Despertar de la tierra

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8 de abril, una nueva forma de ver el eclipse

Autor: José Luis Valencia Castañeda

El 8 de abril, de 2024, veremos un eclipse solar de los más importantes de este siglo. Durará un poco más de 4 minutos y a pesar de que la ciencia menciona que nada extraordinario sucederá a parte del evento, ningún suceso adicional, ni hambrunas, ni muerte, ni desolación, pero hay algo que la experiencia me ha dado con el paso de los años, y es que los mitos sobre los sucesos anejos a los eclipses son verdades ocultas, solo entendibles para aquellos que las sepan leer.
Desde el siglo 8 antes de cristo Hesíodo mencionaba la importancia de saberse proteger ante las energías poderosas de un evento tan importante, ya que esas energías provocan malformaciones físicas a los fetos, en el caso de bebés humanos y nonatos animales. Lo mismo pasa con los frutales, que, si no son protegidos, las frutas sufren malformaciones tipo quemaduras.
En varias regiones de la tierra caliente del estado de Michoacán, cuando sucede un eclipse amarran un cordón rojo a los árboles, eso ayuda a disipar esa energía, y extrañamente los protege. Los campesinos saben que, si una fruta se deformó o quemó, dirán que está eclipsada, es una forma de interpretar las consecuencias del paso de un eclipse.
Los eclipses son recurrentes y continuos durante todos los años y se pueden ver en distintas regiones del mundo, y esto se debe a que el ciclo de la luna y del sol se cruzan, y las predicciones, que aunque la ciencia moderna minimiza el conocimiento de las sociedades antiguas, mencionando que tenían un atraso intelectual muy grande, no visualizan que los eclipses fueron predichos miles de años antes, y esto gracias a llevar un registro preciso.
Ya hasta en los libros de la Secretaría de Educación Pública de México se han expuesto con mucha antelación, como en 1993, que predijo este de 2024, hace 21 años, y no es que sean pitonisos, o que los predigan mediante artes adivinatorias, solo es llevar un registro de los ciclos lunares y sus cruces con el sol.
Los dos astros tienen la misma orbita que hace dos mil o tres mil años, así que cíclicamente sucederán, solo bastará a alguien avezado que lleve un control y tendrán los eclipses que quieran eternamente. Eso lo sabían los griegos, lo sabían lo egipcios, lo sabían los mayas, y tan lo sabían que aconsejaban el cuidarse de estos eventos durante ese día.
Algunas culturas menos avanzadas sentían temor durante los eclipses, porqué creían que el sol se iba y no regresaría, al oscurecerse repentinamente. Esas fuerzas invisibles que actuaban fuera de la cotidianeidad los contrariaba y los hacer temer, más por lo desconocido que por miedo a algún evento funesto común como la muerte misma.
Lo cierto, es que mueve fuerzas muy poderosas y energías que pueden ser dañinas para los humanos, como el verlos directamente sin algún filtro que proteja a la vista de su exposición. Siempre será recomendable usar filtros, si queremos ver este fenómeno.
El mito más común y acendrado en la comunidad campesina es el de colocar cordones rojos a las embarazadas y los animales en gestación y a las plantas en floración, ya que pueden producir malformaciones en los productos. Esto, lejos de ser un mito, es una realidad tangible, lo hemos vivido y constatado en las huertas que no se protegen, y Hesíodo lo comentaba en sus trabajos, hace más de 2700 años.
Otro de los mitos señala que la composición química de los alimentos cambia con las energías del eclipse. La ciencia menciona que nada de esto es cierto, las energías son las mismas que un día normal, y entendemos que no, que las energías que mueve un eclipse son más poderosas y sí pueden modificar las composiciones químicas de los alimentos, y más en aquellos que contienen agua, y todos los alimentos son nutridos por agua en gran parte, entonces son susceptibles a cambios.
Nada perderíamos si paramos actividades esos cuatro minutos, nadie morirá de hambre o sed en esos tiempos, ninguna precaución está demás.
Algunas tradiciones orales antiguas mencionan que los eclipses eran provocados por los demonios o seres oscuros que pretendían robarse al sol, y se tenían que ahuyentar, por ello durante el evento hacían mucho ruido. En nuestros días creo que hacer mucho ruido no ahuyentaría a los demonios, solo provocaría miedo entre las mismas personas.
Un temor aumentado por todas las supercherías que ven y leen a diario en las redes sociales, que, de no ser prudente y racional, podrías caer en el engaño, el sol solo será tapado por la luna, un satélite que tiene la misma circunferencia que el sol, pero una órbita distinta, y una función también distinta.
La luna encargada de manejar las energías femeninas, y el sol encargado de manejar las energías masculinas, ambos astros son importantes dentro del equilibrio energético de la tierra, son parte del desarrollo armónico de la vida en la tierra.
Otro de los mitos que ha ido tomando terreno es el de la llegada de los tres días de oscuridad señalados en la biblia. En Apocalipsis, mencionan que durante tres días la tierra estará sumida en una oscuridad total. Esa información no es correcta, la biblia no menciona nada literal, todo son alegorías o parábolas, que deben ser interpretadas de manera prudente.
El apocalipsis hace tiempo que pasó, estamos en el Armagedón, que es la batalla mental a la que estamos siendo sometidos gracias a la desinformación y manipulación, los ejércitos ya no son grandes cantidades de hombre fuertemente armados y preparados para matar sin temor a la ira divina, los ejércitos ahora son las palabras declaradas por personajes que son idolatrados por otros personajes manipulables.
La oscuridad no son tres días terrestres, son tres días celestes, que deben ser tres veces tres, nueve años terrestres viviendo a oscuras con la luz en nuestras manos, tres años luchando contra la ignorancia con la información a la vista de todos.
Es como si un carpintero trajera en la mano un martillo y una clavadora eléctrica, y solo sabe usar el martillo, su trabajo tardará en concluirse por no entender que tiene en sus manos una herramienta más poderosa, pero no sabe usarla, a pesar de contar con ella.
Así estamos pasando desde el 2020, la información se ha soltado en medio de la maraña de información distractora, no sabemos cuál es la adecuada, y no lo sabremos mientras estemos embelesados por la risa fácil y rápida.
Lo que si es cierto, es que el evento próximo despierta interés en todos los que admiramos el espacio exterior y que a pesar de haber vivido el de 1991, que nos pareció eterno, todavía sentimos emoción de pensar que podemos ser testigos nuevamente de este fenómeno.

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