Despertar Poético

La unión de los locos. Parte I.

La luz del día se retiraba, Helios llevaba su carro a descansar, su paso por la bóveda celeste había concluido por ese día, entregaba las llaves de los sueños a su hermana Selene, la encargada de velar los sueños de los hombres. Mientras los hermanos compartían sus responsabilidades en el cielo, pasando su estafeta, felices de ver como el hombre disfrutaba los momentos de acuerdo a su temperamento. Mientras Helios y Selene se saludaban, los hombres abajo en la tierra, gustosos debatían entre la practicidad de soñar con los ojos abiertos o cerrados, eso los ponía alegres, el sueño lúcido, decían entre ellos: era el mejor ejercicio.

Otros decían que los sueños dormidos le daban mucha información inherente a su devenir, otro decía que soñar despierto le potenciaba su trabajo. Los más no soñaban, los más no participaban, los más no interactuaban con sus sueños. Así que los menos, eran los que más divertían a Selene, que se les mostró en imagen, solo para divertirse con las elucubraciones que pudiesen tener los hombres que piensan en la importancia de los sueños.

Así metió en sus mentes una idea, la de hacer un grupo que participara de la interpretación de los sueños, lúcidos o no, y eligió a aquellos que se sintieran distintos al común, porqué tienen más ímpetu, más energía de prestancia y de acción. Al común, esos personajes se les hacían extraños, raros, hablaban de energías, de seres, de planes, no eran interesantes. Para ser interesante al común, debería hablarle de progreso, de riqueza, de emprendimiento, de dinero y de posesiones materiales, a los locos eso les importaba un bledo, y las energías de Selene fueron surtiendo efecto, los fueron uniendo.

Así que un grupo de personajes que, a la simple vista de los comunes, son también comunes, se reunieron. Ellos se llamaban a sí mismos: los locos, y lo disfrutaban, la forma en que interpretaban su locura era de manera divertida, pues los locos suelen ser los más lúcidos, los más inteligentes y los que más se conectan consigo mismos, no requieren de ser ayudados a ser ellos mismos, lo saben. Su reunión fue más para discurrir un día entre pares que para salvar al mundo, se sentían cómodos ante tantos “imperfectos de la ciencia”, sabían que las imperfecciones son provocadas únicamente por la forma en que se visualizan mentalmente, en la forma en que perciben su propio yo manifestado frente a la audiencia, se sienten uno frente a otro, con cara de sorpresa se ven, y se preguntan ¿Será que estamos locos?

Y se miran a la cara, uno a uno, buscando esa señal que la locura muestra, la mirada perdida, la voz libre y fluida, los movimientos al desgaire, y no las encuentran, uno de ellos opina y con bastante certeza, que son seres comunes con visiones distintas, y que, ante la creación, son seres perfectos, alguno de ellos dudando al escuchar la contradicción escolástica, se preguntaba: ¿Será verdad que soy perfecto, a vistas de la espiritualidad? y se cuestionaban en su interlocución:

  • ¿Dices que soy perfecto? No lo entiendo, la ciencia me dice que soy imperfecto, que todos los humanos lo somos, esa imperfección nos permite cometer errores y justificarlos maratónicamente.
  • Claro -les respondía aquel que había soltado la máxima, lo decía con justicia, ya había batallado cientos de noches contra sí mismo y había descubierto ese resquicio cuántico en su mente -Eres la perfección del universo, eres la perfección de la vida, tu cuerpo es como la tierra, como el universo, pues el universo y tú son un mismo ser, comparten todos los elementos químicos en sí mismos, comparten todas las vibraciones que se manifiestan en la vida misma, comparten la misma energía, son hijos de la misma madre, son aire, tierra, fuego y agua, ¿Dónde ven su imperfección?, ¿Acaso no ven que solo está en su mente? sus máquinas humanas trabajan a la perfección, funcionan con el combustible que la tierra provee, respiran el aire que el universo provee, beben la vida que la naturaleza regala, el aliento de vida unido al calor del sol nos llega día con día, con la perfección de un dios, porqué somos el aliento de Dios, ninguno la entiende porque está obstaculizado por su propia mente, que le dice que debe atender a lo que la mayoría diga, a lo que un papel diga, cerrándose la oportunidad de creer en sí mismo.
  • Pero… -se resistía el interlocutor incrédulo -No podemos ser Dios, somos hijos de Dios, a él le debemos todo, yo creo en Dios, y en sus manos me pongo.
  • ¿Y a ti cuánto te debes?, ¿Acaso Dios no te da el libre albedrío, ese que te permite elegir el camino del aprendizaje mediante el dolor o mediante el fluir? ¿Acaso no percibes el milagro en cada respiración, no percibes a la divinidad en cada imagen que se te presenta al ver? ¿Acaso no te sientes unido a la creación cuando la humanidad regresa al origen y se ayuda, se apoya, se une en amor; aunque sea solo en eventos funestos como desastre? ¿No crees que todo lo que se te ha dado es para que logres superarlo, y se te ha dado libre albedrío para que te superes y seas Dios?, el entregarte por completo a lo que Dios disponga es entregarte a lo que tú dispones para ti, porqué eres el Dios encarnado, allí estriba tu perfección, si no te entiende como parte de un todo, no entenderás lo sublime de la creación en su infinitud.
  • ¡Jamás seré Dios!, a Dios no se le debe mencionar en vano, Dios es el todo, Dios está por encima de todos, a él solo le debemos pleitesía.
  • Cierto, Dios es omnipotente y omnisciente, y con esas facultades te permite participar de él, el libre albedrío, es la capacidad de generar la causa de tus efectos posteriores, es la capacidad de comprender que todo lo que hagas tiene una consecuencia, que todo lo que hables o pienses tiene el mismo poder de crear, y cuando empieces a crear, entenderás que ese poder es solo de Dios y que está en ti, porque eres Dios.
  • ¡Qué no soy Dios!
  • Tienes razón, a veces no es conveniente discutir con personas que no han sabido interpretar las señales del Dios interior, viven con los ojos cerrados, la vida aún no ha terminado su trabajo, tendrá que ponerte de rodillas, golpearte con tanta fuerza que no te quedará otra opción que creer, tú has dicho que la has pedido a Dios muchas cosas y se han ido manifestando y por ello crees fielmente en él, pero también has dicho que Dios te ha puesto pruebas muy duras, y sacas frases alentadoras como aquella que dice que “Dios le da las más difíciles batallas a los mejores guerreros”, pero no es así, Dios ni prueba, ni premia, Dios solo es energía pura de amor, el amor no tiene polaridad, ni predilección, ni participa de la venganza o el castigo, a esos niveles no existe el ego de pensar en que alguien debe recibir castigo o premio.
  • ¿Entonces como debo entender todo lo que me pasa, si Dios no es el encargado de castigar o premiar?
  • Debes entender que Dios eres tú, en la palabra, en la omisión, en el pensamiento, en la inacción, todo influye para que se manifieste el Dios en ti, vamos a ejemplificar contigo mismo, ¿Has mentido a sabiendas de ello? ¿Has prometido algo y no has honrado tu palabra? ¿Has pensado en dañar a alguien, aunque no lo hayas hecho?
  • ¡Claro!, todo mundo lo ha hecho alguna vez, es parte de la naturaleza humana.
  • Te equivocas, la naturaleza humana es una invención de la sicología, es una interpretación bastante simple que tiene como función única la de justificar la dualidad, y no existe el todo mundo, algunos honran tanto su palabra y cuidan tanto su pensamiento que su vida ha sido ejemplo de dicha y paz, aparte Jesucristo fue un hombre que no adoleció de eso que señalas.
  • No puedes compararme con Jesucristo, es el hijo de Dios, y si la ciencia dice que equivocarse es de humanos, debería de ser extraterrestre para no equivocarme.
  • Jesucristo, cierto es hijo de Dios, tú también lo eres, si quieres tener esa potestad de ser Jesucristo, bastará con que honres tu palabra, la cuides y la dejes discurrir solamente cuando presta un servicio a la creación, cuando crea paz, cuando genera felicidad, cuando da consuelo y ayuda, cuando genera una atmosfera de tranquilidad, allí crsitifcas tus dones, que son muchos; ¿Acaso ser canal con entidades de luz es una característica del “todo mundo”? ¿Acaso el poder mandar mensajes de aliento de los maestros a los demás es algo que todos podemos?, evidentemente no, tú tienes un poder que nadie más tiene, ese poder te aleja de ciertos seres que no te creen, pero te niegas a aceptar que tienes esos dones, y quieres permanecer arropado en la manada, debes saber que los que tienen dones también son manada y día a día crece, pero que una vez hayan entendido que son parte del Plan Divino, que son Dios manifestándose, podrán potenciarlos y ayudar al común cuando las pruebas sean brutales, si tú has sentido que Dios te manda pruebas porqué eres fuerte, te diría que no es así, Dios no prueba, tú te pruebas, tú te las generas, Dios es solo un espectador que espera tu reacción y digas, ya no más, gracias Dios, ya aprendí, y modifiques tus patrones, habrás entendido todo.
  • Sigo sin entender, pero estoy abierto a escuchar, para eso nos reunimos, aunque no esté de acuerdo, sé que debo escuchar,
  • Te ejemplifico, si tu caminas diario a tu trabajo, y tienes que cruzar un arroyuelo, ese arroyuelo nada tiene que ver contigo en el sentido de que no es tu enemigo que busca mojarte los pies, tienes otras opciones ante este obstáculo para no mojarte; una sería caminar y dar un rodea hasta el puente más cercano, lo que implica levantarte más temprano; otra es construir un puente; otra cambiarte de trabajo, solo basta con modificar tu patrón de pensamiento, y no pensar que todo lo malo te pasa, porque lo que suceda no tiene polaridad, la dualidad está en ti, lo mismo que Dios…

Continuará…

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