Despertar de la Tierra



Autor: José Luis Valencia Castañeda

Los orbes y los planos superiores


Hemos realizado varias caminatas por distintos lugares del país, buscando algo,
sin saber que nos puede deparar el destino. Hemos caminado selvas, desiertos,
playas, pantanos, humedales, eriales o bosques. En todos los lugares la tierra
manifiesta su poder creador. No hay un rincón en la tierra, por muy pequeño que
parezca, que no genere vida. Hasta en los desiertos hay vida, y la vida ha
encontrado la manera más sencilla de perpetuarla, los animales y plantas allá
existentes se han logrado adaptar, como se han adaptado plantas y animales o
otros sistemas extremos y agresivos.
En varios de estos lugares hemos notado ciertas anomalías, que durante muchos
años creí que se debían a defectos personales en la visión. Después la vi
impresas en imágenes y nuevamente justifiqué a defectos ópticos de las cámaras,
o a las malas impresiones de las imágenes una vez pasadas por la impresora; sin
embargo, algo más interesante vino a modificar mi percepción de esa realidad al
notarla alguien más, que con incredulidad me la mostró.
Ese día, era por la tarde, en el año de 2019, en la ciudad de Cancún, Quintana
Roo, revisábamos unos trabajos en la azotea de un edificio en el que participamos
en su construcción. La persona que me acercó su cámara estaba haciendo un
reporte de finalización de actividades, haría unas tomas de los detalles y de los
elementos de los que ellos eran responsables y así justificar su trabajo, sin
embargo, se le ocurrió grabar un video, la vista desde la azotea era espectacular y
no quiso perder el momento, estaba fresco el ambiente, la vista al mar era clara, el
mar color turquesa invitaba a eternizarlo en una imagen, y él decidió hacerlo en
video.
Enfocó la cámara y vio algo que le llamó la atención, era un pequeño punto de luz
azul que caminaba libremente frente a la cámara. Esta persona buscó
desesperadamente a ese punto de luz sin la cámara y no logró verlo, volvió a
enfocar y lo volvió a encontrar. Parecía que buscaba la manera de manifestarse, el
punto no era fijo, parecía que tenía vida, empezó a verse como si saliera de la
parte boscosa frente al edificio, y voló hasta la parte alta, se paseó por el pretil de
la azotea y bajó por otro cuadrante del edificio, para perderse nuevamente en la
parte boscosa.

Hasta ese día entendí que debía empezar a investigar sobre ese fenómeno, y que
creí que solo sucedía en ambientes densos y oscuros. Así me pasaba a mí, más
ahora viendo este video, entendí que no era necesariamente así. También entendí
que no era una falla de mi visión, ni una falla de la cámara que usaba para sacar
impresiones, era algo más, algo que sucede en otros planos o en otras
frecuencias de luz.
La mayoría de la información que encontré fue lo que yo imaginaba, que algún
defecto tenían las cámaras; pero ¿Y mi vista?¿Tenía la misma afectación ocular
que las cámaras? Desde luego que no. En Guadalajara, por ejemplo, estaba
revisando un área donde se pretendía construir una tienda departamental, estaba
un una parte alta, viendo lo que sería un sótano, había un entramado de andamios
que oscurecía la zona, me acerqué a la orilla de la losa para ver algo en la parte
baja y de pronto la vista se me nubló y empecé a ver luces, mi primera impresión
es que podrían ser las luces que la literatura médica señala como síntomas de
debilidad, y que vemos a veces cuando nos incorporamos súbitamente estando
agachados, o que señalan los oculistas como desprendimiento de retina.
Me retiré un poco para aclarar las ideas y la vista y analizar si sentía algún
síntoma de debilidad o que la vista haya mostrado algún cambio, miré alrededor,
los trabajadores seguían en sus tareas, a mi lado izquierdo estaba un
estacionamiento soleado, las máquinas hacían el ruido común. Todo era normal
alrededor, así que decidí volver a acercarme, y todo se me oscureció y
aparecieron esas pequeñas luces frente a mí, como si en esa zona estuviese un
canal, o un vórtice, o portal y me llevara a otra dimensión.
Perdí el contacto con la realidad anterior y me metí a una nueva, empecé a ver
imágenes extrañas, ojos enormes, y las luces circulando por la zona, eso me
estremeció, me hizo sentir débil. Mi desconocimiento de las cosas me provocó
cierta ansiedad. Me retiré de la orilla con la respiración alterada, me senté en un
pretil a analizar las cosas. La literatura que me daban los portales electrónicos no
me satisfacía, la mayoría señalaba que debería ser alguna deficiencia de salud.
Sin embargo, no me sentía mal, ni débil, ni cansado, solo impresionado por lo que
había visto.
Después de mucha insistencia en la búsqueda encontré algo que me llamó la
atención y fue la existencia de orbes, y sus explicaciones: una que me gustó, dice
que las orbes son seres de luz, y que existen en distintos niveles, colores y
densidades, y que se manifiestan a las personas que son susceptibles a verlas y
entenderlas. Eso probaría que los seres de luz existen. Ahora, para nosotros es
algo evidente, pues consideramos que todos somos seres de luz, con una
densidad alta o baja acorde a nuestras emociones, como lo es la tierra en cada
una de sus manifestaciones energéticas, las cuales podemos ejemplificar como
tierra: el cuerpo físico o cascarón que vemos en donde nosotros realizamos
nuestras actividades y ella mantiene a la creación física.

Gaia: que es el cuerpo de energía de la tierra, la que regula el comportamiento
energético, que se manifiesta en los cinco estados de la materia, las administra,
controla y regula, y tenemos un cuerpo superior de la tierra llamado Urantia, que
es donde se manifiestan las energías espirituales, donde está la conciencia de la
tierra, la que puede trabajar con tu esencia divina y con los seres llamados de luz.
El ser de luz de la tierra, se llama Urantia.
Como teoría me gustó mucho, porque sentí que había una lógica y una
congruencia que no podía entenderse desde la ciencia, ni desde la religión, debía
entenderse desde la teosofía, que es la doctrina que defiende y define la
concepción de Dios sin la necesidad de una revelación divina, que a Dios se le
puede alcanzar desde un aspecto místico, y en la creencia de la transmigración de
las almas, en la sabiduría eterna y atemporal, que podría llamarse sin edad; que
podría semejarse al axioma de que “la ciencia no crea las leyes que rigen a la
naturaleza, si no que las descubre; como la teosofía no crea a Dios, sino que lo
descubre”.
Mediante este descubrimiento de otra realidad, empecé a forjarme varias
cuestiones respecto a la realidad en que vivimos, empecé a sospechar que no
había una sola realidad, y no hablamos de los supuestos que podemos mencionar
cuando queremos generar hipótesis, no, es algo similar a una delgada línea que
separa a las realidades y que bastará un pequeño giro del timón para poder lograr
entrar a otra realidad que está sucediendo paralela a esta.
Con el paso de los días, el concepto de orbes se me fue afianzando como
manifestaciones de seres de luz que habitan en otro plano, el cual no podemos ver
a simple vista y que se manifiestan si tu te preparas para ver la dimensión en la
cual ellos habitan, que podría ser alterando tus sentidos.
Como no tengo interés en alterar mis sentidos con ayuda de sustancias extrañas,
he intentado hacerlo mediante herramientas energéticas, usando Yoga,
Meditación, introspección, biomagnetismo, Reiki, oraciones o decretos, y no me ha
funcionado aún, aunque sé que voy por el camino correcto, solo estoy a la espera
de ese eslabón que me conectará a esa realidad sin que me sorprenda y me haga
salirme una vez estando dentro, hasta que haya aprendido a manejarla y salirme y
entrar a voluntad.
Sé que voy por el camino correcto, porque en estos días nos reunimos un grupo
de entusiastas de la naturaleza y yo, y participamos de una caminata por un lugar
altamente energético, un volcán inactivo. Recorrimos el cono completo,
admiramos su geología y entendimos un poco de lo que allí había, como seres
negativos y positivos. En un afán de tranquilizar a nuestras almas realizamos un
pequeño ejercicio de introspección, para acallar el ruido del mundo de los
comunes que traían sus penas e ilusiones a esta zona.

Estando concentrados en nosotros mismos, uno de los participantes comentó:
“Estoy viendo puntos blancos moverse, hacía allá, hacía la ladera sur, como
pequeños ojos que todo lo ven”. Supe en ese momento que eran orbes, y respondí
a su pregunta con esa explicación, en los libros de fantasía los mencionan de
manera normal, algunos les dan explicaciones románticas señalando que son tus
sueños, que cuando ves a las pequeñas luces o pequeños orbes flotar frente a ti,
están a la espera de ser leídos, son pequeñas motas, que se ven ligeras y
flotantes, como cuando te pones en un lugar oscuro de algún edificio y un
pequeño haz de luz ilumina un área, ves en ese haz de luz pequeñas motas de
polvo mantenerse suspendidas en el ambiente por algún espacio de tiempo, así
podemos ver a las orbes, así podemos ver a nuestros sueños acompañarnos.
Alicia Sánchez Montalbán, en sus escritos nos da unas alegorías bastante
agradables, define a los orbes como un “guía espiritual”, que puede ser un
maestro ascendido, un alma que estando en vida se iluminó, y ha vuelto a la tierra
con el fin de ayudar a los seres humanos en su evolución, haciendo uso de
horizontalidad, son jerarquías, para Alicia Sánchez, esa horizontalidad se
demuestra la momento de decir que los seres de luz son iguales a nosotros,
nuestra alma, es igual al alma de los seres de luz, ya que ambos provienen de la
misma fuente creadora, todos contienen la chispa divina, las orbes, son tus guías
que vienen a enseñarte el propósito en la vida, sean o no ciertas las teorías, no
deja de ser fascinante ir descubriendo los misterios que la tierra tiene encerrados
dentro de su entorno, no todo en caos y destrucción, también hay remansos de
paz y sabiduría.

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