Despertar de la tierra

Despertar de la tierra

Autor: José Luis Valencia Castañeda


¿Seguiremos igual que ayer?


Los presagios son socorridos cada que concluye un ciclo. En este caso termina el año, inicia el otro, y nos preguntamos si las cosas seguirán el mismo derrotero que las anteriores. La lógica nos dice que no, que el mundo y la vida son cambiantes, que no encontraremos el mismo río, aunque estemos en la misma orilla, el agua será distinta, será otra agua. Así nosotros, somos unas personas distintas a la de ayer. Eso nos indica que es muy probable que las cosas vayan cambiando en nuestro entorno junto con el tiempo, nos hacemos más viejos, más sabios, más conscientes de lo que pasa en el mundo, somos distintos al ser que fuimos ayer.
Así que entenderemos está lógica, como que el mundo será distinto, pero ¿Qué tan distinto? ¿Será lo suficiente como para darnos cuenta de que ya no estamos en condiciones de dañarlo más? ¿Ahora seremos más consecuentes? Tenemos la obligación de serlo.
La pandemia que tantas muertes dejó el año pasado, ha vuelto con un brío distinto. Si las vacunas son o no efectivas, el tiempo lo está diciendo, sí las vacunas protegen o no, el tiempo lo está señalando. Pareciera que no son totalmente efectivas, aún con el esquema completo te sigues infectando y se siguen muriendo. Eso hace que algunos no las consideren serías y menos ahora que declaran la existencia de una nueva variante de un virus que no hemos conocido realmente, pero que nos ha metido un miedo atroz, que pensamos algunos que ese miedo es el que realmente ha matado a muchos y esa mortandad ha permitido a los antivacunas salir a protestar, debido a que mueren pocos no vacunados, extrañamente, y los mensajes de que se prohíba a los no vacunados asistir a lugares concurridos parece una incongruencia cruel.
¿Cómo podría ser peligroso ir a la guerra sin fusil y que te tengan miedo? Así lo imagino, va una persona no protegida a la guerra y le temen los que tienen coraza y hacha, y más miedo tienen aún porqué los no vacunados siguen vivos a pesar de la primera, la segunda y la tercera ola: ¿Cómo puede ser posible? ¿Será que son los malos de la película? Quizá la única maldad sea el no querer ser igual a la mayoría, porqué la mayoría jamás tendrá la razón y si buscamos la razón, esta está dentro de aquellos que la buscan y actúan en consecuencia.
Evidentemente hay personas que no entienden lo que es la libertad de elegir y el derecho que tienes de hacerlo. Las vacunas ya demostraron que no son efectivas para detener a un pequeño virus y tienen que ser introducidas en ti, las veces que sean necesarias, hasta que te canses o te mueras. Hoy, con la cuarta ola de contagios en la puerta, el miedo vuelve a cundir, miles de personas buscan el consuelo de la tercera vacuna, algunos el consuelo de un isopo y de una prueba que te de la confianza de estar sano, cada uno elegirá lo que más le sea conveniente, nadie debe elegir por él, ni los patrones deben presionar, ni las autoridades deben exigir, solo recomendar.
De nada servirán los derechos humanos a la salud, si una persona exige salud y no se la dan, y otra que se percibe saludable y no quiere meterse algo más, aunque lo consideren preventivo. Su libre albedrío debe permitirles elegir su opción, las dos son válidas al final, aun no sabemos si con vacunas o sin vacunas seguirás con vida unos días más. Lo que sí sabemos, es que las cosas extrañas metidas al cuerpo provocan reacciones y las reacciones pueden ser diversas. Los sistemas inmunitarios de cada ser trabajan distinto, algunos las asimilan perfectamente, otros la rechazan, cada uno elegirá. Lo que no ha podido elegir, es el tipo de virus al que se enfrenta, pareciera que están controlados y programados para llegar solo a las mentes abiertas a aceptarlos.
África, por lo general, en su mal visto atraso económico y tecnológico, ha tenido menos muertes por los virus, extrañamente África es el continente con menos contagios, y con menos vacunados, en algunas regiones ni se han enterado de que exista tal virus, puede ser que la información también nos predisponga a obtener una infección, tal y como sucede ahora, que la infección se hace cada vez más inteligente, sortea todas las medidas sanitarias y todas la vacunas, y sigue floreciendo, muy campante, tranquila, asociándose con otras infecciones para hacerla más terrible, ahora se llama Florona, un cuadro extraño, infección de Covid y gripe, doble virus.
Ya extrañamos los viejos aquellas gripes poderosas, que nos pigmentaban el moco de amarillo y de verde cuando eran dos bacterias, y así andabas por la vida, esparciendo tus virus y solo te decían “hazte a un lado chamaco mocoso” y nadie se preocupaba por la virulencia, se quitaba esa molestia entre los tres y siete días comúnmente, y seguías la vida, no había vacunas contra la gripe, había caldos de gallina, de res o de pescado, pero no vacunas, había algunos antihistamínicos, pero no había vacunas.
Algo está pasando en el mundo, que las condiciones de salud de la población se están agravando. En la llamada tercera ola murieron muchos jóvenes, en edad productiva. Ya en las primeras dos, los muertos habían sido en su mayoría ancianos, como si programaran edades de muerte. Esta cuarta no sabemos que edades vayan a ser las afectadas, lo que sí estamos constatando, es que los jóvenes que no han sido vacunados y no han sido aún bombardeados por medicamentos por tener pocas molestias, no han sido afectados por la pandemia, quizá debamos de ser jóvenes todos para no ser tocados.
Los jóvenes aún no están del todo controlados y quizá las vacunas sea una manera de tener el control, basado en el miedo que ya está siendo integrado a su inconsciente. Pareciera que no hay escapatoria, o morirás por un virus, por el miedo o por la reacción a las vacunas. Lo cierto, es que seguirán los acontecimientos negativos para la humanidad y debemos aprender a vivir con ellos.
Al iniciar el año, adicional a la continuidad de la pandemia, han surgido predicciones que no distan en nada a los acontecimientos que han estado sucediendo de continuo y que se van a seguir manifestando con mayor virulencia. Seguirán los sismos, las erupciones volcánicas, las inundaciones, los incendios, las plagas de insectos o de plantas, seguirán las enfermedades crónicas afectando a la población, aparecerán más socavones, grandes heladas, calores extremos, en todas las partes del mundo, cada área del mundo tendrá su manifestación, podríamos llamarlas como símbolos del fin del mundo.
Aunque el mundo siga rodando y solo algunos mueran, para eso es para lo que nos prepara la vida, para poder atestiguar los fenómenos naturales y que nuestra mente se mantenga en su lugar, que no perdamos el control, que podamos ver de cerca una erupción y podamos retirarnos a un lugar seguro, que podamos identificar la zona inundable y con peligro de inundación y tengamos el tiempo y la certeza de retirarnos a un lugar seguro, que podamos identificar donde se corre riesgo por sismos y nos alejemos del riesgo, y que cuando suceda, podamos ser mentes claras y podamos ayudar a aquellos que no tienen la capacidad.
Los humanos seguiremos muriendo, en todos los estratos sociales o religiosos, morirán ricos y pobres, morirán personas del clero y laicos, moriremos todos en determinado momento, pero mientras llega, tendremos la certeza de ver aquello que pase con ojos de la razón y la conciencia, no nos afectará, aunque nos toque las posesiones o a las personas que amamos, nos da la vida la oportunidad de verla con otros ojos, no con el miedo. Ese ya hay mucho en el mundo, sino con el fin y propósito superior.
La tierra tiene que ser renovada y va paso a paso llevándose aquello que ya no les es útil, ni necesario, como si barriera, para ello usa todo su poder, aunque todo sea con un propósito superior. Porqué lo es, en el que están incluidos solo aquellos que siguen ese propósito, y el miedo no está en él.

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