Despertar Poético

Despertar Poético

Destino: la luz; destino: la sabiduría.


Autor: José Luis Valencia Castañeda

Leyendo un libro lograrás obtener el conocimiento acumulado de una persona, obtendrás la percepción de esta persona. Si lees cien libros, obtienes el conocimiento de cientos de personas, en la percepción de al menos cien personas. Eso te da una experiencia superior, aumentas tu léxico, aumentas tu conocimiento, pero no te da la sabiduría. La luz no retira la oscuridad con la intención de encender el interruptor, la luz no llega si no existe un foco y una corriente. Los libros es parte de ese sistema, el hombre no logrará iluminar su conciencia si no logra atar al conocimiento que le retrae la mente.
El conocimiento por sí solo, solo es parte del ego, parte de las deficiencias del hombre. Podrás decir que tienes mucha información, pero de nada sirve esa información, si solo está allí, acumulada, sin darle movimiento, sin darle una intención, sin darle una vibración, y la luz es vibración. Si no la haces luz, el conocimiento se pudre y muere, y con él mueres todo tú.
Para darle otra dimensión, la información debe ser compartida y debe ser regalada, eso te genera crecimiento, te genera una absorción de ti mismo, te hace más fuerte, más grande, te empieza a dar sabiduría. Cuando la información se une a la conversación, al desplazamiento en el espacio y en el tiempo, y a la intención de ayudar, el saber es tuyo. Cuando se te de el saber y el conocimiento, tienes la obligación moral de transmitirlo, de usarlo y de ponerlo a disposición de todos los seres que necesitan ser aupados al siguiente escalón.
Nuestra experiencia, caminando por la vida, entendimos que no hay información inútil, pequeña, débil o de relleno, toda la información tiene una utilidad, hasta los magos negros tienen una luz en la frente que los guía a aprender de los malos, para poder combatir con ellos. Cuando la luz los ha llamado a su lado, es un símil de cuando Jesucristo bajó al infierno consciente. Así nosotros somos conscientes de la oscuridad que cargamos, pero que esa oscuridad no es otra cosa más que el equilibrio personal, la debemos reconocer y de abrazar, y compensarla con luz, así caminaremos por la senda del maestro, que es la senda de nuestro propio destino.
¿Cómo saber si vamos por buen camino? Es simple la respuesta, el camino que se nos muestra más cómodo y favorable a la consciencia o a nuestra moral, el camino favorable es aquel que nos da paz, tranquilidad, trabaja en la veracidad y no usa el dolor para caminarlo. Quizá algunos de nosotros nos sintamos satisfechos del sendero, pero existe algo que nos ata a la realidad del mundo, y esa atadura nos produce fricción, eso indica que es necesario romper la atadura, puede ser una relación, puede ser un pecado que nos atosiga por haberlo cometido consciente e inconscientemente y dañamos nuestro ser superior, eso no nos deja avanzar, y creemos que todo el dolor que nos produce la senda es parte del progreso de pago de ese pendiente.
Evidentemente no es así, no tendríamos porqué sufrir dolor si caminamos la senda correcta. Algunos pensarán que todo el dolor es parte de la purificación, que todas las situaciones adversas son experiencias que debíamos experimentar, que todas las situaciones negativas son karmas o contratos. Pero no es así, todo lo que nos limita, es nuestra mente que trabaja en carencia, carecemos de todo aquello que la mente no es capaz de liberar, algo de lo que Fromm señalaba como mente de excusado, queremos guardar toda la mierda que debe ser tirada al retrete, guardamos cosas físicas en nuestras casas, cosas inútiles, cosas superfluas que nos hace sentir con poder de acumular y tener algo que los demás no tienen, sin que estas cosas tengan una utilidad.
Vemos por ejemplo a los viejos, que con sus carencias guardaban hasta un pequeño clavo encontrado en la calle, porque sentían que algún día lo iban a usar y allí se acumulan las cosas, entorpeciendo nuestro desarrollo emocional. Así mismo, nuestra mente, nuestra energía se llena de basura, de cosas que algún día pretendemos usar y que no podremos, porque el tiempo nos absorberá en otras actividades y no usaremos aquello que guardamos. Así que toda esa basura debe ser liberada y solo bastará con la intención de hacerlo, con decretarlo, con hacer una pequeña oración, así como salga, sin buscar en algún libro de religión, sin buscar en alguna plataforma tecnológica, solo decirlo, con la mano en el corazón, con la mente en blanco, con la firmeza de que no necesitamos eso que guardamos.
Los contratos deberán ser rotos, las experiencias asimiladas y las ideas preconcebidas, barridas, que la luz entre en la oscuridad personal, allí es donde el trabajo es más arduo y llegan los días, en donde nuestras fortalezas van a ser probada y debemos ser capaces de ver los acontecimientos desde la luz de la sabiduría, con la mente en blanco, sin desviaciones. Eso nos permitirá tomar acciones y las acciones estarán enfocadas a la supervivencia de los seres que van sobre el sendero.
Sabemos que aquellos seres que aman la oscuridad y que han apagado su mente y espíritu no podrán ser salvados, ellos tendrán que seguir la senda del sufrimiento, eso han elegido, debemos dejarlos cumplir su misión, no debemos desgastarnos en querer salvar almas que están perdidas, debemos enfocar nuestras energías, conocimiento y sabiduría adquirida hasta este día en nosotros mismos y en las almas que se acercarán y nos seguirán. Nuestra guía será necesaria, nuestra luz brillará.
Allí está nuestro destino, guiar almas. Los mensajes de ahora son más urgentes, nos dicen que la hora ha llegado, que debemos actuar con presteza. Las energías de luz que tienen los hombres se nos acercarán en busca de guía y de apoyo, pero también se nos acercarán las energías de otras dimensiones, de otros planos, de otros planetas, unas para apoyar en nuestro proceso, otras para salir del suyo. Por eso debemos de insistir en no menospreciar ningún dato, ningún detalle, ninguna lectura, ninguna plática, ningún viaje hacia el conocimiento del mi mismo, del personaje que vive dentro de ti, un viaje al alma, un viaje del espíritu, ese que crea, ese que genera todo el caudal de sabiduría acumulado por las múltiples experiencias en otros planos, en otros planetas.
Sé que para algunos les será extraño leer que hemos tenido experiencias en otros planos y en otros planetas, para otros les es común y habitual. No es sencillo explicar a aquellos que viven cerrados al dogma, porque ellos mismos han querido cerrar su canal al conocimiento y a la sabiduría, pero al menos podemos explicar sobre las experiencias en otros planos, y es que todos hemos tenidos sueños, todos hemos tenido experiencias de viajes a lugares extraordinarios, eso es viajar a otros planos, cuando soñamos con contactos extraterrestres, cuando soñamos que volamos, cuando soñamos que estamos con seres trascendidos, o muertos, cuando soñamos hablar con seres espirituales, léase: Dios, Jesucristo, Ángeles, o cualquier ser de esta magnitud. Allí es donde nos expresamos, viajamos y estamos en otros planos.
La psicología lo explica de una manera distinta, pero no deja de ser la misma acción. Esta dice que los sueños son la fijación de nuestras acciones en el inconsciente, son arquetipos, son la forma en que el hombre se afianza a la vida en la tierra. Eso encierra la experiencia de otras dimensiones, que algunos tacharon de locura o de excentricidad, otros la potencializaron en pinturas o arquitectura como Gaudí o Dalí, o las experiencias de Tesla, de esta manera podríamos entender el viajar o estar en otros planos, pero ¿Cómo explicar que algunos venimos de otros planetas?
Eso es complicado para aquellos que tienen aún el dogma de la ciencia bastante tatuado en el inconsciente, pero hay algunos que han superado esa etapa y logran entenderlo, vamos a señalarlo de dos maneras para ir dando un poco de luz a esta interrogante:
La primera es la más aceptada por los científicos, y es que la vida llegó a la tierra de fuera, eso significa que toda la vida es extraterrestre, de arriba llegó el agua, de arriba llegan miles de microorganismos en rocas, si entendemos que las rocas en sí son vida, y en ellas se puede albergar la vida, los tardígrados son un ejemplo de cómo podría haber llegado; y la segunda, que entienden los que trabajan a nivel energético, es el que somos seres descendidos, seres que ya vivimos antes en algún otro planeta, en otras condiciones y decidimos bajar a la tierra y encarnar en algún ser humano para poder ayudar a la humanidad a salir a la luz.
Esto es más complicado de entender, porque se sentiría que hay extraterrestres con nosotros y eso nos asusta, podríamos sentir que hemos sido unos posesos y que estamos poseídos por almas extraterrestres, y podría ser que sí, todos de alguna manera, si creemos que la vida nos la dio Dios y que toda la vida la dio un dios que está allá arriba en el cielo, de allá la mandó, entonces todos somos seres extraterrestres, y sí consideramos que Dios creo toda la vida en el universo, o los 7 universos, para aquellos que conocen esa información, entonces en ese universo o en esos universos hay vida, y esa vida puede estar aquí y allá, en los niveles en que se encuentre.
Entre los millones de planetas que hay en los universos, alguno debe estar en las condiciones como las nuestras, algunos más avanzados, otras más atrasados, y todos pueden compartir información de energía, posiblemente no puedan compartir seres físicos, pero sí energéticos. Hacía allá va nuestro conocimiento, hacía allá va nuestra sabiduría, hacía allá va nuestra luz, hasta conocer todo lo que somos, lo que fuimos, y lo que seremos, más allá de la historia tradicional.

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