Despertar de la tierra  

Autor:​​​​​José Luis Valencia Castañeda

Lo impresionante de la simbiosis

La tierra es la madre protectora y proveedora de la vida, de toda la vida que conocemos aquí y ahora.Los cuatro reinos se ven beneficiados de lo que provee la tierra y estos mismos cuatro aportan para que la creación medre, en una simbiosis espectacular. Ningún reino se comprendería sin el otro, los minerales requieren de las plantas, como estas de ellos, y las plantas requieren de los animales, como estas de ellos, y el hombre requiere de los tres reinos como estos del hombre.

Cierto es que en nuestros días vemos como el hombre pretende ejercer supremacía sobre los demás reinos, sin que lo logre, porqué el ciclo vital no es así, se rompería la cadena evolutiva si algún reino ejerciera la supremacía. Todos son importantes trabajando cada uno en cumplir su misión.

Existe una fábula muy socorrida en la política,referida a la simbiosis que existe en la naturaleza.Decía la fábula que un día se reunieron los principales órganos del cuerpo para decidir quién gobernaría al cuerpo, el cerebro dijo en su alocución que él era el principal órgano del cuerpo, que pensaba, decidía a donde ir, qué pensar, qué hacer, a él le llegaban todos los mensajes y atendía de esa manera las necesidades del cuerpo una vez interpretadas y le eran subordinados todos lo demás, así que debían elegir al cerebro como el jefe del cuerpo. 

 Cuando el cerebro terminó su perorata, el excremento levantó la mano, diciendo que él debería ser el jefe del cuerpo, todos los órganos presentes rieron a carcajadas ¿Cómo pretendía el excremento gobernar un cuerpo, si no aportaba más que malos olores y tenía que ser evacuado de vez en vez? Lo ignoraron y siguieron preguntando quién más quería ser el jefe y cual es la razón de peso para serlo. El excremento seguía dando vueltas en las espaldas de sus contrincantes, saltando para que notaran donde estaba, les gritaba que lo dejaran hablar.

Pasó al frente el corazón y su argumento decía que él era el órgano más importante del cuerpo, pues por él pasaba la sangre que es la vida misma, sin él, cualquier cuerpo colapsaría, era muy importante y estaba justo al centro del pecho, él bombeaba sangre caliente y nutrida a donde lo requerían y recuperaba sangre usada, que debía ser limpiada. Varios lo vitoreaban, señalando que tenía razón, que sería buen jefe, sus argumentos eran válidos. Mientras tanto, el excremento logró meterse bajo las axilas de los asistentes y hacerse presente al frente, gritando que él quería ser el jefe del cuerpo, que cumplía plenamente con los requisitos que requerían, su importancia era vital. Nuevamente lo sacaron del ruedo, empujándolo fuera de dónde estaban exponiendo los motivos. 

Pasó al frente los ojos, señalaron su importancia vital para el buen desarrollo del cuerpo, veían por donde caminaban, veía los atardeceres, cuidaba a las otras partes del cuerpo, ayudándolas a encontrase, encontrar cosas, a ver los caminos. Sin la vista, el cuerpo estaría eternamente en una celda oscura, sin poder moverse, no saldría de su reducto, las piernas tropezarían, todo caería sin ver la luz. 

Los demás órganos gritaban eufóricos, los ojos tenían razón, sin la ayuda de ellos los demás órganos no podrían apreciar ni el camino, ni lo bello de la vida. 

El excremento volvió a colarse, se metió hasta el frente diciendo, bufando que él quería ser el jefe, que tenía los arrestos necesarios para ello. Los demás órganos volvieron a mofarse, mientras daban paso a las piernas que empezaban a justificar la razón por la que deberían ser los jefes del cuerpo.Decían que ellas eran las encargadas de transportarlos a todos, al bosque, a la cocina, al mar, al huerto, eran un elemento importante y gracias a ellas habían llegado muy lejos.  

Una vez terminada su justificación y con su merecida ovación, los demás órganos se decían que estaba complicado decidir, todos ellos habían expuesto lo mejor de sus fortalezas y todos merecían ser votados. Estaban organizando el voto, cuando el excremento llegó gritando que esperaran, que él era también un candidato idóneo, con las mismas facultades que los demás, que le dieran oportunidad de defender su posición… los órganos participantes lo sacaron a empellones del recinto, las piernas lo lanzaron al final con un perfecto patín.

El excremento molesto por la falta de empatía y respeto hacía sí, decidió hacer huelga, dijo ¡Ahora no salgo! Y se sentó enfurruñado en la banqueta, con su cara de fuchi y sus brazos cruzados. La tertulia seguía, los votantes iban y venían emitiendo votos por cada uno de sus órganos preferidos, era una fiesta, la algarabía los tenía entretenidos.  

El primero en preocuparse fue el intestino grueso, que empezaba a hincharse y pateaba y empujaba para desalojar al excremento, empezó a sudar frío y lanzó una bola de poder al recto para que ayudara.Este empezó sentir dolor, las almorranas le empezaron a calar. Los demás seguían en la pachanga, alegando quién sería el mejor.

Después, la boca empezó a sentir un sabor amargo y a detestar los alimentos, el intestino delgado le decía que no podía recibir, pues no tenía espacio, que debían desalojar al excremento. Las piernas, antes fuertes, empezaron a temblar, no podían sostener al cuerpo, tenían apenas energía para llegar al sanitario a desalojar. Le gritaron al excremento que saliera, más este se opuso, hasta que todos escucharan su propuesta, aun así, se negaron y él se plantó con más fuerza. 

Los ojos empezaron a ver borroso y le gritaba al cerebro que no hiciera complot para ganar, que lo dejara enfocar mejor las imágenes. El cerebro por su parte empezó a perder la memoria y el equilibrio, empezó a mandar ordenes a todo el cuerpo de una manera desaliñada. Los demás órganos estaban confundidos, no entendían y empezaron a atropellarse, el corazón empezó a dar brinquitos pequeños, las válvulas empezaban a cerrarse, y no entendía, le gritaba al cerebro que mandara señales a los demás para que llegara todo a tiempo. 

La sangre empezaba a cambiar de color y gritaba que la dejaran fluir con libertad, de esa manera todos voltearon a donde estaba el problema, el excremento se resistía fuertemente y decía que una vez que lo escucharan podría salir si los demás no estaban convencidos de que era opción para ser jefe, los órganos participantes en la consulta dijeron que sería imposible que el fuera el jefe, el excremento se puso rígido, y dijo: ¡De aquí no me muevo! Y nada podía hacerlo cambiar de opinión, los pequeños órganos que eran los votantes, empezaron a notar que, sin la participación del excremento en la fluidez del cuerpo, nada se movería. 

Veían como los órganos que querían ser jefes empezaban a mostrar signos de debilidad, mientras el excremento era cada vez más fuerte. Así empezaron a llamarse para votar a favor del excremento, entendieron que, sin él, podrían sucumbir. Los pulmones estaban trabajando muy rápido y se calentaban, el hígado tenía que esforzarse más por limpiar más sangre, que llegaba más sucia por estar estancada al no ser bombeada adecuadamente, los intestinos gritaban de dolor, las manos se dejaban caer exangües, y dijeron: ¡Nosotros votamos por el excremento! Eran mayoría, los demás se resistían. 

El primero en flaquear fue el cerebro, que no podía ni reconocerse a sí mismo, era una bruma completa.Decidió decantar por el excremento, así uno a unofueron cediendo, cuando entendieron que sin el excremento no eran nada. Así es como termina la fábula, siendo nombrado jefe del cuerpo el excremento. 

En la vida real sería que cualquier excremento puede ser jefe, basta identificar las debilidades de los demás y explotar tus fortalezas. Una vez así, empezar a hacer tu labor, lo demás se acomoda. Así en la tierra, ningún reino se podría entender sin el otro, sin uno para su actividad, indefectiblemente los demás fallarán, tarde o temprano. Por ello, el hombre debe entender que aún un ser insignificante es parte del equilibrio, los más pequeños son más porqué trabajan en unión y son engranes muy pequeños de la cadena, pueden prescindir de uno, pero habrá siempre miles sustituyéndolos. 

En el hombre, siempre habrá la suficiente cantidad de humanos para que la tierra esté en equilibrio, no se terminará el reino humano por más cataclismos que sucedan, todo tiene un fin superior. Si hay eventos naturales y muere alguien o algunos animales, algo más los sustituirá hasta que recupere el nivel óptimo de ejemplares, no deben desaparecer por completo, pues e rompería el delicado equilibrio, de la misma manera no desaparecerá el reino animal, ni el vegetal ni el mineral, solo se irán acoplando a las nuevas formas de entender la vida.  

Lo vemos, por ejemplo, en lugares donde eliminan a algún ser, el entorno se vuelve agresivo, el más representativo, son los bosques, que al ser deforestados los demás seres se van, provocando un desequilibrio, el cual será restituido poco a poco desde las periferias al centro.

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