Despertar de la tierra  

Autor:​​​​​José Luis Valencia Castañeda

El sistema de limpieza terrestre

Las energías de la tierra siguen moviéndose, eternamente lo harán. El movimiento es infinito, así como la energía. Nosotros somos energía, por lo tanto, somo infinitos. La energía se manifiesta de manera positiva y de manera negativa, los dos polos unidos en un mismo ser, para cumplir un mismo fin: mantener la vida, la tierra. 

Hace unos días, sucedió un sismo de 5.9 grados en la escala de Richter en el estado de Guerrero, se sintió en la Ciudad de México, activando las alertas sísmicas, y nos preguntamos ¿Sucederá uno más grande en estos días? Y la respuesta es simple:“Todo es posible”. Si es posible, pero también es posible que no. Las energías de la tierra se están desfogando de manera paulatina y disgregada, todo el sistema costero sigue moviéndose, los sismos que vemos ahora son más potentes que los de hace un año o los de hace cinco.

Cuando iniciamos la revisión continua de las zonas sísmicas posterior al sismo de septiembre de 2017, en aquellos días, toda la zona costera del país tenía múltiples sismos, que no pasaban de 3 grados. En tres años, la mayoría eran de 3.5, al día de hoy, la mayoría son de 4 grados o superiores. A ese ritmo, si fuese lineal el comportamiento, en unos nueve años los sismos se sentirían diariamente y empezarían a tirar las viviendas en todas las costas del país y los lugares más propensos a los movimientos, como la Ciudad de México y alrededores y posiblemente la falla de San Andrés haya hecho lo suyo, destruyendo gran parte de California y separando a la península de Baja California.

Solo si pensáramos que fuese lineal el comportamiento, podría estar también dentro del abanico de posibilidades, al final, son zonas propensas a terremotos, uno de 3 o uno de 7 serían posibles. Pero entendiendo un poco al comportamiento de la tierra, podemos decir que los eventos se van dando de una manera gradual, como si tuviéramos que acoplarnos a los sucesos, poco a poco, para que no suframos de más, porqué un evento catastrófico de una sola vez, podría modificar el pensamiento colectivo de una vez y para siempre, más como la tierra es un ente vivo, no necesita destruir toda la vida de golpe, eso le provocaría un desequilibrio importante. 

El remedio no es terminar con el mal, es equilibrar el mal, para que esté luchando siempre contra el bien y que en un ejercicio de fuerza todos tengan un empate, semejante al cuento de B Traven, aquel que muestra a un soldado de las fuerzas confederadas luchando hasta el final, manteniendo a las fuerzas enemigas en sus posiciones y desalentadas por la oposición tan fuerte de un solo cañón, haciendo parecer indestructible. Lo que no sabían, es que este soldado fue enviado con la consigna de mantener una batería de cañones en lo alto de un pequeño lometón, que cubría la entrada a una ciudad y por donde deberían pasar las fuerzas enemigas si querían tomar al pueblo. 

Este soldado contaba con diez cañones, con sus respectivos artilleros y ayudantes, en total iban 21 hombres. Cuando apenas se estaban acomodando en el sitio elegido para resistir la embestida del enemigo, recibieron una ráfaga de fuego de bienvenida. El soldado en jefe estaba al frente con un pequeño cañón, lo acomodó, lo calzó y empezó a disparar, mientras lo hacía daba ordenes para que acomodaran los demás cañones. Más el enemigo alertado por la respuesta, se asentó a unas leguas de los cañones y empezó a responder el fuego. 

El soldado veía como iban cayendo sus compañeros, que apenas habían logrado acomodar dos de los cañones, a duras penas empezaban a contestar el fuego. El soldado, dio la orden a un ayudante de avisar al pueblo que estaban siendo atacados por un regimiento enemigo de gran magnitud, que necesitaban refuerzos, que mandaran a la caballería para que los atacaran por los francos, que no resistirían mucho tiempo. Mientras allá abajo, el enemigo intentaba distinguir de donde salían los cañonazos y lanzaba metralla a discreción, veían solo el humo que salía por el cañón y hacia allá lanzaban su acometida. 

En unas cuantas horas, los disparos se hicieron más espaciados, uno de los cañones enemigos había sido destruido, les quedaban dos. El general al cargo de los enemigos gritaba furioso, decía que dirigieran las baterías al cañón que seguía disparando desde un pequeño valle entre dos lomas. Ese cañón, sistemáticamente disparaba una y otra vez, con precisión y constancia pavorosa. El segundo cañón que seguía disparando allá arriba fue destruido, para algarabía de los enemigos, pero el cañón que estaba en el valle, seguía disparando, cada disparo eran bajas seguras en el enemigo. 

El General al cargo rumiaba de coraje contra sus artilleros, -¡No puede ser posible que un cañón no sea destruido, disparen todos contra él! -gritaba furibundo, sin embargo, a pesar de tirar todo el fuego contra el cañón, este seguía disparando, pausada e incansablemente. Los soldados enemigos empezaron a correr el rumor de que ese cañón estaba embrujado, nada, ni nadie podía detenerlo, por más metralla y fogueo de cañón que tiraran, este seguía mandando obuses al enemigo, destruyendo todo lo que tenía a su paso.  

Caída la tarde, mientras el cañón seguía disparando, el enemigo empezó a temer sobre la fuerza sobrenatural que había allá arriba, decían que la misma muerte era la que estaba al cargo de ese cañón, que había sido forjado en las mismas fraguas de Neptuno. Cuando la ayuda llegó, el general confederado se paró a distancia de la refriega para analizar el ataque, veía con sorpresa que un solo cañón seguía disparando al enemigo, uno tras otro, mientras allá abajo, estaban empecinados en destruirlo, parecía indestructible.

Hizo memoria y solo recordaba a un soldado fiel a la causa que había sido enviado a proteger ese flanco, que no representaba riesgo alguno, con algunos artilleros y con diez pequeños cañones de bajo calibre, no entendía como no había sido destruido si la metralla y el fogueo era fieramente dirigido a su ubicación. Si no fuese General y si no hubiese pasado miles de experiencias, podría pensar que efectivamente ese cañón estaba embrujado, la moral del enemigo estaba por los suelos, jamás en su vida habían visto un cañón tan poderoso, resistente y firme en la batalla, prácticamente todos fallaban alguna vez y no podían usarlo demasiado, pues el cañón se fundiría, más, sin embargo, este cañón no se detenía, ni se fundía. Cuando la bala del cañón llegaba a sus hordas, siempre había bajas.  

Con la moral baja, los más débiles empezaron a desertar, ante la mirada fúrica de su General, que no comprendía la naturaleza de ese cañón, su moral se debilitaba a cada cañonazo que respondía. Cuando los confederados se hicieron visibles y ante la imposibilidad de neutralizar al cañón, el enemigo huyó.

El General confederado se acercó hasta el cañón, para ver quien era el constructor, para solicitarle algunos más, y lo que vio, lo dejó sin habla, el soldado tenía los ojos inyectados de sangre, su mente perdida, seguía lanzando paulatinamente el solo obuses al campamento enemigo, pues hombres ya no había, habían huido, a su lado yacía un montos de hombre muertos, y de cañones destruidos, él fue sustituyendo uno a uno a los hombres caídos y a los cañones destruidos, hasta agotárselos, ya solo quedaban él y el cañón en turno. No sabía que había logrado derrotar él solo a un regimiento mediante el miedo.

Así entiendo al equilibrio de la tierra, podrá ir destruyendo una a una a las personas, pero no podrá destruir a todas, una siempre será necesaria o estará allí para mantener el equilibrio, mediante el miedo, o mediante la reducción de fuerzas, y la teoría de que las fuerzas oscuras que habitan en la tierra están saliendo y están provocando los movimientos telúricos, está cobrando mucha fuerza. Esta teoría señala que en los lugares donde más abunda la maldad, es donde más temblará. Porqué la oscuridad no puede ser sostenida más tiempo y tiene que salir, e infectará a los hombres, que tendrán que elegir entre ser violentos o ser pacíficos, y los violentos se exacerbarán, al grado de no soportarse entre ellos mismos. 

Todos los malos colapsarán a la sociedad cuando se caigan, cuando no sepan donde esconder su oscuridad, entonces saldrán y se reconocerán y empezarán a matarse entre ellos, hasta que desaparezcan. Así se manifestará en la tierra, en la raza humana, en los animales, en el reino vegetal y en el reino mineral, todos los reinos, la fuerza oscura que mantiene a las personas en el mal, en la mendacidad, en la envidia, en la ira, en la soberbia los hará explotar, al grado de perderse el respeto y perder el respeto por los demás. 

Cuando empiezan a sentirse víctimas y victimarios, la energía oscura saldrá y los hará destruirse, mientras la tierra, solo manifestará movimientos telúricos, sequías, climas extremos y enfermedades, el único que dirá que sufre, será el hombre, que solo necesitará trabajar en sí mismo para nivelar sus energías y no fundirse con las que salen de la tierra. 

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