Despertar Poético 

Autor:​​​​​José Luis Valencia Castañeda

Los dioses olvidados, regresan en pares.

Veo a lo lejos el espejo de agua, el gran Lago de Cuitzeo pareciera que está terminando sus días, como si los eriales lo siguieran. El agua apenas moja las antiguas orillas, es un remedo del lago que fue. Recuerdo que, hasta hace pocos años, era un vaso enorme e imponente, el agua chocaba en los muelles, hacia las delicias de los pocos paseantes y era seguridad para sus pescadores que proveían de peces a los restaurantes de la zona. Ahora se tiene que cultivar al pez en peceras, con alimentos procesados, con controles artificiales de oxígeno y temperatura, se siguen sus crecimientos con religiosidad, asegurando que crezca, gordo y bonito, para que la vista del comensal no se desvíe.

Se aparta del grupo familiar y se les une a pares, se esterilizan a todos, para que abandonen el deseo de procrear y se dediquen a engordar, porqué todo es negocio en estos días. Se ha dejado de lado el valor primordial del amor a la creación, son lejanos aquellos días de fortaleza de los dioses, cuando dominaban los que podían modificar los vientos y la lluvia, cuando la voluntad del dios predominaba.Más los dioses murieron, abandonaron las tierras para dejar paso a los nuevos, que traían integradas nuevas ideas, nuevas consejas, obligándolos a ser desterrados de su tierra, para convertirse nuevamente en ellos mismos, en espíritus libres de todas las cargas emocionales de esta tierra.

 

Quizá una tarea inconclusa los mantenga atados a una tierra a la que debieron elevar hace años, pero los tiempos son perfectos, entendemos que cada minuto que pasa tiene una carga de realidad enorme, que nada es casualidad, que el camino que se sigue es el único que es, y se debe seguir, que lo único que podemos cambiar es nuestra percepción de la realidad, para que la realidad sea amable con nosotros. 

Así, un día de octubre de 2022, caminé por los viejos caminos, donde las almas viejas han caminado durante eones, buscando las respuestas que debería saber si me considero como un ser que ya ha venido varias veces a vivir la experiencia humana, pero sufro como muchos seres grandes las limitaciones del cuerpo humano, sufro con la programación contratada de velar la información que debes desvelar con la experiencia de vivir en esta tierra. Los caminos me llevan a explorar las zonas gratas a la vista, gratas a la mente, gratas a las emociones, los ríos, lagos, mares y nacimientos de agua tienen esa magia, tan necesaria para poder vivir, significan el equilibrio de la vida, significan la conjunción de todas las fuerzas que hay en la naturaleza en una sola, como esta se funde con las demás en su propio ámbito. 

Allí está la luz circulando, allí está el viento moviendo todo para que siga igual la vida, allí está la tierra distribuyendo su energía y en ella nosotros nos sentimos dioses y nos alabamos, pues ella nos domina, está en nosotros.  

Durante esos caminares, llenos de nostalgia por querer vivir una vida distinta, más en paz, más tranquila, sin los menesteres de la tierra, sin los compromisos del hombre, sin las leyes absurdas que componen la convivencia social, desearíamos estar en otro mundo, aquel a donde pertenecen los dioses que se fueron y que piden se les dé una oportunidad nueva para redimir y modificar lo negativo que hicieron cuando tenían vestidura de hombres, más no pueden, no deben, salvo que hayan logrado sumar monedas a su darma y se les permita regresar con un plan distinto.

Así me siento, así sé que soy, pues yo soy el ser que regresa solo para ayudar a aquellos que necesitan ser salvos, no con armas, no con violencia, no con mendacidad, no cargando sus propias piedras. No, solo hemos venido a mostrar el camino, cada ser se encargará de elegirlo si así su espíritu lo requiere, si su fortaleza le dicta que debe salir del bache. Los que no entiendan el mensaje, los que no sepan quéhacer con la información, seguirán de la misma manera, ansiosos del futuro y añorantes del pasado, estresados en el hoy, y no vivirán en ninguno de los tres tiempos, morirán en vida, sentirán los vacíos que se forman en esos casos e intentarán llenarlos con lo que sea. 

Será una encrucijada feroz, lucharán y no verán la luz, hasta que muevan el ángulo de su visión, como yo lo he hecho hoy. Lo he movido un poco, solo un poco, con tal de experimentar algo distinto. La monotonía me está ahogando, la vida del hombre me exaspera, somos muy predecibles en las acciones, nuestras mentes obnubiladas de deseos y pasiones no nos dejan avanzar. Ahora sé que hay más sendas, muchas delante de nosotros, pero veladas por la comodidad. 

Para descubrirlas hay que trabajar y eso no nos gusta, es cansado y queremos descansar, más en esta vida y en las que siguen, el trabajo será una constante. Así, que al modificar el rumbo de mis ideas, al permitir la llegada de otras, me metí a otras realidades, distintas, pero en un mismo ser: “Yo”, en la nueva ruta, que en términos mundanos se llamaría paisaje “irreal”, “subjetivo” e “impresionista”, me vi frente a dos seres; Yappan y Tlahuitzin, los dioses alacrán. 

Yappan me comenta que necesita una ofrenda terrenal para que lo dejen de molestar aquellos que le hicieron daño, y según el mito, Yappan, siendo hombre se convirtió en un ermitaño, en su soledad pretendía ser casto para agradar a los dioses, más los dioses parecía no les agradaba eso. Yappan era casado y había abandonado a su mujer Tlahuitzin, la diosa del amor. 

Xochiquétzal, fue la encargada de sacarlo de su soledad, lo provocó para que cayera en sus brazos.Mientras el dios Yaótl, al saber del adulterio castigó a Yappan, decapitándolo. El dios Yaótl es una representación del dios Tezcatlipoca, el negro, dios de la muerte. el dios de Mictlampa, el dios del lado norte, del rumbo de los muertos, que era el encargado de cuidar a Yappan.

Al quedar sin cabeza, Yappan quedó convertido en un alacrán negro. El mismo castigo sufrió Tlahuitzin a manos de Yaótl, una vez muerta se convirtió en un alacrán rubio, o rojizo – amarillento- y al día de hoy, ellos dos viajan buscando ayuda de los seres superiores para retirarles esa maldición y puedan retornar a su tierra, unidos los dos como un solo ser, el agrado masculino, unido al sagrado femenino. 

Cuando interpreté el mensaje, al verlos unidos, viajando en el espacio tiempo, entendí que los días convulsos de la tierra están contados para esta humanidad, no para la tierra. El hombre tiene sobre sus cabezas un pie enorme, los seres oscuros, los que dominan todo lo creado artificialmente necesitan sometimiento, separación, odio y dolor, dependerá de nosotros buscar la manera de evitar todo ello. 

Redimir y buscar el perdón es un buen comienzo, es salirse del camino, es cambiar el rumbo y derrotero, esa nueva senda nos alejará de las multitudes, y como Yappan, busquemos nuestra propia roca donde sentar nuestros reales, acompañado de nuestro sagrado femenino o masculino, depende de cuál de ellos cobije tu cuerpo ahora. Buscando la claridad, la pureza y el respeto a la creación, junto a tu alma complemento, para evitar caer en la tentación de la diosa del amor. 

El hombre aún no lo sabe, pero la crisis de amor y separación familiar es algo programado y orquestado, el amor lo tienen a su alrededor, está en todos lados, su pareja es su complemento. Bastará acallar las mentes, callar la lengua y dejarse caer en la profundidad del ser, dejar de seguirle el juego.Yappan y Tlahuitzin solicitaron permiso para visitar la ofrenda realizada a Ehécatl y Mayahuel, el dios del viento y la diosa del Maguey, para ayudar a que la unión de estos sagrados complementos fuese reforzada, la bruja malvada, abuela de Mayahuel,debe ser alejada de ellos, pues representa toda aquella oscuridad que tienen las almas del hombre que aleja a las parejas, separándolas. 

La familia de Mayahuel no quería que ella se uniera a alguien, la necesitaba para sus trabajos, soltera sin mácula, más Ehécatl, al buscar al Maguey, la vio y se enamoró de ella y fue correspondido, la bruja y familia no permitieron esa unión, los siguieron y destruyeron a Mayahuel convertida en planta de Maguey, lanzando sus restos dispersándolos, no permitiendo rendir honores, ni recordar su memoria. 

Más hoy, ellos se acercaron a mí, antes que Yappan, para que les ayudara a reunirlos nuevamente, bajo un frondoso árbol de Sauce, que tiene el espíritu de Ehécatl. Bajo su sombra, cerca de la raíz, quedaron unidas dos almas, que buscan reunir para sí a sus dos complementos en uno solo, algo que la humanidad debe empezar a pensar. Las mentes burdas creen que, si sus ideas no coinciden con las de su pareja, deberían de cambiar de pareja, es el trabajo silente de Xochiquétzal, que divide a las almas, para que dejen de ser una, y la pelea entre seres iguales sea eterna, así ella asegura su eternidad.

Los hombres no saben que en espíritu todos son iguales, solo necesitan bajarle le información al cuerpo, para que la mente deje de trabajar incorrectamente; Yappan y Tlahuitzin van a visitar la ofrenda a Ehécatl y Mayahuel, de fondo se escuchan las estrofas de un poema dedicado a ellos, que dice: “Xochiquétzal, degrada el juramento, al descifrar su muslo levantisco hacia la roca, intrínseco elemento. Yappan se encuentra espiritual y arisco, pero el pudor fracasa ante el sexo; él: activa al muslamen el mordico; ella: eterniza su ánimo convexo; el dios observa el hecho con fiereza: a la danzante multa por el nexo, y al perjuro… ¡Le arranca la cabeza! El dolor ya no es, el cuerpo ha quedado unido a la tierra. 

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