Despertar de la Tierra

Autor: José Luis Valencia Castañeda

Los vicios del pasado, dibujan el futuro de la tierra
Las situaciones que no se ven a simple vista son las que están cambiando a la
tierra del hoy, los eventos que no podemos ubicar a simple vista están
conformando la nueva tierra. Nos hemos engañado cuando decimos que la
deforestación es peligrosa, nos mentimos cuando decimos que la explotación de
las minas está provocando el cambio geomorfológico de la tierra, que pone en
riesgo la existencia de la vida misma. En cierta medida tienen razón, sí afectan
esas acciones del hombre, porqué todo suma, pero hay otras actividades más
riesgosas que están conformando a la nueva tierra y que son más peligrosas y
más invasivas que la deforestación o que la explotación de las minas.
La deforestación o la explotación de las minas son espectaculares, porqué dejan
una huella física que se puede ver en algunos casos desde un vuelo por la
estratosfera, pero de lo que hablamos, es de lo que está modificando la vida en la
tierra a nivel espiritual o energético, por lo que no son esas huellas físicas. Lo que
está pasando en la tierra, es muy similar a lo que le pasa a un cuerpo humano,
podemos ver en él cicatrices, que solo es un daño estético, afecta al cuerpo
únicamente; podemos verlo mutilado, sin un dedo, sin un ojo, sin un pie, pero eso
no le afecta en la forma de ver la vida, tendrá dificultades al moverse, al realizar
alguna actividad física, pero sí intelectualmente está entero, podrá seguir su vida
adecuadamente.
Ahora, lo que a la tierra le pasa, es que no solamente está afectada físicamente,
ahora los niveles de sostenimiento de la vida están modificándose, efecto de toda
la serie de daños que se le han conferido.
Hay pues una energía que podemos identificar como la creadora de la vida o la
que induce a la vida que se está modificando, que es parte del sistema que
sostiene la vida que está tomando otro camino y que no tardará en mostrarse de
manera contundente. La crisis del limón, que aún no termina, ha puesto en
evidencia una vez más la fragilidad del ecosistema (¿O será la fragilidad de la vida
del hombre ante la dependencia de la naturaleza?), pues una modificación
pequeña en los estándares del clima provocó que las plantas interpretaran el ciclo

natural de floración y generación de frutales y pararan el proceso que
considerábamos común.
Los limoneros al parecer hibernaron y dejaron de producir, esta situación es el
parteaguas de lo que se viene a mayor escala, pues en la misma región de tierra
caliente del estado de Michoacán están presentados casos similares en distintos
tipos de plantas, que son la base productiva de la región. Por ejemplo, el mango,
fuente importante de ingresos de la región, en esta temporada la floración fue
menos densa, el amarre del fruto se redujo en cantidad, algo que ya sufrían por el
ataque de la plaga denominada la “escoba de bruja”, que es una enfermedad
fitopatológica que, acorde a los especialistas, es una conjunción de bacterias que
no han podido erradicarse desde su aparición en la década de los noventa.
Esta plaga es consecuencia del uso de pesticidas en el agro, que elimina no
solamente a las bacterias, hongos, hierbas o plagas específicas del mal que se
quiera erradicar, afecta a todo el entorno, matando cientos de animales que
equilibran el ecosistema. Ya anteriormente, en los años 90, cuando empezaron el
uso masivo de fertilizantes en los cultivos y con el ingreso de semillas modificadas
genéticamente, el engaño era que con ello se podría aumentar el volumen de las
cosechas en un cien por ciento, derivado en que las técnicas utilizadas en el
pasado, que era de manera manual, tanto la preparación de la tierra, la limpieza
para control de malezas o la fertilización usando excremento de animales, eso
producía entre 6 y 8 toneladas de maíz, en maíces criollos, las personas estaban
acostumbradas a ese ritmo.
Con la tecnificación del campo, el uso de fertilizantes químicos, herbicidas para el
control de malezas y plaguicidas en el control de plagas, junto con el uso de
semillas hibridas que podían generar entre dos y tres mazorcas por planta, la
producción aumentó, efectivamente al doble, había temporadas que una hectárea
producía hasta las 16 toneladas por hectárea. El gusto terminó rápido, en tres
temporadas la producción bajó hasta las 10 toneladas por hectárea, haciéndola
incosteable debido al costo de las semillas y fertilizantes, por lo que se fue
abandonando ese sistema. Lo que no se pudo abandonar fue el uso de
fertilizantes químicos, la tierra prácticamente no produce sin la ayuda de estos, y
sin demasiado esfuerzo.
Al día de hoy se quiere regresar al sistema tradicional, que le llaman “orgánico”,
para recuperar la salud de la tierra y nuestro. Para ello se requiere de personas
que no estén apegadas al mercado, que no dependan emocionalmente de la
producción alta mediante el uso de productos químicos. La humanidad no quiere
regresar a esas etapas de desarrollo, es mucho esfuerzo y poca productividad,
aunque la salud esté en riesgo, con los recursos adicionales que salga del
aumento de la producción podrá pagar por suplementos que se la regresen. Otra
de las falacias a las que nos hemos acostumbrados, porqué la salud no regresa de
esa manera, no regresa metiéndoles medicamentos al cuerpo para ayudarlo a

recuperar la salud, lo mejor es obtener todos los nutrientes que necesita el cuerpo
de los alimentos que la tierra te proporciona.
Así que, mientras nos llega la revolución de la mente, las plantas seguirán
creciendo artificialmente, las personas seguirán usando herbicidas, fungicidas y
plaguicidas, aunque descompongan la salud del ecosistema.
Decíamos que estos problemas ya nos alcanzaron, el limón y el mango son
ejemplos claros, hay muchos otros, como la baja producción de pepino, cultivo que
prácticamente desapareció de la zona, junto con el de melón y sandía, cultivos
también abandonados, derivado de las exigencias nutrimentales propias de cada
alimento, que debilitan nutricionalmente a la tierra. Este fenómeno de la baja en la
productividad también se manifiesta en la caña de azúcar, la cual cada temporada
reduce el grosor de la caña, reduce la cantidad de jugo, y con ello se reduce la
cantidad de azúcar o alcohol que producen.
Los animales también han aprendido a sortear los peligros de la modernidad,
muchos de ellos murieron y abandonaron las áreas de cultivo al ser peligrosas por
los venenos que estaban consumiendo que los diezmó, un ejemplo son los
garrapateros asurcados, aves negras llamadas Tículos, o Pijuy en otras partes del
país, la cual ha abandonado las áreas de cultivo y han reducido su densidad, se
les ve ya muy retirados de las áreas antes comunes y en pequeños grupos, esto
se debe no solamente al uso intensivo de plaguicidas, insecticidas, fungicidas,
herbicidas, semillas protegidas con venenos, sino también por la reducción de los
animales de compañía que son hábitat de las garrapatas, principal fuente de
alimentos.
Al ya no haber tantos caballos, burros, mulas o vacas, las aves se autoprotegen y
bajan su natalidad, otro de los animales que ha aprendido a sortear los peligros de
la modernidad y de los que podríamos decir que se ha superado, porqué los
venenos más usados para exterminarlas ya no les afectan tanto, se han vuelto
resistentes a los polvos insecticidas que le llaman fumigante, en los años 90,
colocabas polvo en las bocas de los hormigueros y al siguiente día el hormiguero
estaba vacío, y los insectos muertos, hoy, colocas fumigante o insecticida en un
hormiguero, y mañana encontrarás algunas hormigas muertas, el hormiguero
vacío, pero un nuevo hormiguero a unos metros del anterior.
Todas estas consecuencias son derivadas de los vicios que provocó la falta de
información o ignorancia de nuestros campesinos y agricultores que fueron
cegados por el brillo del oro. Hoy, cuando las tierras ya no son capaces de
producir por sí sola, o de manera simbiótica entre plantas, animales y hongos,
cuando los fertilizantes, semillas, herbicidas, fungicidas e insecticidas son caros
económicamente, las plantas y los animales se están revelando, demostrando que
existe una línea energética como si fuese una conciencia social uniforme que
provocará una crisis alimentaria a corto plazo, apenas se está manifestando, pero
ya aparecieron, ya nos demostraron que son poderosos y que pueden provocar

crisis, que se sumarán a las crisis sociales que ya se manifiestan en todo el
mundo, tanto la guerra provocada por Rusia, las guerras intestinas en África, las
guerras internas de México, que se señalan como peleas entre narcos, las
manifestaciones de camioneros en Canadá, contra las restricciones de circulación
impuesta por los gobiernos a aquellos que no se inocularon.
Esos son los primeros ejemplos de las nuevas energías que mueven a la tierra, y
que terminarán tarde o temprano de movernos a nosotros, las crisis se vienen
gestando derivadas de los vicios de un pasado que no queremos componer, y que
tarde o temprano siguiendo la línea que llevamos, provocarán una crisis mayor,
con mayor número de muertos, porqué la energía que fluye hoy, no se detendrá
con buenas intenciones, ni con oraciones, se detendrá si las conjuntas con acción,
con la integración de toda la creación en la generación de la vida en las plantas
que son nuestro alimento, la reducción en el uso de venenos químicos empezará a
regresar el orden a este caos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

A %d blogueros les gusta esto: