Despertar de la tierra

Por: José Luis Valencia Castañeda

Los tesoros ocultos de la tierra
Existen las leyendas fantásticas de la existencia de vida en el centro de la
tierra, muchas de ellas son verdaderas joyas de la literatura. Antes pensaba que
todo era ficción, que solo las mentes despiertas y avezadas podrían discernir la
realidad del mito, porqué evidentemente, todas las leyendas y mitos tienen un
fondo verídico. Esa verdad, que aunada con todas las demás verdades, nos
acercan a Dios, a la fuente, a lo supremo ¿Se imaginan ustedes siendo los
poseedores de la gran verdad? Serían dios mismo.
Nada sería extraño pues que ustedes se convirtieran en el dios vivo que tanto
esperamos a que llegue, para que podamos importunarlo con todos nuestros
achaques… podemos pedir incluso que haga ganar a nuestro equipo de futbol
favorito, para que se ocupe de algo ese dios que nada tiene que hacer.
Pues bien, las leyendas traen tras de sí una parte de veracidad, y los mitos la
siguiente, con la llegada de internet, muchos buscadores de la verdad
empezamos a tener experiencias muy buenas con la información que nos ha
llegado y con la que esperamos cruzar el fango de la mendacidad con la que se
manejan muchos medios, hemos sido testigos de cómo se ha ido descubriendo
la verdad del día, cómo se han ido desenmascarando a los vividores de la
mentira que la usan para causar miedo y muerte, más la muerte, ahora
sabemos que la provocamos nosotros mismos.
Si es provocada por el miedo, es porqué permitimos que el miedo viviera en
nosotros mismos y mucho tiempo tuvimos miedo de algo que hay oculto en la
tierra, en los confines, en las profundidades, bajo su manto de suelos ligeros.
Una cueva nos producía terror, el pensar que algo había allá que podría
matarnos, algún duende malvado que nos perdería entre el laberinto de
pasadizos y no poder encontrar nunca más la entrada.

Pero algo más nos llamó la atención sobre lo que la tierra guarda en sus
entrañas, más allá de las ciudades perdidas o los infinitos pasadizos entre
catedrales o iglesias, más allá de los miles de kilómetros que conectan grandes
montañas, con otras grandes montañas, más allá de las ciudades subterráneas
de los antiguos cristianos en Roma, o las ciudades sobre la roca de Capadocia,
algo más poderoso que la mítica Agartha mencionada por Blavlatski, que aún
no alineamos la información si es la misma información que menciona
Athanasius Kircher en 1665 en su “Mundo Subterráneo”, o los escritos de
Edmund Halley de 1692, que estudiaba el magnetismo, mencionando que el
interior de la tierra eran tres conos concéntricos, algo arriesgado, pero que
puede tener visos de veracidad con la información con la que contamos hoy en
día.
¿Sí hay algo más valioso que la mítica Agartha, que los túneles extensos, que
las grutas con pasillos enormes en longitud: qué es? Es la energía acumulada y
conservada para que la tierra mantuviera su equilibrio por todo el tiempo que
lleva y por el que viene, bajo la tierra está resguardada toda la información del
pasado, presente y futuro de la humanidad y que ahora está saliendo a la luz.
Las corrientes históricas tendrán que modificar tarde o temprano sus líneas de
tiempo e investigación, dejarán de pensar en que las civilizaciones antiguas
eran meros personajes atrasados tecnológicamente y con una ideología
retrograda, con una religión anacrónica basada en el politeísmo o el animismo,
dejarán de pensar que las pirámides cumplen una solo función ceremonial,
para hacer misas, canticos, fiestas o sacrificios humanos.
Hoy en día hay mucha información que difiere con la línea oficialista, hay
más apertura de los datos y más personas razonando de manera distinta.
Usando el pensamiento sistémico, empieza a pensar por sí sola. Eso es una
buena señal, para darle a las cosas y situaciones su justo valor. Los gobiernos
deberán entregar el poder que no debieron tener, por qué no supieron
aprovecharlo, y será entregado a los grupos de personas que administrarán sus
propias vidas, sin que se tenga que pagar por que otros las administren a su
libre arbitrio.
Una de las teorías que más me ha llamado la atención, es la que señala la
existencia de una civilización anterior a las conocidas, anterior a los
Purépechas, anterior a los Mexicas, anterior a los Totonacas, y era la cultura
madre Maya, que convivía con el grupo de pensadores Toltecas, y su

influencia abarcaba desde Nazca en Perú, hasta lo que es hoy el territorio de
Alaska, todo el territorio era parte de una misma civilización y era llamado el
Anáhuac.
En parte del territorio que dominaban los mayas, se establecieron unas
culturas que hoy se llaman extraterrestres, que a la postre también nosotros los
somos, bastase con mirar al cielo en una noche estrellada y mirar aquellas
pequeñas esferas luminosas, muchas de ellas albergan vida, muchas de ellas
son planetas habitados, y para los habitantes de aquellos planetas somos eso:
unos extraterrestres. Quizá sin la capacidad técnica aún para visitarlos
continuamente como lo hacen otras civilizaciones.
Esas culturas dejaron vestigios y señales que podemos encontrar en el gran
valle del Bajío Michoacano y Guanajuatense, estos vestigios nos muestran
figuras humanoides, con rasgos marcadamente extraterrestres, o al menos, así
como nos han mostrado que son, con ojos alargados y negros, incluyendo la
esclerótica, con cabezas alargadas, y mucha simbología similar a la encontrada
en los glifos mayas y en la cultura mexica. Entre los objetos hay varias
calaveras de cristal de roca con varios símbolos, entre ellos el del Hunab Ku,
representación del Anáhuac y flores Mexicas y mayas. Ese es el punto de
conversión de las culturas madres.
Resultado de algunas investigaciones referentes a las formas encontradas,
señalan que pertenecieron a las culturas llamadas reptilianas y grises, estos
seres se alimentaban del dolor y la sangre, razón por la que implementaron el
sacrificio humano en su época, y debido a que los antiguos habitantes de la
zona los vieron llegar en sus transportes, bajando del cielo, los consideraron
dioses. Por ello creían que el sacrificio de los humanos era una mera
recreación de la orden de los dioses, y que de esa manera los dioses aplacaban
la furia de los elementos, trabajaban bajo el miedo.
Esta costumbre se llevó hasta la época Mexica, los sacrificios se hacían
únicamente con fines ceremoniales y como ofrenda a los dioses, y era
considerado un honor, no era una actividad ordinaria y común, era usada
únicamente en fechas importantes. Entre los tesoros que se han encontrado
existen las llamadas dagas ceremoniales, instrumentos con mango o
empuñadura de hueso, aún no está definido si es hueso humano o de algún
animal, es más presumible que sea de animal, ya que algunas dagas tienen
empuñaduras donde usaron mandíbulas de animal. En la parte cortante, tienen

figuras de granito u obsidiana, y en la parte alta del puño, figuras de roca
volcánica porosa negra, con la cara redondeada, similar a las encontradas entre
Veracruz y Tabasco atribuidas a la cultura Olmeca.
Y lo más importante, es lo que las pirámides tienen en su interior, que es la
fuente energética que mantiene el equilibrio energético de la tierra, el cual al
día de hoy se está trabajando, para que el cambio a la nueva dimensión se haga
de manera tranquila.
En la Pirámide de Teotihuacán, existe una gran cámara donde se encuentra el
corazón energético o centro energético del centro ceremonial. Esa cámara no
debe ser tocada por el hombre, ni saqueada, so pena de sufrir desequilibrios
energéticos, que nosotros llamaríamos plagas por las afectaciones físicas que a
los hombres le provocaría. Muchas de las pirámides que fueron saqueadas,
están siendo reactivadas, estableciendo nuevos centros energéticos, para ello
se utilizan cristales, que tienen el poder de anclar las energías universales en la
tierra y mantener el rumbo de esta nave sobre el espacio sideral.
Mucha información nos está entregando la tierra, física y espiritualmente,
toda está en su interior, y lo que nosotros debemos de retribuir será de la
misma manera, hacía el interior de la tierra y la protección a los centros
energéticos, hoy la mayoría llamados zonas arqueológicas, pueden saquear
todas las piezas de barro o piedra común que quieran, pero las grandes
cámaras con cristales no deben ser retirados de su lugar, no es maldición, pero
si lo hacen, no se augura nada alentador para quienes lo hagan, ni para su
entorno.

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