Despertar de la tierra

Las desgracias de la gracia

El río Ibérica se salió de madre, y con él, cientos de ríos de todo el mundo se han salido (en estos días) de madre. Dos ciclones rodeando al país, uno por el golfo, otro por el Pacífico. Hacía mucho tiempo que no llovía con esta copiosidad, las gracias de la naturaleza, son la desgracia para el ser humano. Las nubes bajas, presagio de tormenta, es un presagio de vida, bajan llenas de amor por la tierra, negras como nuestras conciencias que se pudren entre la moral del hombre y las leyes del universo, deseando un clima de paz, y deseando vivir.

 Las veo bajando las montañas, presurosas con su botín de agua, habiendo escuchado la súplica del campesino honesto que solo quiere ver sus cosechas madurar. Las veo, y les busco similitudes, arboles, peces, animales fantásticos o demonios cuando lanzan sus rayos ensordecedores. Bajan, siempre bajan cuando están preñadas, corren raudas entre las montañas, circulan entre las playas, barren las planicies. No han hecho un plan, no el del hombre; no han urdido artimañas, solo se desplazan siguiendo una línea que le ha trazado el destino, porqué ellas cumplen un destino que no está alineado con las ideas del hombre. El hombre es el que debe aprender a alinearse a las necesidades de la naturaleza o sufrirá.

 Ya empezó a sentir el suplicio, ya inició el pago de sus penas, cargadas de soberbia y destrucción, el sufrimiento es lento, constante, uniforme, paso a paso, para que no se genere el caos, hará que el pánico no acelere las muertes que ya están colgando de los hilos, es la hora de las Moiras, es un trabajo arduo, pero reconfortante.

Por fin las costureras retiran los hilos que unen al vestido con la máquina, una a una, las vidas se irán desmoronando, los racimos ralearán, las tres viejas reirán, la soberbia del hombre ira difuminándose en mentes claras y sencillas, que los sustituirán. Por fin el campesino será nuevamente el cuidador de la tierra, los grandes comerciantes de la vida se irán replegando conforme vaya escampando la vida. La muerte campea en el prado, se enseñorea en las orillas de los ríos y lagos, las presas vomitarán su hastío, las viviendas se irán como los recuerdos con el agua, para adentrarse al mar y ser convertidas en museos, para acompañar a los muertos de todas las guerras inútiles que solo dejaron miedo y desolación en las almas que siguieron vivas un momento más en la vida.

 Allí se perderán los cuerpos una vez que hayan aprendido la lección, allí esperarán a los que llegan sufriendo el mismo castigo. Eso no es incumbencia de las lluvias, no es problema de los ciclones, de las tormentas, de las riadas, ni del destino, no es culpa del hombre, es culpa de aquél que no entienda las señales, en estos momentos. Las lluvias campean felices, por fin han demostrado que los proveedores del futuro se equivocan. Decían hace apenas dos meses, que las sequías estaban matando al campo, que las olas de calor dominaban al planeta y eso era inusual, atípico, y pronosticaban que la muerte por hambruna ante la falta de agua sería catastrófica, y les creímos, y nos lamentamos, y sentimos que la vida debía seguir a pesar y en contra de ello, hasta donde topara.

 Ya estamos aquí, a los pocos días, las noticias nos bombardeaban con datos de incendios enormes, que traían muerte entre sus llamas, veíamos animales correr y morir abrasados, y sufríamos, algunos hombres valerosos morían salvando las vidas de los temerosos y decíamos que los incendios seguirían gracias al cambio de climas, los calores sofocaban Europa y Norteamérica, y los prestidigitadores se rasgan las vestiduras señalando que la tierra está muriendo, los climas calientes no pararán y moriremos presa de las llamas, y buscamos analogías, buscamos a aquellos genios de la predicción, que dijeron antes que ellos que la muerte nos llegaría por fuego y agua, y vemos con temor que podemos estar ante un evento ya predicho, y decimos: “ya qué”.

 Levantamos los hombros y seguimos el camino viendo como mueren otros antes que nosotros y nos lamentamos, pero no modificamos nuestra mente, nuestra conciencia sigue oprimida por las necesidades que nos creamos y de las que no podemos prescindir sin un cambio de mentalidad profunda.

Vemos como el río Ibérica se salió de madre y levantamos los hombres, vemos como el huracán Nora del lado del Pacífico llena presas y ensancha ríos, incomunica a Arteaga con lluvias sin precedentes, vemos como incomunica a El Sabino con Uruapan, vemos como se desborda el río Lázaro Cárdenas, metiendo agua a los centros de servicio médico, tira puentes en Cupuancillo, trozando la carretera más vieja del estado, la única que comunicaba a Lázaro Cárdenas con el centro del estado hace escasos veinte años, sin la autopista, hoy la zona occidente estaría en serios problemas, y sigue lloviendo, y llueve en serio.

 Los estados de Colima, Jalisco, Nayarit y Sinaloa salvando sus pertenencias, Mazatlán fue golpeado con furia, algunos edificios no soportaron la carga y cayeron, Chihuahua, bajo aguas. Mientras el centro del país, presionado por las tormentas de ambos litorales sufriendo inundaciones atípicas, convirtiendo a esta palabra en el común denominador. Tlalnepantla y Ecatepec, son dos de las zonas más afectadas.

Del lado del Golfo, con el paso del Huracán Ida, las costas de Veracruz sufrieron inundaciones fuertes, con cierres carreteros y daños a infraestructura y viviendas, desde el puerto de Veracruz, hasta las costas de Tamaulipas, y en este estado, Reynosa sufrió inundaciones sin precedentes. Este fenómeno subió y provocó daños cuantiosos en Estados Unidos de Norteamérica, en el estado de Luisiana, y Tennessee, ya antes había dejado daños en el Caribe: Cuba, Haití y la Península de Yucatán.

En el sur del continente, Venezuela quedó afectado en varias regiones, del otro lado del mundo, también están batallando con las lluvias, el sur de China que ya suma 302 muertos oficiales, la India, con 127 muertos por inundaciones y deslizamientos de tierra, Turquía, Japón, lo vimos en Alemania hace poco y en estos momentos España está sufriendo un fenómeno que le llaman DANA, precursor de torrenciales lluvias y granizo.

¿Qué nos espera ante las manifestaciones de poder de la naturaleza?

No considero que nos esperen gratas noticias como sociedad, hemos saturado a la tierra. Tanto, que la densidad de población es enorme, ya no hay muchos lugares sin conquistar, o sin explorar. El hombre, que es un depredador, no piensa en parar la destrucción de su entorno, con la idea de hacerlo cómodo y bello, con los códigos de belleza que solo el hombre y sus modas entienden, y solo lo hace por ansias de poder, de una necesidad de estar por encima de todo y de todos. La única manera en que logrará el hombre detenerse, es que alguien lo haga por él.

 En este momento, el clima es el mejor aliado de la tierra, este tenderá las redes del equilibrio que tanto necesitamos y parará hasta que la conciencia colectiva del hombre se alinee a la de la tierra y vuelva a la simbiosis básica del campesino y aprenda a usar la energía que le fue dada, no requiere esquilmar al planeta para poder tener comodidades, requiere un cambio completo de paradigmas, una nueva forma de ver el funcionamiento de la tierra, una tierra que puede vivir, y va a vivir sin el hombre, en caso de ser necesario.

 El hombre, ahora ya está cayendo en cuenta que la tierra no morirá, ya se está dando cuenta de que el hombre es quien sucumbirá ante las muestras de equilibrio de la tierra, y las lluvias es uno de los fenómenos generadores de equilibrio, al que se sumarán todos los que hemos visto hasta ahora y que empezarán a ser más voraces y feroces, y para aquellos que durante estos eventos piden ayuda a dios, solicitando salvar las vidas de los que sufren, es buena hora de entender que dios te ayuda dándote vida, dándote libre albedrío para vivir en armonía en la tierra, no para destruirla y después lamentarte.

 Es necesario interpretar de una manera distinta el mensaje de dios, ya no tenerlo como un salvador después del desastre, debe ser un salvador antes del desastre, que nos ayude a identificar los errores antes de cometerlos, no una vez ya estando inmersos en los cataclismos. Al final, el destino del hombre está en las manos del hombre, dios está allí para ayudarte, mientras quieras ser ayudado. No desaprovechemos la oportunidad que nos da la vida para unirnos a dios aquí, y ahora, respetando a todo ser vivo, cuidando nuestro entorno, creas o no creas en una deidad, debes creer al menos en que el respeto al entorno y los seres vivos es la única manera de salvar al hombre en la tierra.

 La tierra vemos que no necesita ser salvada, ella se salvaría sola, y sí el hombre se une a ella en un fluir de energía constante, puede llevar una vida más plena y cómoda, entenderá el ¿Por qué? De los eventos, nuestra labor es ahora el despertar de las mentes, que se separen del mercado y consumismo y se integren a la tierra en una misma línea de progreso, no destruir, sino convivir en las condiciones en las que se encuentre. Producir únicamente lo necesario para vivir, usar las energías sin generar deterioro ambiental, vemos que eso no nos ha funcionado antes, no funcionaría ahora, el trabajo del desapego a lo material será arduo, es una de las formas inequívocas de sobrevivir, así identificarás el camino que debes seguir y a donde guiar tus pasos.

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