Despertar Poético 

Autor:​​​​​José Luis Valencia Castañeda

Los dioses vuelven y se dejan ver

Dicen los que saben, que leen los libros sagrados y los creen a pie juntillas, que dios prometió volver para salvarnos, yo me pregunto ¿De qué va a salvarnos dios?, ¿Del mal?, ¿De los demonios?, ¿De qué? Entiendo en este momento que de lo único que podría salvarnos es de nosotros mismos. El dios que leen en la biblia no difiere del discurso que tienen nuestros mitos mexicanos, un dios que fue vilipendiado, incomprendido y que se fue, de una u otra manera prometiendo volver.

Jesucristo, mencionan los que saben, que prometió volver, Quetzalcóatl, mencionan los que saben, que prometió volver, y si les dijera que ellos están aquí, aupados en cuerpos de carne y hueso ¿Me juzgarían loco?, y tendrían razón, la locura es uno de mis pasatiempos favoritos, juego a inventar conversaciones con dioses que están inscritos en las piedras de los templos antiguos.

Conversaciones que para nada son comunes al resto de los mortales, ellos hablan del mundo como una unidad, como un ser vivo que se funde con todos los seres vivos en una simbiosis que permite el desarrollo de todos, y él como ser superior se desarrolla con ellos y a través de ellos, y a su vez, con la impronta de la ley universal de la correspondencia. Ese ser vivo llamado tierra es un ser que conforma a uno mayor llamado universo y ese universo es a su vez un ser pequeño que conforma a un ser mayor llamado macro universo, y este a su vez conforma a un ser mayor que se llama fuente universal y hasta allí tenemos conciencia de la existencia macro universal. 

Cuando llegamos al conocimiento del último fractal, llamado fuente o llamado dios, que se contrapone a los “dioses” que esperamos lleguen a nuestro planeta a salvarnos de nosotros mismos, nosotros, seres ínfimos elevados por la mente a la superioridad de nosotros mismos por ellos, deben venir para quitarnos ese velo de superioridad que sentimos cuando machacamos las cabezas del prójimo, cuando sobajamos a los seres que no tienen el bagaje cultural de muchas vidas que tenemos los que si vemos la diferencia entre ayudar y someter. 

Pues puedes ayudar a un ser alimentándolo y permitiéndole aprender y participar de la obtención de su propio alimento, o darle el alimento, para obtener un fin distinto, para mantenerlo atado por su necesidad a ti, no es fácil diferenciarlo, pues con los años los malditos opresores del ser han modificado el discurso para mantener a la sociedad agachada, con la bota encima de su cabeza y sonriéndole al opresor, agradecido que lo pise, pues le da el derecho al mantenerlo con vida. 

Los dioses han llegado, están aquí, en distintas pares del mundo, en distintas razas, porqué los dioses una y otra vez encarnaron en distintas razas, para dar el mensaje de paz y amor, que no hemos entendido, porqué “Cómo es abajo, es arriba”, arriba también tienen sus detractores a su propio nivel, con lo que deben luchar día a día para quitarles el poder de hacer daño. Acá abajo, en la tierra, entendemos que son distintos, que se han aparecido a un pueblo y a él le pertenecen, cuando no es así, el mismo ser, la energía del mismo ser aparece hoy en Tlaxcala, mañana en Oaxaca, después o antes en Yucatán, cuando no existía esa figura geopolítica, se llamaban Tlaxcaltecas, Mexicas, Mayas o Zapotecas, da igual.

El mensaje será siempre de amor, de solidaridad y de protección a los más débiles, débiles de conocimiento, para que con la sabiduría pueda zafarse de la enseñanza que le puede dejar un evento funesto. Vemos que no hemos aprendido mucho, seguimos manifestando odio, envidia, dolor, ira, soberbia, gula, lujuria o avaricia, con la misma intensidad que en el pasado y que, con el avance de la tecnología, solo lo hemos exacerbado. Eso lesgusta a los amantes del mal, esa nueva esclavitud los llena de emoción, pueden exprimir la energía negativa de cada ser contaminado con solo hacerles creer que son superiores poseyendo algo que los demás no. 

Pueden camuflarse en las iglesias sin pudor y colocarse tras una imagen mil veces repetida de una virgen y chupar el dolor y conmiseración de los dolientes, sin que ellos sospechen que lo que tienen es un holograma programado sutilmente para hacerlos sentir que son salvos, pero una vez que llegan, piden y se van, no saben que ese dolor que manifiestan, que ese miedo a la muerte que muestran frente a una imagen, es energía que mantiene vivos a los malos. 

Por eso vienen los dioses nuevamente a salvarnos, no de los malos, sino de nosotros mismos, porqué nadie vendrá a salvarte si tu no quieres. Vean a las mujeres, cometiendo miles de veces el error de conectarse con un hombre contaminado que las tiene sometidas al dolor, al engaño, y no pueden zafarse, y cuando lo hacen en un chispazo de congruencia, es solo para caer en manos de otro que las seguirá esquilmando y no saben como hacer para cambiar ese patrón, que consideran “normal” y que “todos son iguales”, no saben que dentro de sí tienen la salvación, bastará con modificar el rumbo de su vida, girarla medio grado, para que su derrotero cambie. Eso es lo que los dioses vienen a enseñar, a conocerte, a que te convenzas por ti mismo, no gracias a “alguien” o a “algo”.  

Para confirmar mi percepción de la función de los dioses dentro de esta sociedad corrompida, solicité reunirme con cuatro principales; se acercaron Tezcatlipoca, Camaxtle, Quetzalcóatl y Huitzilopochtli, ellos comentan que necesitan que los hombres abandonen sus ideales mendaces, que el dolor y el miedo no son parte del plan divino y allá arriba, donde moran los espíritus, lo que llaman cielo, existe una réplica de la tierra a nivel espiritual. Las peleas por instaurar el reino del amor, donde todos los seres se reconozcan como uno, unidos en el uno, que es dios, la concepción de dios, es la unión de todos los seres en un solo ser, como una conciencia colectiva unificada macro universal, y que el experimento llamado tierra, es la base de que sí se puede lograr.

Todas las razas de arriba están encarnadas aquí y están luchando por retirarles todos los implantes que les han colocado las razas que no quieren la unificación, sino la división para seguir teniendo hegemonía. Los dioses representan a la luz, mientras los malos representan a la oscuridad, la dualidad como la conocemos. Los malos gustan de las guerras, es donde más dolor existe, es donde el miedo reina, los seres humanos despedimos un halo o vaho energético cuando estamos estresados, ese vapor lo respiran los malos, que tienen sus propias jerarquías, entre drakos o dragones, reptiles que no dicen su nombre, para no ser eliminados, y mandan a sus huestes, como en las guerras, que son gentes menudas, o espíritus menudos a morir, para que ellos puedan eternamente subsistir. 

Ellos no son tocados aún, pero llegará el día en que puedan ser eliminados, encarcelados o desintegrados, para rehacer espíritus nobles. Los hombres, como espíritus encarnados, tienen la consigna o trabajo de eliminar todos los obstáculos que ponen los drakos para poder lograr la unificación de almas y espíritus, tienen que descubrir la trampa, pues donde está la trampa está el regalo. Allí, donde ves que algo te hace daño, allí está lo más preciado del hombre común: “la paz”.Esa simple palabra encierra más felicidad que todas las palabrerías teatrales de los cómicos del momento, que todas las cosquillas, que todas las emociones exaltadas en un momento de algarabía, y nosotros -los dioses- solo somos portadores de palabras, de experiencia, de aliento, de comunicación. 

No somos rebeldes que saltaremos armados a salvar un mundo que quiere irse al carajo por ideas falsas, solo mostramos el camino, y solo sí, si nos pides ayuda, así como se la pides a un amigo humano, sin rezos, sin lamentaciones, simple, llamas al que te venga a la mente, sea antiguo o nuevo, sea Ra, sea Quetzalcóatl, sea Jesucristo, sea Buda, sea Krishna, sea a ti mismo, al que mora en las alturas, la energía acudirá en tu ayuda, pues todos en energía somos uno. 

Camaxtle señala, yo soy para los tlaxcaltecas el inventor del fuego, el dios del fuego, dios de la guerra, del alimento y de la esperanza, y heme aquí reunido con Huitzilopochtli, el dios del sol y la guerra Mexica, invocados cada uno por su lado para defender a sus pueblos, hoy, con la pipa de la paz en la mano, con los pueblos unificados en uno solo, pero peleados consigo mismos, aquí también está Tezcatlipoca, considerado un dios todopoderoso, encima de nosotros, era el encargado entre todas las tribus de habla náhuatl de dar y quitar el espíritu a los hombres, incomprendido, pues no entendían como aplicaba su justicia, en el dar y quitar.

Lo malo es lo más recordado, no era bien visto dar la muerte, pero si la vida, incongruencia solo de los hombres y también está aquí Quetzalcóatl, el dios creador, para todas las tribus de habla náhuatl, dios de la vida, el tercer Tezcatlipoca, si logras ligar esto, entenderás que una vez somos uno, otra vez otro, los nombres solo son títulos que ganamos, nuestro espíritu es superior a eso, estamos aquí, sin rencores, ni peleas, sin animo de defensa de las tribus, solo la ascensión del hombre dentro de la unión con el universo, hoy somos creadores, mañana destructores de lo que daña, aunque eso que te daña lo sientas tuyo, nos sentaremos a esperar a los hombres despiertos para fumar la pipa de la paz en espíritu y regresen a las praderas del Gran Manitú, henchidos de gloria, pues se conocerán y se salvarán a si mismos, es el mensaje. 

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