndose de ella.

Ya nos han advertido de los daños que provoca vivir en la ciudad e insistimos en hacerlo, algo hay que nos sentimos obligados a ello, la ciudad es muy exigente, la mayoría del tráfico se da para alimentar a los habitantes de la misma, tanto en transporte de alimentos, servicios, como en transporte al trabajo,que genera los recursos para pagar los alimentos y servicios.

Vivir en las ciudades en Turquía se volvió peligroso, miles de edificios colapsaron, no aprendieron de un sismo como el de 1999, no aprendieron de México, que a partir de 1985 realizó modificaciones fuertes al reglamento de construcción, con la finalidad de proteger a las edificaciones contra sismos, no hemos aprendido que la información es gratis, que el conocimiento es gratis, que lo único que cuesta es el capital social, estudiar en universidades de prestigio sale caro, estudiar en universidades comunes no. Se tendrá que hacer de lo común, lo extraordinario, como lo hacen los seres humanos ante la desgracia.

Vemos en Turquía que el hombre deja de ser un solitario, para convertirse en una sola alma cuando se trata de ayudar a los demás en desgracia. Los libres se volcaron a rescatar a los atrapados, con la esperanza de salvar a alguien, de encontrar a su familia, de salvarse a sí mismos de la soledad. Hasta el momento se han rescatado unas 8 mil personas con vida, aun no se informa la magnitud total del daño.

La zona es limítrofe entre Siria y Turquía, miles de edificios se han derrumbado, apenas van unas 50 horas posteriores al sismo (al momento de escribir esto), se han enfocado los informes a unas 10 provincias del sureste turco, más no el Sirio, que sigue en guerra, eso impide cualquier apoyo fuera de sus aliados como Rusia, que esperemos haga lo propio y salve almas, aunque en su ADN no lo esté, sino, la guerra contra Ucrania no seguiría.

De los 13 millones de personas estimadas que viven en la región del sismo, se han contabilizado unas 300 mil fuera de riesgo, aún es pronto para nosotros de este lado saber con precisión la magnitud, lo cierto es que las señales de cambio siguen fuertes y no pararán antes del 2030. Estemos atentos y retiremos nuestros apegos a la materia, en un abrir y cerrar de ojos nos podemos quedar sin nada, incluida la vida.

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