Despertar Poético


Autor: José Luis Valencia Castañeda

Estrella Dorada
¿De dónde habrá sacado Shakespeare su tragedia llamada Romeo y Julieta?
Quizá fue de la tragedia de la mujer de la tumba II de Tinganio. El amor ya existía
en el año 380 de nuestra era, como ya existía antes de nuestra era, según lo
relató José Spillman cuando recrea el amor de una neo cristiana y un soldado
romano. Es tan extraño el comportamiento humano, que bien podría haber llegado
desde Tinganio, pasado por Teotihuacán, pasado a las culturas del sur, haber
tomado un barco y haber llegado al sur de África, y recorrer los oídos en muchas
lenguas, en muchos pueblos y haber llegado a Shakespeare, o simplemente el
amor egoísta ha sido un elemento que sufren todas las almas en todos los
tiempos.
En el año 380 Estrella Dorada, una hermosa mujer, estaba enamorada de un
guapo guerrero. Los pueblos enfrentados entre sí, no permitían el amorío. El jefe
Vara Alta, padre de la joven, estaba preocupado, ella había sido elegida como
sacerdotisa en el altar mayor, se encargaba de la ofrenda del incienso sagrado.
Para tener ese alto honor, se requerían jóvenes vírgenes, las mujeres casadas
eran consideradas impuras para esta actividad.
Estrella Dorada se veía con el guerrero de la otra tribu en el mismo templo, allí se
les permitía ir de vez en cuando a dejar ofrendas al Dios del Sol: Curicaueri. Éste
aprovechaba para conquistarla. Su padre los veía con preocupación, el honor que
tenía su hija no era cosa menor, el casarse perdería los privilegios que le permitía
ese cargo, y sería un deshonor para su familia ¿Cómo convencerla de que no era
buena idea casarse?
Por otro lado, era una mujer joven, hermosa, con unos ojos hermosos que
sobresalían entre todas las mujeres, se consideraba que el color verde era
símbolo de ser elegida por el Dios del sol mismo. Cuando Vara Alta entendió que
sería difícil sacarle la idea de la cabeza a su hija, convocó a una reunión con sus
consejeros, el sumo sacerdote, dos generales y su ayudante personal.

  • No es conveniente gran jefe, que su hija se case con el guerrero de
    Tupátaro, estamos en guerra por la muerte de los venados, se han
    acercado mucho a nuestra tierra, esquilmando nuestras tierras, debemos

hacer algo, actuar con rapidez, así podemos calmar los ánimos de los de
Tupátaro y de este joven -Dijo un general.

  • Estamos en tregua por las fiestas, no debemos molestar a los dioses por
    situaciones mundanas, ¿Hay algo más que podamos hacer?
  • Podemos encerrarla en el templo haciendo oraciones, alistando los
    elementos que vamos a usar en las ceremonias, mientras algo sucede y
    puede que cambien las cosas, así él no se podría acercar estando ella
    dentro – dijo el sacerdote.
  • ¿Qué cosa podría suceder? – Preguntó el jefe Vara Alta.
  • Muchas cosas pasan en estos días, puede que le pase un accidente en el
    camino, puede que pelee en alguna batalla contra algunos enemigos de allá
    de Sevina, o de Ajuno y pierda, o puede enfermarse de alguna enfermedad
    extraña – Abundó el sacerdote.
    El jefe Vara Alta se quedó pensativo, debía de mostrarse amoroso con su hija, es
    su única hija, la felicidad de ella dependía al parecer de él, ella no entendía que
    para un jefe es un alto honor tener a su hija virgen asistiendo al Dios del sol, al
    cual se había consagrado.
  • Vamos a esperar pues hasta después de las fiestas, pide que los vigilen,
    que no entre al fondo del altar, donde desde ahora será recluida.
    La reunión terminó, con una señal a uno de los generales y una orden al
    sacerdote. El jefe se dirigió al templo, vio a su hija limpiando los incensarios.
  • Hija, ¿Estás segura que quieres casarte con Venado Blanco?
  • Si padre, lo he decidido, el amor que nos tenemos es muy grande.
  • ¿Qué opciones tenemos para que los guerreros no se me echen encima?
    Si lo permito, puedo perder la confianza de nuestro pueblo, los de Tupátaro
    nos están guerreando a nuestros hombres y esquilmando nuestros cerros,
    matando nuestros venados, esa es una declaración de guerra.
  • Están siendo presionados por los de Sevina, allá están más agresivos y
    están siendo empujados hasta acá.
  • ¿Eso te dijo tu Venado Blanco?
  • Si, padre, ellos pretenden estar bien con nosotros, y han buscado
    acercamiento, pero como matan venados para alimentarse cerca de
    Tinganio, nuestros hombres los guerrean.
  • Nosotros estamos en paz con Sevina, no nos conviene pelear con ellos
    para defender a Tupátaro.
  • Pero puedes hacer un arreglo simple, hablas con los de Sevina, que
    retrocedan sus terrenos y ellos se van a cazar más al norte, y nos dejarán
    en paz, con ese arreglo, estaremos en paz.
  • ¿Aceptará Tupátaro eso?
  • Si, ya lo he hablado con Venado Blanco, y eso es lo que creemos más
    conveniente.
  • Está bien, intentaré negociar con Sevina, y que Tupátaro se aleje de
    nuestras tierras, vamos a salvar primero las fiestas, ya pasadas
    empezaremos las negociaciones.
    Vara Alta salió convencido de que no había vuelta atrás, uno de sus generales
    salió hacia Sevina, para negociar, al llegar a Sevina no encontró a su jefe,
    aquellos combatían en los cerros contra los de Tupátaro. Los de Tupátaro se
    defendían con denuedo, Venado Blanco estaba al frente, el general lo identificó
    por el par de plumas azules que llevaba, tomó del piso una flecha de los de Sevina
    y apuntó a Venado Blanco, el tiro era arriesgado, estaba muy lejos, ninguno de los
    grupos lo veía, el tiro dio en el hombro de Venado Blanco, eso lo lesionó y lo dejó
    a merced de los de Sevina, que no tuvieron piedad. El general regresó con la
    noticia, no fue recibida con agrado, Estrella Dorada se hundió en llanto, cuando se
    tranquilizó, tomó la decisión de consagrarse a ser sacerdotisa del Dios del Sol.

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