Despertar Poético

Despertar Poético

Historias Fantásticas III

Las dos teorías de la desaparición de los Mayas

Un día cualquiera, los mayas desaparecieron de sus ciudades, las abandonaron sin más. Las casas de los pobres se derrumbaron, la madera se pudrió, el guano se lo llevó el viento. Las casas pierden el alma, en cuanto el hombre deja de habitarlas. El alma de las casas está unida al alma de los hombres, solo quedaron aquellas construcciones de piedra, esas tienen el alma del universo, son edificaciones sagradas, solo la piedra que es eterna para el hombre permanece allí, resistiendo, ¿Pero… a dónde se fueron los hombres que dejaron morir a las ciudades? Cientos de ciudades desaparecieron de la faz de la tierra, sin dejar rastro, la memoria las olvidó. Todos los mayas existentes, son los escasos supervivientes de la gran catástrofe, del gran diluvio, ese que el dios Huracán mandó para limpiar esas tierras de tanta maldad, de tanta violencia, de tanta maledicencia.

Teoría dos… Los dioses del cielo.

Los grandes maestros mayas se reunieron en un gran conclave, tenían que discutir una situación delicada, el Halach-Uinic la presidía, a su derecha el astrónomo de la corte, a su izquierda el consejo de sabios, frente a él, los jefes de todos los Batabo’ob de Ah-Canul, tras de ellos, los sumos sacerdotes de todos los Batabo’ob, el Halach-Uinic tomó la palabra:

  • Señores, los dioses han hablado, se acerca el día donde nuestra raza tendrá que perecer, nuestros dioses dejarán esta tierra, el dios Hun-Racan, ha puesto fecha a la siega de almas.
  • Pero señor -interrumpió un sacerdote – ¡son solo especulaciones, son mitos!
  • Tiene usted razón, señor Ah-Nacom, entiendo su miedo e incertidumbre, no estaría usted aquí, sino tuviese algo que hacer en este grupo, su pueblo lo busca porque tiene el don de la palabra, tiene el don del convencimiento y tiene el don la luz, le hace falta el don de la fe, aquí le vamos a ayudar a adquirirlo, los días difíciles que se avecinan requieren a personas con sus capacidades para poder reunir a los indicados. Señores del consejo, jefes de todas las regiones de Ah-Canul, sé que están en ascuas, los rumores de un cataclismo están latentes, y quiero decirles que los rumores tienen mucho de verdad, a su alrededor tienen a todos los indicados para resolver sus dudas.
  • Venerable Halach-Uinic, sumo sacerdote, gran luminaria ¿Usted se deja llevar por los rumores, o tiene información fidedigna?
  • Ni lo uno, ni lo otro, venerable anciano, los rumores a mí no me afectan, las verdades son en las que baso mis juicios, y no tengo información fidedigna, porqué no soy capaz de identificar todos los patrones en los que se manifiesta lo in-manifestado, para eso están ustedes aquí, que tienen la sabiduría de sus pueblos, que tienen el poder de movilización, que tienen la identidad de aquellos que están en paz con sus dioses, también están aquellos que saben leer a las estrellas, también estamos aquellos que interpretamos las señales de los dioses en la naturaleza.
  • Las señales de nuestro destino están escritas en las estelas, principalmente en la Estela 6, que la hicimos con la finalidad de que la población tuviese acceso a la información y pudiera protegerse de lo que está por venir.  Y como hemos venido platicando en lo particular cada uno de ustedes conmigo y algunos entre ustedes; las señales de la gran obra ya están encima de nosotros, el gran dios Hun-Racan, da muestras de su poder con las grandes lluvias que sufren en gran parte del territorio, y nos ha mandado a sus mensajeros que son los sacerdotes a darnos el mensaje, adelante sumo sacerdote Calcuhá.
  • Gran Halach-Uinic, venerado soberano, como usted señala, el dios Hun-Racan se ha manifestado, la tierra del Mayab, desde aquí Uxmal, hasta Palenque, hasta Chichen Itzá, Hasta Copal, hasta Tikal, hasta Bonampak, hasta Toniná, hasta Kalakmul, hasta Edzná, con todos sus pueblos, está en declive la moral, se ha enseñoreado de nuestro grandes guerreros la sed de muerte y poder, a cegado las mentes de muchos gobernantes, y la población se ha vuelto licenciosa, borracha y depravada, y tiene que ser castigada, y nos ha convocado a todos nosotros, los que tenemos la señal en la frente para enseñarnos el destino y el camino, nuestro dios hablará a través de mí, bendecidos sean aquellos que tendrán el honor de escucharle, él está aquí, ustedes no lo pueden ver, pero lo podrán oír, algunos de mis compañeros sacerdotes pueden ver la luz y el poder del rayo.

Calcuhá cerró los ojos y empezó a hablar con una voz grave, fuerte, clara y pausada.

  • Hermanos míos, lo saludo con la voz de Calcuhá, por el poder de la energía creadora, yo el dios de la lluvia, me presento ante ustedes para enseñarles el camino hacia la luz, porqué se acerca el día, en el que las personas innobles deben morir para calmar la sed de justicia, la podredumbre del pueblo, amante de la sangre, irrespetuosa de la creación, debe ser borrada de la fas de la tierra, de una vez y por todas, ustedes fueron convocados hoy, porqué son los que aman al pueblo y aman a la tierra, más no han podido contra los demonios que han tomado mucha fuerza, a los demonios los ahogaremos, junto con sus seguidores.
  • “El apestoso” está presto a llevarse al inframundo a las almas de los pecadores y sus demonios, quedarán presos en las profundidades de las cuevas que ustedes conocen bajo los templos y que corren bajo tierra por todo el Mayab, se les pondrá un sello, que será abierto en la siguiente tribulación, para aquellas almas que hayan redimido sus males, tienen cuarenta días para llegar a Palenque, donde Pakal los guiará al monte a la espera de un vehículo que los llevará a tierras altas, en los montes sagrados, donde permanecerán el tiempo necesario mientras la siega de almas negras termina, en ella trabajaremos El Apestoso (Ah Puch) y yo, ustedes le dirán a las personas que el dios Hun-Racan ha hablado, los que escuchen los seguirán, los que los juzguen mal de la cabeza se quedarán y morirán, ustedes saben quienes tienen esperanzas de una nueva vida, esos son los que deben ser salvados, pero ¡ay de aquellos que estando aquí no crean en mis palabras!, a ellos la muerte no les dará tregua ni siquiera en las profundidades de Xibalbá, allá serán mortificados hasta que lloren su falta de fe, a Pakal le serán dadas las señales y el camino, cuando ustedes lleguen allá, él los estará esperando para el viaje a tierras altas, mi furia será desatada, pasando hoy cuarenta días, ¡he dicho!. Los bendigo con la luz de poder del rayo, vayan ustedes a cumplir su misión, que nada fácil es creer en lo que no ven, más lo que ven más allá, bendecidos doblemente serán.

Un gran murmullo se desató en la sala, el Halach-Uinic, se levantó, izó la mano en lo alto, clamando paz.

  • Una gran jornada nos espera si queremos vivir, yo, como líder de lo que queda del Mayab, que, aunque está muy poblado de personas, pareciese desierto, la muerte y la inmundicia campean, asigno a Calcuhá como guía de ustedes, lleven a su pueblo a Palenque y que Hun-Racan nos conceda esa tregua y salgan con bien, yo pereceré con mi pueblo y vagaré por el Xibalbá penando por no haber sabido gobernarlos con mano dura y justicia. ¡Hecho está!

Pocos fueron los que siguieron a la comitiva que se autoexiliaba, pocos creían en que los espíritus se manifestasen en los hombres, los que creyeron, caminaron las jornadas que requirieron para llegar a Palenque, la muchedumbre de Palenque los veía con extrañeza, no sabían a que se debía esa extraña reunión, Pakal los reunió en una gran loma, eran miles de ellos venidos de todas las provincias del Mayab, Palenque contaba con cerca de cien mil habitantes, era una urbe grande, alimentar a tantos visitantes parecía una empresa enorme, más muchos llevaban alimentos para una estancia mayor a los cuarenta días que tenían de plazo, Pakal, recibió la instrucción de llevarlos al monte del Jaguar, que tenía una loma amplia, allí se distribuyeron las almas dejando el centro despejado, los arboles se llenaron de alegría y expectación. Al día 40, cuando se cumplía la fecha, desde la loma empezaron a ver los nubarrones negros, y la lluvia empezó a caer con gran fuerza, mientras los estruendosos rayos surgían por doquier, ese día llegaron corriendo varios personajes buscando consejo de Pakal, señalando que tenían miedo, Pakal, benevolente, les pidió subir al cerro del Jaguar, allí no llovía, que fuera a los lugares que pudiera, les pidiera se acercaran al cerro, serían bien recibidos, y que regresara él, así no hubiese quien le creyera, se fue el mensajero y regresó con un niño de diez años, se integró al grupo y se perdió en la multitud.

Llegando al día 43, las aguas no cesaban y la negrura de la tormenta seguía su curso, algunos empezaron a desesperarse y a querer ir a sus casas, Pakal les dijo: -Sí alguien quiere desertar, está en su derecho, si alguien extraña y no cree en los dioses; está en su derecho, más los que estamos, al menos tenemos la seguridad de estar vivos- algunos desesperados se marcharon, la mayoría se veía las caras nerviosos y espantados, Clacuhá trató de tranquilizarlos -No teman, la ayuda está en camino-, al día 50, ya se veían alrededor del cerro grandes corrientes de agua, solo los sacerdotes permanecían impasibles junto con Pakal, al día 52, una gran luz se posó en el centro del plan, bajaron dos hombres vestidos como guerreros Kaibil Balam, y les hablaron y los metieron a la luz. Cuando la luz se fue, el cerro del Jaguar fue inundado por una fuerte tormenta.

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