Despertar Poético 

Autor:​​​​​José Luis Valencia Castañeda

Narraciones súper extraordinarias de mundos extrañosEl Anáhuac.

El reino del Anáhuac es enorme, las tierras del sur llenas de vida tienen a la mayor parte de la población viviendo en ellas. Existen cientos de ciudades enormes de más de doscientos mil habitantes, Palenque, Uxmal, Chichen Itzá, Tikal, Calakmul o Copán. Los dioses han sido benéficos con ellos, les han dado todo, buenas tierras, buenos gobernantes, buen clima. Lo que no saben las mayorías, es que toda vida se rige por leyes, que las leyes dictan que todo aquello que sube, tiende a bajar, con la misma intensidad con la que subió, y que los días de progreso y de crecimiento tendrán que terminar. Lo saben los científicos, que son a la vez sacerdotes, lo saben los gobernantes, pero no pueden decirlo abiertamentepara no alertar a la población y su huida en masa deje desiertos a los poblados antes de tiempo.

Corría el año 260 de la era llamada antes de Cristo, el primer hombre maya recorría las tierras unificando a los pueblos en un solo ideal. Su nombre era “Jaguar Sonriente”, también lo llamaban “Jaguar de la noche”, por el hábito de caza nocturna del Jaguar. Llevaba consigo a una decena de grandes maestros versados en astronomía, en filosofía, en arquitectura, en pintura, en poesía, en medicina y en teosofía, su pensamiento versaba sobre el amor y la paz en la tierra, sabía de la cercana llegada del fin del ciclo en el que estaban viviendo. Había cientos de ciudades también al norte del continente, había viajado antes al Cuzco, pasó por su tierra en Copán, siguió hasta Chichen Itzá, de allí a Uxmal, de allí a Edzná, de allí a Calakmul, de allí a Palenque, de allí a Bonampak, y de allí Toniná.  

En esos pueblos fue reclutando a las mentes más brillantes, para poder distribuir el mensaje de los dioses y los reyes se prepararán y prepararán a las personas para el cambio que iba a venir, no faltaba mucho, diez ciclos de 52 lunas. Debían apurarse o la muerte los tomaría por sorpresa. Jaguar sonriente era un buen líder, representaba ante la mirada de laspersonas la personificación de los dioses, su sabiduría era extensa, bien podía defender al humilde ante el exceso del político, como defender al político ante la astucia del sacerdote, como bien podía dar una cátedra en los calpullis, o en los calmécac, como oficiar un ritual ofrendando a los dioses los mejores olores de las más exóticas resinas y las más hermosas flores. 

El mensaje de este ser era de participar en el reino del amor en la tierra, los sacrificios debían de cesar, los hombres no debían morir en honor a ningún dios, todos los dioses eran amor y benevolencia, el dolor y la muerte solo atraían a los seres que tenían el signo de la oscuridad en la frente, espíritus núbiles, que no habían caminado muchas vidas y que la que les fue proporcionada hoy, no les era de interés. Sus compañeros de viaje compartían la idea de un mundo más justo, donde los hombres fuesen hermanos. La caminata sería extensa, los peligros enormes, más no temían, pues iban acompañados por un ejército de seres inmateriales que custodiaban al séquito, no llevaban vituallas, pues la naturaleza y su sabiduría les proporcionaban todo cuanto requerían para sobrevivir, su conocimiento de las plantas era enrome, podía cocinar cualquier cosa y hacerla comestible, serían cinco años de peregrinar hasta la tierra Hopi, y cinco años para retornar hasta Copán. 

Los reyes, al reconocer el poder del Jaguar se inclinaban en señal de respeto, los brujos de las tribus les temían, estaban modificando los patrones de conducta tan fuertemente, que el poder antaño recibido por costumbre empezaría a perderse. Muchos trabajaban en el miedo de sus congéneres para poder mantenerse en el poder, prácticamente todos los pequeños gobernantes consultaban al brujo, hechicero y sanador del pueblo cuando las cosas se ponían feas, eso los hacía sentirse importantes. Así que, con el mensaje de Jaguar Sonriente, sentían que perdían el poder y lo veían con recelo, en la mayoría de las poblaciones eran bien recibidos, generalmente en las pequeñas y apartadas era donde no era grata su presencia, los caciques sentían que era otra campaña de conquista, como las miles sufridas durante varios catunes. 

Jaguar Sonriente en su camino hacia las praderas del norte pretendía llegar al gran Cuiseo, un lago ubicado al centro de la región más rica del Anáhuac, en cuanto a alimentos y caza existía, era un lago de agua salada, rico en metales y suelos moldeables. Allí había una concentración enorme de seres extraños que estaban impulsando el sacrificio humano como una forma de vida, ellos habían aleccionado a los antiguos sacerdotes para matar. Más la lucha por la vida estaba rechazando esa práctica. Más estos seres son inteligentes, los modificaron el discurso para seguir medrando, su vida se alimenta del dolor, la sangre y la desesperación humana. Ahora no mataban por placer, ahora se mataba para obtener favores de los dioses.

Jaguar Sonriente sabía que el origen de las prácticas de sangre venía de otro mundo, no de este. Sus hermanos amaban la vida y la paz, el ejemplo más claro eran las almas que lo seguían, que se esforzaban por practicar la empatía y por regalar conocimiento sin recibir nada a cambio, en cada pueblo o ciudad que pasaban dejaban su impronta, “todo lo que pasa en esta vida es pasajero, lo que obtenga de recursos son para uso exclusivo de tu cuerpo en esta vida, no debes cargarlo, así como viajas con maletas ligeras, así tu espíritu debe viajar ligero, sin las tormentas que la mente crea, sin celos, in apegos, sin envidias, sin lujuria, sin pereza, debes abandonar todo aquello que hace detener tu viaje, eres un ser universal, las fronteras deben ser eliminadas, para ello, debes eliminar aquellos que las crea, debes eliminar el poder económico, sin ese incentivo, los hombres caminarán ligeros.

El trabajo era arduo, pero valía la pena intentarlo, los hombres que se salvarán del cataclismo que se acerca serán los más indicados para poder reiniciar el ciclo de vida con la nueva subraza, Jaguar Sonriente sabía que todos los pueblos perecerían, la mortandad sería enorme, su mensaje de paz, era imprescindible para modificar la conciencia colectiva y se amaran los unos a los otros, que el respeto les ayudará a salir bien librados de las batallas contra su propio ser, y que gracias a su mensaje los despiertos encontrarían la manera de librar la muerte, cuando pasó por las ciudades del sur, pocos le creyeron, eran tan imponentes las ciudades y los ejércitos que se creían invencibles en sus alianzas, más el mensaje de Jaguar sonriente era sencillos: – Llegará el día, en que los cuerpos que tienen serán devueltos a la tierra y el espíritu a los dioses, ese día será más temprano para lo que no escuchen las palabras que les venimos regalando, será más tarde para aquellos que las entiendan, porqué estos últimos aprenderán a discernir el camino a la eternidad, sus espíritus reencarnarán una y otra vez para eternizar al hombre.

Los gobernantes lo escuchaban con atención, y decían que todos mueren en determinado día, cuando los dioses los llaman, ¿Qué importa el mensaje de muerte, si al final siempre mueres?, sería mejor morir peleando, que morir arrodillado.

Jaguar Sonriente, sonreía por la inocencia de los gobernantes, que solo saben de guerras, de exterminios y de muerte, no entendían de otra muerte, que la muerte del cuerpo, pero veía, en los ojos y reacciones de sus sacerdotes un dejo de preocupación, eso significaba que alguien accionaría y caminaría por el rumbo correcto, la raza se salvaría de la extinción, no del exterminio, quedarían los mínimos para continuar medrando. Cuando llegó al centro del Anáhuac, antes de ir a México, se dirigió al lago de Cuiseo, y se entrevistó en la región de los Magueyes, también conocida por los vecinos como Chupícuarocon tres seres enormes, cercanos a los tres metros de altura, uno de ellos, un guerrero en apariencia por su porte y sus armas listas para entrar en batalla se identificó como Rradoc, se ofreció a participar en la cruzada, ya había escuchado hablar de ella, otro ser, con cara pequeña, que traía tras de sí una enorme cabeza con una fila de escamas se acercó para saludar.- Salve ¡Oh, Jaguar Sonriente!, habitantes de las estrellas lo saludamos.- Saludos hermanos – respondió Jaguar sonriente – mi llegada a estas tierras es en nombre de la paz, del amor y de la verdad, ustedes han contravenido las leyes universales, estamos en camino de la paz entre los espíritus de los hombre, más ustedes los han envenenado con ideas de muerte, eso ya no está permitido en el hombre nuevo, tienen una oportunidad de salvar su honor, retirando ese implante o morirán para siempre aquí y ahora, aunque mi cruzada es de paz, es conveniente cortar de raíz la influencia de ustedes a través del miedo en la inocente alma humana.- Sabemos que algunos de nuestros hermanos no han sido del todo respetuosos de la vida nativa y les han inculcado la violencia para poder sobrevivir, pero ya será complicado para nosotros revertir el daño, ¿Qué más podemos hacer?- Retirarse de aquí.- ¿Debemos dejar todo?- De nada les servirá a donde van, déjenlo allí, la tierra se encargará de cubrir sus restos y alguien los encontrará muchas lunas después, cuando ya no tengan influencia.

Los grandes seres se fueron de un día para otro, los brujos empezaron a temer a Jaguar Sonriente, el de Tres Cerritos huyó al monte, Jaguar Sonriente con la admiración y respetos de su comitiva se dirigió a México, debía advertir a todos de lo que estaba por venir, los locales se encargarían de llevar la información a su región, ellos ya estaban aleccionados, y no tendrían a esos seres más como protectores de sus fechorías.

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