Despertar de la tierra


Autor: José Luis Valencia Castañeda

Ambientalistas por convicción
Las edificaciones son enemigas de la naturaleza, se debe destruir para poder
construir. Lo malo de esto, es que la construcción resta área vital y esta no se
detendrá mientras el hombre no logre detener su desenfrenada carrera llamada
modernidad y crecimiento, siempre busca más y más crecimiento, aunque sea a
costo de su propia comodidad. Quizá debamos entender la comodidad como un
nuevo concepto, más como estar en paz consigo mismo, más como estar en
armonía con la naturaleza, más como buscar la armonía de los pueblos, no como
tener, tener, vivir de otros o vivir destruyendo.
En lo personal como arquitecto, estoy convencido de que con un cambio en el
timón del pensamiento colectivo podría ayudarnos a estar mejor, un grado que
desviemos la ruta que llevamos, nos llevará a un puerto distinto. Por ejemplo,
hemos visto que hay una pelea de egos mediáticos entre los representantes de
gobierno y algunas personas que figuran en el medio artístico, que sería más bien
en la farándula, unos defendiendo un proyecto populista que sería de alguna
utilidad a los pueblos de la región sureste del país.
Este proyecto, como toda construcción lleva consigo una destrucción y como en el
sureste es una de las zonas menos invadidas por la mancha urbana, aun cuenta
con grandes selvas con especies de flora y fauna endémicas, los personajes del
medio artístico defienden la idea de salvar la selva contra la voraz destrucción del
progreso, ahora representado por el Gobierno Federal. Personalmente, considero
que los proyectos pueden ser de gran utilidad para la comunicación de las
personas, un tren será de gran ayuda, ya que la zona está deficientemente
comunicada… desde luego, no es por falta de inversión, sino por intereses
creados que tienen raíces políticas muy profundas, como es la existencia de una
sola línea de autobuses la que corre por la zona, este monopolio no ha permitido
el libre mercado, ni la libre competencia, lo que hace caro y escaso el servicio.
Un tren ayudará mucho, lo que, si no ayuda, pero que al final resuelve, es que ni
los personajes de la farándula, ni el gobierno estén interesados por la
conservación de los ecosistemas. El gobierno critica a estos personajes por
hospedarse en hoteles cinco estrellas que se construyeron destruyendo manglares

y selvas, y los histriones critican que la construcción del tren destruya miles de
árboles, miles de hectáreas de selva y destruya cenotes.
Los dos tienen razones muy fuertes, los dos tienen razón, lo que no hay razón, es
que ni el gobierno, ni los histriones se comprometan seriamente a cuidar la selva,
ni los ecosistemas. Para el llamado “gobierno” será prioridad sus intereses
políticos, mientras le generen recursos que para ellos se llaman votos, eso les
garantiza posición económica y de poder privilegiada. A los histriones les da
resonancia y más popularidad, ninguno de los dos está comprometido en serio con
el medio ambiente, ninguno pretende salvar nada, las llamadas autoridades
mucho menos, hemos visto, que aun con normas, reglas, manifestaciones de
impacto ambiental, con programas de restitución, con programas de resarcimiento
de daños, la construcción no para, y morirán miles y miles de especies animales y
vegetales por eso, no solo en la selva maya, sucede en todo el país, en
Michoacán, Jalisco, Estado de México, Veracruz, Puebla o Chiapas los bosques
se destruyen para sembrar aguacates.
Mientras dure el auge del oro verde, el cambio de suelo se dará, legal o
ilegalmente. Vemos que eso no importa, porqué la ilegalidad lo representa el
mismo Gobierno Federal, vemos claramente esto en la construcción del Tren
Maya o la Refinería de Dos Bocas, han trabajado con la manifestación de impacto
ambiental, pero acostumbrados a hacer lo que el jefe ordene, eso no les importa,
ya justificarán todo de manera extemporánea, justificando los tiempos y haciendo
un par de seudo programas de restauración para maquillar sus acciones.
¿Por qué decimos esto? Porqué la experiencia que hemos tenido con la
burocracia ambiental para proyectos de menor envergadura nos dice que para que
te entreguen un manifiesto de impacto ambiental desde que metes tu solicitud,
hasta que te la aceptan, aproximadamente dos años. Aquí, con este gobierno,
salen en caliente, exprés, eso significa que hay línea política. Desde luego,
sabemos también por experiencia, que todas las solicitudes serán positivas y que
las manifestaciones de impacto ambiental, llamadas MIA, son mero requisito, mero
relleno o una manera más de meter recursos a las arcas federales, de las cuales
no salen para proteger los ecosistemas, así, el Tren Maya seguirá su curso, sin
mayores problemas, aunque el trazo no sea el adecuado, ni el correcto, ni el
pensado. Al final los proyectos se hacen conforme lo ordena el dueño, la selva
puede esperar.
Quizá llegue el día de mañana un gobierno menos agresivo contra la selva, más
agresivo contra aquellos que la esquilman, pues nada relevante ha hecho contra
aquellos que talan los bosques y selvas de manera clandestina, no ha hecho nada
contra los gobiernos locales, municipales o estatales que expiden permisos en
zonas boscosas, no ha hecho nada contra los cambios de uso de suelo de las
dependencias federales, vemos como poco a poco se pierden los bosques en
Michoacán, en el Estado de México, en Chiapas, en Yucatán, en Veracruz.

Quizá sufran menos en Sonora por qué no hay mucho, pero el día que se enteren
que en la arena y piedras del desierto hay negocio, estas serán destruidas, como
lo serán aquellos terrenos que ahora tienen Litio, serán destruidos como lo fueron
los terrenos donde ahora hay petróleo, ya hasta se nos olvidó que están haciendo
fracking en Veracruz y Tamaulipas, ya hasta se nos olvidó todo el deterioro que
están haciendo las mineras canadienses, suponemos que el gobierno ya llegó al
punto de equilibrio económico con ellos, y que las comunidades han aceptado su
destino, que vivirán en una efímera riqueza mientras se explote el mineral, que
producirá ricos lejos del pueblo, la riqueza será solamente para aquellos que den
servicios a los trabajadores, cuando estos se vayan, se volverán pueblos
fantasmas, como Real de Catorce, verán su entorno destruido, verán sus bosques
arrollados. Eso no importará, el gobierno ya habrá sacado tajada mediante
impuestos usados para su propia supervivencia.
No tardaremos en ver que el camino que llevamos no es el correcto, paso a paso
la naturaleza nos está dando clases de cómo comportarnos. En estos tiempos, en
plena temporada de estiaje, en la región centro del país, el calor debería ser fuerte
e implacable, más no es así por completo, las mañanas son frías, como si
estuviera iniciando o saliendo el invierno, en plena primavera. En varias regiones
del país han caído tormentas fuertes y granizo, situaciones ya normales, hace un
par de años eran inusuales, pero ya caímos nuevamente en el confort y la apatía,
y no solo es en la percepción de la muerte derivada de los efectos de los
desastres naturales, que cada vez son más fieros, sino en todo lo que se refiere a
la seguridad de la vida protegiendo a la tierra, y se ve complicado que a corto
plazo cambie el sistema.
Las carreteras hoy están siendo insuficientes para la cantidad de vehículos que
circulan por ellas, diariamente en todas las carreteras hay vehículos circulando,
con una efervescencia brutal. Aun las carreteras secundarias que hace cinco años
estaban semi desiertas de tráfico, hoy tiene un aforo enorme. Eso significa nada
más que no hay control en el tránsito, no hay control en la natalidad y que la
economía está creciendo a pasos enormes, mientras que la infraestructura se ha
estancado.
Ya sabemos las consecuencias del crecimiento, será siempre la destrucción de
los ecosistemas. Ese dilema existencial debemos resolverlos ahora o nuestros
hijos y nuestros nietos tendrán problemas de supervivencia alimentaria y de salud
ambiental, las tierras serán cada vez menos, producirán menos y con menor
calidad de alimentos.
Ya habíamos comentado que los árboles se están comportando de manera
extraña, al menos aquellos que aún no ha sido manipulados totalmente por el
hombre. Decíamos del árbol de limón, que a principio de este año 2022 dejó de
producir, provocando una crisis enorme, bajando su producción un 24.3%. Lo
mismo está pasando con los aguacates, que bajaron su producción un 30%,

algunos justifican a los fríos, otros al crimen organizado, otros a la falta de agua.
Lo cierto, es que el clima en todos los estados está cambiando, porqué nosotros
los estamos modificando al cambiar el tipo de plantas que lo generan.
Sabemos que la consecuencia de sembrar mucho aguacate será una crisis de
agua, sabemos que las obras como el Tren Maya o la Refinería traerán
consecuencias en sus ecosistemas regionales, así como la muerte de miles de
especies simbióticas, sin embargo, tenemos pues el dilema moral ¿Modificamos
los ecosistemas para que la mayoría de las personas sobreviva? O ¿Modificamos
la forma de reproducirnos para que ecosistemas y el hombre sobreviva?
Se ve sencillo, bastará modificar el patrón de reproducción y ya, pero si no va de
la mano de políticas de conservación de la naturaleza, no servirá de mucho. Una
alternativa es el autoconsumo, el consumo de especies endémicas, el uso de
materiales propios del lugar, en un mínimo de materiales modificados que
enseñen patrones distintos a la vida de la zona, como, por ejemplo, no meter
materiales químicos donde hay naturalezas poco invadidas, para no darles
mensajes equivocados.
Mientras logramos el equilibrio, el Gobierno seguirá destruyendo ecosistemas
ilegalmente o irregularmente, como les gusta a ellos llamarle, y los histriones
seguirán usando hoteles caros, donde se destruyeron legalmente las selvas. Eso
no cambiará, porqué estamos en un sistema, cambiará cuando el sistema cambie,
y esto sucederá, cuando la tierra nos dé un buen golpe, un certero golpe.

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