El estrés en niños

El estrés en niños

Los adultos tienden a ver el mundo de los niños como feliz y despreocupado. Quizá se hagan la pregunta: ¿De qué podrían preocuparse…?¡De muchas cosas! Incluso los niños muy pequeños tienen preocupaciones y sienten estrés en algún momento. La psicoterapeuta Marlen Hernández Gracián nos explica que el estrés es una función de las demandas que tenemos y de nuestra capacidad para satisfacerlas.

El estrés puede afectar a cualquier persona que se sienta abrumada, incluso a los niños. En los niños en edad preescolar, el hecho de separarse de sus padres puede ocasionarles ansiedad. A medida que los niños crecen, las presiones académicas y sociales o el estar sometido por los padres a una sobreestimulación, no sólo al uso y abuso de los aparatos electrónicos, sino también a la cantidad de actividades extracurriculares, les puede generar estrés.  Es normal ahora encontrarnos con niños que después de sus horas de clase, por las tardes aprenden idiomas, acuden a clases de teatro, tocan un instrumento y practican un deporte, todo eso, en la misma semana, sin que haya espacio para el descanso.

Muchos niños están muy ocupados y no tienen tiempo para jugar de manera creativa o relajarse después de la escuela. Los niños que se quejan de la cantidad de actividades en las que participan o se niegan a asistir a ellas pueden estar dando a entender que están demasiado saturados.

El estrés de los niños no sólo puede aumentar por lo que sucede en su propia vida. Al igual si usted habla sobre sus problemas en el trabajo, se preocupa por la enfermedad de un pariente o discute con su cónyuge sobre problemas económicos, los niños escucharán y comenzarán a preocuparse.

Signos y síntomas

Si bien no siempre es fácil reconocer el estrés en los niños, los cambios a corto plazo en la conducta, como los cambios de humor, el mal comportamiento, el cambio en los patrones del sueño o el hecho de mojar la cama, pueden ser indicaciones. Algunos niños experimentan efectos físicos, que incluyen dolor de estómago y dolor de cabeza. Otros tienen problemas para concentrarse o terminar la tarea escolar. Otros niños se abstraen o pasan mucho tiempo solos.

Los niños más pequeños pueden mostrar signos de reacción frente al estrés al adoptar nuevos hábitos, como chuparse el dedo, enroscarse el cabello con el dedo o meterse el dedo en la nariz. Los niños mayores pueden comenzar a mentir, a agredir a otras personas o a desafiar la autoridad. Un niño estresado también puede tener pesadillas, dificultad para irse de su lado, reacciones exageradas a problemas menores y cambios radicales en el desempeño académico.

Hable con sus hijos acerca de cómo se sienten respecto de sus actividades extracurriculares. Si se quejan, conversen sobre los pros y los contras de dejar una actividad.

¿Como puede ayudar a reducir el estrés en los niños ?:

Es importante un descanso adecuado. Hágase un tiempo para sus hijos todos los días. Esté disponible para ellos, ya sea que necesiten hablar o simplemente estar en el mismo cuarto que usted. Para algunas personas, realmente es difícil regresar del trabajo, agacharse y jugar con sus hijos o tan sólo hablar con ellos sobre su día, en especial cuando ellos mismos han tenido un día estresante. Pero expresar interés por el día de sus hijos les demuestra que, para usted, ellos son importantes.

También puede ayudar si se adelanta a las situaciones posiblemente estresantes y prepara a sus hijos para enfrentarlas. Los libros pueden ayudar a que los niños más pequeños se identifiquen con los personajes que atraviesan situaciones estresantes y vean cómo las enfrentan

No todas las clases de tensiones son malas. Una cantidad moderada de presión por parte de un maestro o de los padres, por ejemplo, puede motivar a un niño a mantener sus calificaciones altas en la escuela o a participar más plenamente en sus actividades. Manejar con éxito las situaciones o acontecimientos estresantes mejora la capacidad del niño para afrontarlos en el futuro y, a través de estas experiencias, desarrollan su resiliencia y aprenden a enfrentarse a los inevitables obstáculos de la vida. Sin embargo, cuando la tensión es continua o particularmente intensa, puede hacer daño, tanto en la mente como en el cuerpo. 

La mayoría de los padres cuentan con las habilidades para solucionar el estrés de sus hijos. Debe buscar atención profesional si cualquier cambio en la conducta persiste, hay que evitar que se convierta en crónico o que genere procesos más complicados, como la depresión infantil.

Citas al 715 113 87 37.

marlen.hdezg@hotmail.com

Moctezuma Ote. N°29 Col Cuauhtémoc C.P 62506

Zitácuaro Mich.

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