Despertar de la tierra

Despertar de la tierra

Los mundos intraterrenos y la fantasía II
Adama de Telos es un ser alto, rubio, de barba rizada y un bastón de mando ondulado, tipo serpentín. Él es el cuidador, guía y rey de Telos, una cuidad intraterrena, sitio a dónde pocos han llegado, y no por falta de interés, es por falta de preparación. El hombre común no está listo para caminar esas calles, ni visitar esos mundos. Primero debe limpiar su mente, recuperar su alma y conectar con su esencia divina, para que una vez limpio, pueda ser merecedor del sello espiritual que le será colocado en la frente, con la única finalidad de reconocerse entre todos los espíritus y desechar a los usurpadores, que hay muchos, hasta en los mundos interdimensionales.
Adama nos invita a dar un paseíllo, para que identifiquemos los peligros que el inframundo tiene y que repercuten en la tierra. Nos muestra unas enormes calderas que suben a la superficie, grandes anillos negros y rojos de energía emergen con celeridad. Nos explica que la oscuridad busca desestabilizar al hombre de arriba con esa energía, mover sus cimientos y provocar terremotos y revivir los volcanes de manera brutal, para ir mermando a los seres vivos, y de esa manera tener más control, pues los aleja de los medios de comunicación subterránea y los acerca a los medios masivos que infunden el miedo.
En las multitudes es donde prevalece el anonimato y la información llamada oculta florece. Eso no es permitido por los oscuros que buscan por varios medios incidir en la muerte de las personas, esas ondas oscuras viajan a velocidades extremas y sacuden la cascara planetaria, sacudiendo las regiones más desprotegidas, que curiosamente son las regiones donde más credos hay, donde más se arrodillan antes ídolos llamados dioses. Allí no hay protección, esa la generan los espíritus conectados con la energía divina de los multiuniversos, se conectan estos mediante fractales energéticos, como las células neuronales cuando se reestablecen nuevas conexiones.
Así, los espíritus uno a uno se van conectando a la divinidad, hasta crear al Dios supremo. El odio, la enfermedad y la ignorancia hacen que se separen de su divinidad; como el alcohol, la droga y la enfermedad, hacen que en el hombre se desconecte las neuronas.
Telos trae un manto azul, su mirada es penetrante y profunda, aún no me atrevo a pedirle que nos lleve a su tierra, primero debe asegurarse de que no revele la sorpresa, ni sus habitantes se molesten por llevar a extraños. Aunque comenta que el tiempo de la unión espiritual entre todas las razas se acerca, empezó cuando las almas se han unido en matrimonio entre los hombres de la superficie, allí están conviviendo las razas, intentando ser una sola alma, y lo han logrado a medias, no permiten las razas negativas que se consume el matrimonio perfecto.
Buscan las maneras de separarlos, de desunirlos, que las razas se sigan odiando, y ya ha pasado un siglo cósmico, de poco más de 12 mil años de esa separación, cuando las guerras de Lira y Orión, que curiosamente en el nombre de Adama, cuando la convención de razas decidió compartir un espacio común para comprobar que se podía vivir en paz, sin guerras, sin violencia, conviviendo solo en el amor y ese es el objetivo de las parejas, vivir en comunión, alejados del dolor y la muerte, y los que provocaron la guerra no han cejado en su intento de hacer caer el trato, buscan hacer la guerra a cualquier costa y logran convencer a las almas noveles, y los engañan con que el morir es signo de valentía, con que pelear es signo de heroísmo, y la heroicidad se da en el momento que te salvas y salvas de morir a los demás, al menos con la palabra y la acción concreta.
Mientras estamos parados frente a las grandes chimeneas u oquedades por donde salen las enormes ráfagas de energía oscura a la superficie, Adame nos pide que destruyamos esos anillos maléficos, para que la humanidad arriba ni se entere de su existencia y no se preocupe por las consecuencias, y nos ponemos a trabajar, lanzando conjuros, lanzando símbolos de poder. Así los anillos se van reduciendo en tamaño e intensidad, hasta lograr ponerlos en un punto de equilibrio donde el daño será pequeño.
Junto a nosotros va una mujer hermosa, delgada de cuerpo bien proporcionado, de cabello y ojos negros, como la inmensidad donde estamos parados, y nos pide que la acompañemos a la periferia de su nación llamada Oceas, es un pueblo pacífico y ordenado, pero están preocupados porqué de la superficie les estamos mandando mucha basura radiactiva y dañina para los seres de las profundidades, luchan incansablemente para limpiar las aguas donde viven.
Nos paramos frente a un enorme vertedero y veo como caen miles de litros de agua sucia, llena de todo tipo de contaminantes. De nada sirve que mueva la cabeza de manera negativa, los habitantes de la tierra somos unos ingratos, disfrutamos de pequeños premios llamado tecnología para darnos un minuto de placer y enfermamos a las aguas con los desechos que produce la producción de los artefactos que usamos, la tierra y los habitantes que no son humanos sufren demasiado, y desgraciadamente no entendemos que hay muchos seres que dependen del equilibrio ecológico.
No solo existen los animales, a los cuales tratamos con total indiferencia, hemos provocado la disminución y casi extinción de ese reino, junto con el vegetal, del cual dependen, solo por diversión o por negocio, sin siquiera preguntarnos a dónde van todos nuestros desechos. Acá abajo, soy testigo de las grandes descargas de aguas y basura que contaminan todo lo que tocan, y del enorme trabajo que hacen los Oceas para mantener a la mar limpia y en calma.
La princesa, por qué eso me dijo que era, me pidió que llevara el mensaje a la superficie y los que lo lean puedan hacer algo en consecuencia, y lo más significativo es que se conecten con la creación, ella los guiará, les mostrará el camino adecuado para vivir en el mundo en armonía… iba a decir, que nos mostrarán el camino para salvar al mundo, pero el mundo no necesita que lo salven, solo quiere que lo respeten y lo cuiden con el amor, con que él aporta todos los recursos que el hombre utiliza para su alimentación y solaz.
Me menciona la princesa, que el hombre produce mucho más de lo que consume y en eso está el mayor problema, que produce cosas que solo sirven para un uso y que todo lo que se desperdicia, y que entienden como riqueza, es solamente pobreza del alma de los hombres que creen necesitar, como todos los artilugios de ornato, flores artificiales, aromatizantes artificiales, si solo usáramos madera y rocas de la región, seríamos más ricos, necesitaríamos menos recursos para vivir, porqué en verdad viviríamos, los viajes se podrían hacer en astral y usar un cuerpo de reposición en los lugares que visitáramos.
Pero como ya está siendo difundido, las razas pronto se presentarán entre sí, y no nos extrañaremos si descubrimos que nuestros padres eran seres de otro planeta, ni nuestros hermanos, ni nuestras parejas, que solo somos almas en reconstrucción, liberando todos los miedos que nos provocó aquella extinción masiva planetaria. El dolor y la desesperación aun cunden en las almas viejas, las recién reconstruidas apenas irán acomodándose. Esas requieren de nuestra guía para no dejarlas morir antes de tiempo, debemos quitarle el mensaje de que solo hay una vida y que la tienen que gastar y tienen que experimentar todo lo posible aquí.
No es que no tengan razón, la sinrazón es que no es verdadero, pero es una falacia. La verdad, es que, si hay que experimentar todo lo posible, pero no debe ser lúdico, debe ser espiritual. Lo lúdico viene junto, se tienen que borrar todos los traumas en una vida, se debe de retornar al origen, se debe de experimentar toda la conexión y comunicación con la creación posible, se debe abandonar el ego, que los comunes dicen es el verdadero yo, que no es otra cosa que una larva o parásito viviendo de ti.

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