Despertar Poético

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El símbolo de la paloma

Hace años intenté leer el misterio de las catedrales, y buscar entre el simbolismo de todas ellas la respuesta a mi existencia. Desde luego no la encontré, tampoco entendí lo que Fulcaneli quiso decir en su escrito, pero me llevó a otros caminos difíciles al entendimiento. El primero fue reflexionar sobre la existencia de seres superiores en entendimiento, y esos seres ocultaron en las catedrales la sabiduría del eterno y solo un alquimista podría entender, solo un iniciado podría transitar el camino, y yo quería ser uno de ellos, un buscador de símbolos que entendiera por fin el destino de mi vida y que esa vida, me llevase a la eternidad.

Porqué considero que la búsqueda del hombre superior es la vida eterna, aunque la eternidad suene aburrida, pues nadie querría experimentar un dolor eternamente, ni una felicidad de manera infinita. Es como hablar de la teoría del eterno retorno que tanto discutía Nietzsche y que sigue rondando en nuestras pequeñas mentes. No podemos entender a la eternidad, porqué consideramos que todo es finito.

Limitamos nuestro entender a simples teorías de personajes incultos e ignorantes, que no han llegado al extremo del conocimiento, teorías redundantes, cíclicas, y la vida física de la tierra sí puede o suele ser cíclica, solo la que vemos y entendemos. Pero sabemos que hay algo más en lo oscuro del inconsciente humano que no es cíclico y es eterno, y que no es humano, es de una dimensión superior, que la mayoría entrevé, pero no entiende aún.

Veamos la teoría de la reencarnación, las ideologías tienen entre sus conceptos el de que un ser humano reencarna, y que nace en otra persona en otro tiempo determinado. Algunos zafios dirán que reencarnan en sí mismos, como la promesa de las religiones que volverás a ver a tu familia en el estado en la que la dejaste, sí tu padre murió en edad mediana, y tú mueres un anciano, encontrarás a tu padre en la edad mediana y tú un anciano. Así de simples son las preocupaciones del hombre común que desea la vida eterna, aunque no la busquen, aunque no la trabajen, solo depositen la fe en esa teoría.

Sin embargo, hoy podemos asegurar con mucha certeza, que todos los mitos e historias descritas en los libros sagrados son verdaderas, pero su interpretación requiere de cierto grado de conocimiento y mucho desarrollo intelectual, no es información que deba interpretarse lineal, o literal, debe alojarse en la consciencia del ser, las redes neuronales deben establecer relaciones equilibradas y completas, solo así entenderías la eternidad que habita en tu cuerpo en un espacio de tiempo delimitado por el entendimiento rudimentario. El cuerpo es solo un depósito de lo eterno, y un puente entre lo longevo y lo de rápida muerte.

El cuerpo en este sentido es un vehículo, o un cajón, o un depósito del alma. El cuerpo es de rápida muerte, el alma es longeva y el espíritu es eterno. Así un cuerpo debe entenderse como el depositario de la riqueza de Dios, porqué es Dios en su omnisciencia quien instruye al encargado del almacén de espíritus y almas a que sea depositada en determinado cuerpo. Así los hombres en su gran mayoría, antes de encarnar, ven la película de su vida y bajan a protagonizarla, eligiendo con lujo de detalles el lugar de nacimiento, las condiciones, a los padres, la línea de tiempo y el objetivo de esta vida.

Una vez consumado el trato, se firma un contrato, en donde tú depositas tu espíritu en un gran almacén, mientras tu cuerpo real es puesto en reposo. Ese espíritu es preparado para ser depositado en el nuevo cuerpo que nacerá en el tiempo. Para eso, el encargado de la administración de los espíritus y las almas, el Gran Maestro, toma su forma original que es una paloma y se dirige hacia la mujer depositaria del alma y del espíritu y al momento de la concepción, deposita esa chispa que hace al ser tan especial, que hace nacer a una persona y no a otra, eso que nos diferencia a uno de otros.

Los espíritus son animados con energía eléctrica, pequeñas descargas son lanzadas para que el ánima eche a andar la maquinaria, porqué el cuerpo es una gran maquinaria, perfecta en todos los sentidos. Las imperfecciones que ustedes le encuentren son meras percepciones limitadas a su bagaje cultural, si tu conocimiento es limitado, la concepción de ánima será limitada, es como si quisiéramos que un homúnculo tuviese alma y espíritu, y que su cerebro estuviese completamente desarrollado.

Los grandes alquimistas fracasaron a la hora de crear vida fuera del vientre materno, no entendían en donde se debía buscar al alma, y en cómo crear al espíritu, no entendían que las almas y los espíritus son energías que provienen de un ser físico depositado en algún lugar del espacio infinito y que gracias a la acción del Maha Chohan o Gran señor, encargado de depositar el ánima en los seres vivos y de retirarla en el caso de que la misión del ser concluyera, este ser es una jerarquía espiritual, a la cual se accede cuando logras superar todas las pruebas.

La vida misma pone pruebas en esta dimensión, de la misma manera las pone en las demás dimensiones, quizá al no entender cómo podríamos ser después de la muerte, porqué nos limitamos a creer que somos cuerpos únicamente con vida, y efectivamente así nos comportamos, como si fuésemos solo eso, simples cuerpos finitos y no seres llenos de eternidad. El alma y el espíritu son energías que solo se transforman y regresan a su origen.

Estas, como mencionamos, están administradas por el Gran señor, representante del Espíritu santo, el dador y quitador de vida, si lo tomas literal o en depositario de la energía eterna, el encargado de la limpieza del ser, es quien quita las impurezas y regresa a los espíritus a su lugar de origen, es el guía del gran sueño, el largo sueño de la muerte física, allá en la otra vida, o en la vida paralela que vivimos somos seres distintos, superiores, enromes.

Si somos amantes de la paz, de la luz y de la justicia, seremos seres de luz, porqué la luz es sabiduría, la oscuridad es ignorancia, y la oscuridad es el gran obstáculo de todos los seres llamados buenos. Si son amantes de la muerte y del dolor serán seres de oscuridad, seres malos, sin alma, los llamarán desalmados, y combatirán contra el bien, porqué el alimento de estos es el dolor, y en el bien no hay dolor, solo hay paz y armonía. Allí es donde entra la función del Gran señor, que cuida que las almas no se pierdan, que no mueran, que no sufran, él se encargará de limpiarlas y aparecerá siempre en forma de paloma blanca, figura abundantemente representada en los nacimientos de grandes seres como Jesús el Cristo, y que aparece en cada nacimiento, pero aún no estamos preparados para verlo y para entenderlo.

Pero la luz ya es fuerte, tarde o temprano empezaremos a ver lo que hay más allá del entendimiento actual, nos veremos en nuestra faceta actual, allí seremos los dioses que nos hemos negado a reconocer.

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