Despertar Poético 

Autor:​​​​​José Luis Valencia Castañeda

La mejor pregunta que me han hecho

En las relaciones sociales lo más importante es el lenguaje, con él nos comunicamos, no importa si es oral, audiovisual o por señas, el lenguaje será la única manera que tenemos de comunicarnos en este plano. Hay muchos matices en la forma en que generamos el lenguaje, algunos tendrán más información que otros, algunos tendrán más conocimiento que otros, otros tendrán desarrolladas más facultades. Todos somos distintos de alguna manera en nuestra concepción del mundo, que sí analizamos cómo lo percibimos, notaremos que ninguno lo percibe de la misma forma.

Cuando he convivido con personas de distintas culturas y regiones, generalmente hablamos de cosas comunes. Los viejos amigos hablan de las experiencias que vivimos en las épocas doradas, con la familia. Siempre hablamos de los problemas propios de cada uno de nosotros y de nuestro entorno, con nuestros hijos y sobrinos hablamos de los entornos que nos son comunes. Terminamos hablando siempre de lugares comunes. Mientras tanto, en las redes sociales observamos que el lugar común es la sonrisa fácil, simple y el desprecio hacia las personas, siempre habrá alguien mofándose de otras personas o de sí mismo. 

No hay preguntas sesudas, serán o de sexo, o de situaciones sentimentales, es lo que vende. Así nuestra vida, podría decirse que transcurre con normalidad. Esa es la normalidad en las redes y mucho de eso es la normalidad en las relaciones sociales físicas, jóvenes tratando de conquistar pares a diestra y siniestra, adultos con juguetes caros divirtiéndose, personas que consideran suerte tener mucho dinero y exhibirlo, matones demostrando su poder con sus armas y con sus trofeos. Todo comunica el grado de información que tenemos y la forma como interpretamos el mundo, algunos hacemos el esfuerzo por no pertenecer a esa gran masa informe que acumula millones de gigas de información inútil y fofa. 

Algunos nos llaman poetas, nos llaman librepensadores, nos llaman filósofos, la mayoría nos llaman locos, y tienen razón todos, tenemos rasgos representativos de locura, amamos la ciencia del pensamiento, nos gusta ponerle retos a la mente, que no se quede en lo simple, que no se quede en lo fácil, que abra caminos, no que camine los caminos que ya han caminado todos. De esa manera crecemos. Nosotros los locos somos los que mostramos el camino a los perdidos, una vez que la vida los golpea con rudeza y entienden la frase “te lo dije”, frase muy usada por nosotros. Ellos prefieren la emoción y “lo bailado nadie nos lo quita”, aunque sufran lo indecible por la irracionalidad de sus actos.  

Cuando un loco se llama librepensador, se reconoce como un buscador de verdades, de aquellas que lo ayuden a amalgamarlas en una sola, que sea la verdad absoluta. Está destinado a convertirse en dios o a fusionarse con dios. Entiendo a los dogmáticos de la fe que no crean esto, ellos no son librepensadores. Yo como loco que soy, bien podría convertirme a alguna religión, y estaría bien, aprovecharía el tiempo para obtener toda la información posible que me hiciera una mejor persona. Pero lo que no podría hacer, es estancarme en un dogma cerrado, prácticamente hermético que no te deja ver a los lados.

Porque muchos de esos dogmas de fe te repiten hasta el cansancio que su iglesia es una, separada de todas y que tiene la solución a todos los problemas que tienes y basa sus enseñanzas en un solo libro, en un conjunto de libros muy bien acotados. A mi no me pueden detener esas ganas desmedidas de leer todo aquello que me llame la atención, hoy puedo estar interesado en pintura, mañana en arquitectura, el viernes en arqueología, el sábado en filosofía, el domingo en psicología, el lunes en novela, en martes en teosofía, el miércoles en ciencia, y no quisiera pelear contra las normas que ellos mismos se establecen. 

Por ello camino al lado de ello, un poquito separados, como ahora en la pandemia, que debíamos estar a metro y medio del vecino transeúnte, así camino ahora. Gracias a la pandemia pude explayarme buscando mucha información, sin ser casi molestado, los dioses andaban muy ocupados convenciendo a su grey que él podría salvarlos, pero que de esta no, porqué la plaga era lanzada por él. Yo desde luego no creería en ningún dios vengativo que asesinara a sus hijos, aunque merezcan el castigo, aunque hagan lo posible por ser desaparecidos de la tierra. Yo entiendo que la vida se desarrolla de otra manera y desde otros niveles y planos, y que nosotros, todos vistos desde la energía somos seres poderosos encarnados en cuerpos con mentes débiles, con misiones a veces de relleno, a veces de redención poderosa. Pensando en esas posibilidades, mi mente sí trabaja, se siente reconfortada. 

Imagínense un escenario, donde estamos reunidos en mi auto tres personajes que ustedes identificaran por la historia como desaparecidos hace más de 500 años, en un viaje de Querétaro a Morelia, me acompañaban Cuitláhuac, Cuauhtémoc y Moctezuma, tres poderosos guerreros de la nación Mexica, platicaban entre ellos, y conmigo, pero aun no entiendo mucho en este plano, en el que se mueven ellos somos amigos, y me une un vinculo afectivo con Cuitláhuac, jefe guerrero, clase a la que pertenecía por aquellos días siendo mi nombre coyote blanco, una jerarquía respetada. 

Comentaban que hay todavía en Teotihuacán seres oscuros interfiriendo en el buen desarrollo de las cosas, se deben combatir, debemos antes de eso hacer una ofrenda con flores, incienso y maíz, saludando a los cuatro vientos, señal de humildad y respeto entre ellos, les comenté que podría ser en estos días, y pidieron paciencia. Se hará, pero después de la gran batalla, la que se sostendrá el día 10 de septiembre de 2022, donde ya están convocadas las siete tribus y siete maestros ascendidos, se librará en el espacio, por encima de la tierra, así que busquen sus lugares, mediten y participen de la luz o de la oscuridad, no importa a quienes apoyen, el cambio se tiene que dar, y la lucha es inminente, los contingentes oscuros están alertas y expectantes, nosotros tranquilos y seguros de nuestro poder. 

Balam Quitzé será el comandante en jefe, honor que me confirió el emperador Moctezuma, y el mismo que me irá proporcionando el conocimiento que él tiene, sabe que soy un libre pensador y me gustará inyectarle otro tipo de datos a mi cerebro, quizá la composición del universo local, el de los mas de cien universos de este macro universo, quizá el camino a la fuente, algo nuevo saldrá, algo que de por sí ya no es considerado “normal”, sino paranormal y loco. 

Eso me recordó que hace unos días, el jueves primero de septiembre, sostuvimos otra reunión, en los planos superiores con mis hermanos Balam Akab, Mahucuta, Ki Balam, los dioses Kukulcán e Itzamná, platicando sobre los eventos que están aconteciendo, mientras la tierra corre rauda hacia la quinta dimensión, que muchos entendíamos antes como si fuese un salto físico, que nos trasladaríamos a otro plano distinto en fisonomía al existente, y que ellos se encargaron de aclarármelo, que era solo un cambio energético y de vibración, que ya notábamos al correr el tiempo más de prisa. 

Siempre me siento alegre cuando me vistan mis hermanos y los dioses de aquellos días, como los guerreros de días posteriores, y me da curiosidad de saber ¿Qué buscan de nosotros? Aunque ya sepa que solo están para apoyarnos en nuestra ascensión espiritual, me comentaron no en ese momento, pero sí en otro, que la quinta dimensión es solo un cambio de energía, que se manifestaría en la separación del hombre a los apegos, es como un grito de libertad en su máxima expresión, imaginenese que vamos a prescindir del dinero, de los gobiernos, de las medicinas industriales, de los alimentos industriales, seremos todos salud, amor y justicia, es el sueño de todo filosofo. 

Intrigado por las visitas, porqué creo que necesitan que como humanos hagamos algo portentoso, siempre pregunto si nos darán un mensaje o necesitan algo de nosotros, los mensajes son por lo general de aleccionamiento, nos dicen que somos dioses, que somos espíritus elevados, que tenemos una misión que cumplir, y de alguna manera sí entiendo eso, pues los caminos que me han abierto han sido para primero darme información, después para aplicarla ayudando al prójimo, esa es parte de la misión, pero siento siempre, que somos parte de algo más grande, así que en la visita de mis hermanos y los dioses inquirí ¿Qué pregunta tienen para mí?, a lo que Kukulcán respondió, por tu propia boca y en voz de los demás dime ¿Qué conciencia tienes del mundo?.. 

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