Despertar Poético

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Historias Fantásticas IV. Balam Quitzé en los Ausoles.
Amalia me contó una historia fantástica e interesante, como todas las historias fantásticas nos embelesan. Lo primero que me llamó la atención, fue el título, tenía una palabra que no conocía: le llamó “Los ausoles de la bufa”, y la palabra ausoles no la había escuchado anteriormente, así que tuve que investigar y se relacionó a la misma bufa. Ausoles es una palabra náhuatl y está relacionada a una historia Maya. Era extraño, pero así son las cosas de la vida, cuando les pones atención, todo se te hace extraño, porqué los ves con ojos de extrañeza. Ausoles pues es palabra náhuatl y significa hervidero de agua, similar a un geiser que bufa cuando sale.
La historia se la cuenta el Rey Tariacuri, que se ha convertido después de la liberación de las almas en Ihuatzio y Tzintzuntzan ha sido su relator oficial, y está relacionado a la encarnación del dios Balam Quitzé, que ya anda entre los vivos cumpliendo su misión y que paso a paso va aumentando su caudal de almas libres que han llegado a la luz, que han dejado la oscuridad y que tiene que llegar a cierto lugar de Honduras para recibir lo que antaño le perteneció y liberar a los guardianes que allá se encuentran a la espera de su llegada. Amalia Magaña Reyes inicia su relato así: Nos narra la leyenda algo de esas zonas misteriosas que se conservan aun en los alrededores de la Laguna Oscura, la cual se encuentra en las cercanías de la montaña de Arrancabarba, Honduras.
Se dice que en las entrañas del Cerro Azul había, hace mucho tiempo, un gran palacio de oro, que se podría comparar con el mítico El Dorado. En ese palacio vivía el Señor de la Laguna Oscura, era tan difícil e intrincado como peligroso llegar al palacio, que tenía su recompensa hacerlo, se decía que el hombre que llegara hasta el palacio, sería el poseedor de poderes enormes y riquezas sin parangón y además se convertiría en el guía del pueblo de donde provenía y dispondría de recursos inagotables, que le ayudarían a dominar no solo la región, sino el mundo entero, no sabemos si se refería al mundo conocido, o al mundo Maya.
Además de poseer riqueza y poderes, también sería el dueño de la mujer más hermosa que la imaginación maya hubiese tenido como tipo de la belleza femenina imaginar, esta mujer vivía en un palacio subterráneo esperando al valiente hombre que la elevara a la fuerza, para volver a ver la luz del sol. Muchos hombres aupados por esa recompensa tan alucinante, querían tener las riquezas y el amor de la mujer.
Los mayas realizaban obras colosales, por eso algunos de ellos hicieron planos y realizaron mediciones y construyeron grandes túneles cerca del Cerro Azul, para así hallar la entrada al palacio de oro y sus piedras preciosas, pero no siguieron las mismas rutas, cavaron cada cual por su lado, hacían sus túneles con varias direcciones y uno de forma descendente, a pesar de que la piedra era muy dura, le ponían empeño, sin embargo, sus esfuerzos no se veían compensados y con el paso del tiempo todos perdieron la ilusión, pues la piedra era demasiado dura, para seguir y creyeron que después de tanto esfuerzo no llegarían a ningún lado, entonces a uno de ellos se le ocurrió que la entrada se hallaba en el fondo de la Laguna Oscura y abandonaron los trabajos en los túneles, los cuales en la actualidad aún se pueden observar, en las rocas duras de la ladera del Cerro Azul, allí también se pueden ver las ruinas de antiguos monumentos de la desaparecida población, sin embargo esta leyenda del Palacio de Oro se ha conservado al paso del tiempo.
Se sabe que desde la época de la dominación española han sido muchos los jóvenes que se han arrojado a las aguas de la Laguna Oscura, lo hacen desde botes, llegan al centro de la Laguna, llenan de aire sus pulmones y se sumergen nadando hacía abajo para llegar hasta la región tenebrosa, en la que rodeados de negrura buscan la puerta que los conducirán indefectiblemente a esa enorme riqueza. Se cuenta que algunos avezados lograron salir contando cosas maravillosas de su aventura en los espesos fondos de la laguna, pero otros, los más fuertes, no volvieron jamás, pues murieron ahogados o atrapados por las plantas que había en el fondo de la Laguna, estas pantas formaban una trampa mortal para los que se adentraban en sus terrenos.
Cuando estas tragedias sucedían, la gente de los pueblos cercanos no las consideraba como tales, al contrario, parecían como si las festejaran. El valor de esos hombres estaba por encima de la pasividad de los que se quedaban en las riberas.
Cuentan que Canek Uhil Chalmec y Ulub Pactum, hallaron el camino correcto que los condujo hasta la misma entrada de la Laguna, ahora son ricos y poderosos, conquistaron aquel premio como muestra de su gran valor, que desde luego merecían. A los que no regresaron, les dicen: “nunca los daremos por muertos, no, ellos no han encontrado la muerte, han alcanzado la gloria”. Los sacerdotes y hombres de aquellas tierras se alarmaron por la pérdida de tantas vidas humanas, sobre todo de hombres jóvenes y fuertes, por eso se convocó a una reunión y se prohibió acercarse a la laguna y bucear en ella, para ello se pusieron castigos a quien se le sorprendiera haciéndolo y se le hizo saber al cacique maya Holhán Ostuma, que debía vigilar la laguna para evitar más muertes, para eso construyeron un mirador en la cumbre de una colina, desde allí se podía ver toda la laguna.
A partir de ese año, después de establecer la prohibición, sucedieron cosas extrañas, las aguas se agitaban violentamente, al llegar la tarde se levantaban grandes olas y se escuchaban terribles truenos, como sí en el fondo de la laguna se hiciera una enrome confusión. La gente comenzó a decir que el dios del agua estaba enojado, pues ya no había víctimas humanas, su furia parecía que sería inmensa y alcanzaría a todos los pobladores que vivían a los alrededores de la Laguna, así que temeroso, el Yun de Chiquilá, tuvo que intervenir y les dijo que no mataran la ilusión de los jóvenes, que los dejaran con sus fantasías, que no impidieran la búsqueda de un mundo mejor, aquellos que salen del agua, encienden en los demás la ambición de luchar y salir victoriosos, y los que no regresaban, estimulaban el coraje y la razón que los impulsaba a esa lucha, para alcanzar lo que los demás no pudieron.
Siempre y cuando no exista aquel ideal de muerte o sacrificio, el espíritu de lucha y grandeza de maya, será invencible, espero Gran Jefe Balam Quitzé, recuerdes a tu gente, a tus hermanos al año siguiente y vengas a nuestra tierra, que es tu tierra, ya una procesión marchó a la Laguna Oscura, para hacer ofrendas y así calmar al dios del agua, que empezaba a emanar bufidos que anunciaban el desastre, Holkan el guardián de la Laguna, vigilaba desde lo alto del mirador, sosteniendo su hacha de obsidiana.
Cierto día surgió un trueno en el Lago, el cual hizo retumbar toda la zona y con él comenzó un gran cataclismo, cráteres llameantes y columnas de humo salieron arriba, las casas se cayeron y un poderoso huracán arrancó los árboles. Cuando todo pasó y quedó en calma, se extendió el eco del último rugido, la gente se dirigió a la laguna para enterarse de lo que había sucedido. El mirador, en el cual se encontraba Holkan no existía, más en su lugar salieron Ausoles, que arrojaban columnas de vapor ardiente. Los Ausoles de la Bufa nacieron mientras corría la tragedia, hoy en día, todavía se mantienen en pie, aparentan ser pozos pequeños de agua fresca, sin embargo, en cuanto escuchan la vibración de la voz humana se baten furiosos y comienzan a hervir con tétrico sonido, como si fueran alimentados por altas temperaturas, y al mismo tiempo se escuchan fuertes rugidos, que son como explosiones de un diabólico ser lleno de ira. Por eso se le conoce a ese lugar como La Bufa.
En los alrededores de la Laguna Oscura hay indicaciones antiguas de poblaciones mayas, que recomendaban no acercarse a la Laguna, los habitantes de la montaña de Arrancabarba relatan la historia con temor y se mantienen alejados de ese lugar, porque dicen que es de mal agüero, se tiene registro que en 1968, grandes terremotos ocurrieron en el departamento de Copan, después todos estuvieron de acuerdo en qué aquellos desastres provenían del fondo de la Laguna, reviviendo así el temor en la zona: ¿Recuerdas, Gran Jefe Balam?

Existe una delgada línea en la historia que pende de alfileres, y esa línea es la de la existencia de una raza madre, que hasta la fecha se ha considerado la tolteca, de la cual derivaron todas las demás conocidas, las doscientas o trescientas culturas que se mantuvieron más o menos visibles aun después de la llegada de los Castellanos o mejor conocidos como españoles, sin embargo, los rasgos culturales y el sincretismo cosmogónico de todas las culturas tienen su raíz en la fe, y en la creencia en un mismo ser superior o dios raíz, el cual fue adorado en una época lejana, aun no establecida en los calendarios, que bien podría ser en el año 1200 antes de Cristo, según relata el maestro Lobo Gris.
Esta historia única está más bien establecida hace 23 mil años, antes del diluvio, cuando todas las razas eran una y el territorio de lo que hoy es América se llamaba el Anáhuac, y en las tribus o culturas del Anáhuac había un dios común, o un jefe común, con un poder de justicia, perdón y unificación enorme, ese jefe fue Balam Quitzé, que entre los Purépechas fue conocido como Jaguar Sonriente, y entre los Mexicas como Jaguar de la noche, entre los Otomíes como Balam, nos adentraremos más en las historias no escritas que vagan por allí en el subconsciente colectivo de todas las culturas del Anáhuac, para poder precisar más estas afirmaciones.

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