Heridas emocionales de la infancia que marcan la etapa adulta

Por: Marina Vilchis Herrera.

Las heridas emocionales de la infancia influyen y condicionan como serán nuestras relaciones personales cuando seamos adultos, marcan nuestro carácter y nuestra calidad de vida. Estas heridas se producen en la infancia a raíz de alguna experiencia negativa o situación traumática vivida con nuestros padres.

La psicoterapeuta Marlen Hernández Gracián nos explica que son marcas o lesiones psicológicas y/o afectivas que no han sido bien curadas y cada vez que vivimos situaciones que nos provocan emociones similares a las provocadas por la herida, volvemos a ella.

Los efectos de estas heridas se evidencian de diferentes maneras, como, por ejemplo: ansiedad, vulnerabilidad hacia determinados problemas, rasgos de personalidad, fracaso en las relaciones afectivas, etc.

Las heridas afectan a todas las áreas de nuestra vida, por lo que tenemos que desaprender la forma en la que nos hemos ido protegiendo y reaccionando del exterior y aprenderaresponder de otra forma, que nos permita estar bien y en sintonía con nosotros mismos. Podemos decir que prácticamente la mayoría (por no decir todos), tenemos heridas emocionales, en mayor o menor grado, que han sido transmitidas por nuestros padres(ellos también tienen sus propias vivencias y heridas que no han sanado). Es muy habitual identificarse con más de una herida. Además, es común que algunas vengan juntas, como la del rechazo y el abandono.

Herida de abandono

Se produce cuando hemos vivido un abandono físico (como, por ejemplo, en casos de adopción, dejar de ver a uno de los progenitores tras una separación de los padres, nacimiento de un hermano etc) y abandono emocional (padres fríos y distantes emocionalmente) en nuestra infancia. En ambos casos lo querecibimos es que somos poco valiosos e importantes, ya que, de ser así, hubiésemos recibido el amor y la atención que necesitábamos.

La emoción más característica de esta herida es la tristeza y el mayor miedo es a la soledad, ya que al sentirse desprotegidos creen que no pueden hacerse cargo de sí mismos.  Creencias acerca de no poder estar solo/a, de no ser capaz de cuidarse, de no ser digno de ser amado/a, de necesitar la aprobación de los demás, pensar que la gente siempre les abandona.

¿Cómo se manifiesta esta herida?

Ya hemos hablado en el apartado anterior de las máscaras emocionales. Todas las heridas emocionales generan una máscara que las personas utilizan como modo de protección de una forma automática e inconsciente. En el caso de la herida de abandono, la máscara es la de la dependencia emocional. La dependencia emocional se origina cuando una persona tiene carencias afectivas que intenta suplir y llenar con otras personas de forma desadaptativa. Son vínculos que se generan a partir de la necesidad, por lo que provocan mucho dolor en las relaciones. La forma de sanar esta herida es darnos a nosotros mismos todo lo que no nos dieron (seguridad, amor, respeto por nuestras necesidades). La solución no está fuera, no está en el otro, la solución está en nuestro propio amor.

Herida del rechazo

Nuestros padres son los encargados de enseñarnos a dar y recibir amor. Cuando esto falla, crecemos con la sensación de no ser lo suficientemente válidos, de falta de aceptación y poco amor propio. Es la más dolorosa de las heridas emocionales, ya que el rechazo es hacia nosotros mismos.

Una de las situaciones que pueden derivar en este tipo de herida, es la de ser un hijo no deseado o querer un hijo de otro sexo.  Otras circunstancias para desarrollar esta herida es la de haber tenido padres muy exigentes y críticos. Probablemente ellos también se rechacen a sí mismos y son incapaces de querer y de dejarse querer. Las características más significativas de la persona que posee esta herida son las siguientes:

¿Cómo se manifiesta esta herida?

Estas personas interpretan todo como un rechazo (aunque no sea real). Por ello, la máscara que generan es la del huidizo. Para evitar sufrir otro rechazo, se aíslan y se refugian en su mundo interior, creyendo que así se protegen. Pero lo que consiguen es lo que más temen, ser rechazados. La manera de sanar esta herida es dejar de seguir haciéndonos daño rechazándonos a nosotros mismos, a nuestros sentimientos, pensamientos y deseos. Tenemos que dejarnos de hacer lo que otros nos hicieron, tenemos que permitirnos brillar.

Herida de la humillación

Es una de las heridas emocionales más difícil de detectar y se produce cuando el niño siente que uno o ambos padres se avergüenzan de él. Son mensajes donde les comparan con otros niños, les critican (de forma verbal o mediante gestos), les dicen las cosas que hacen mal y, en muchas ocasiones, públicamente. El sentimiento es el de la culpa y la vergüenza tanto por lo que hace como por lo que no hace. El niño crece con la sensación de que desagrada a sus padres. Las personas que deberían amarle incondicionalmente no lo hacen y secastigará porque su conducta no sea digna de ese amor.

¿Cómo se manifiesta esta herida?

Son personas que se olvidan por completo de ellas mismas y se centran en las necesidades y deseos de los demás. La máscara que generan es la del masoquista (tanto a nivel emocional como mental). Esa humillación se busca de manera inconsciente y antes de que les castiguen los demás, se castigan ellos mismos. Laforma de sanar esta herida es trabajar sobre la creencia errónea de que solo podemos ser amados a través de los demás, de resolver sus problemas y anulándonos nosotros. Tenemos que ser capaces de ver nuestras fortalezas, valorar lo que hacemos bien y sentirnos orgullosos de nosotros mismos. Cuidarnos y ocuparnos de nosotros.

Herida de la traición

Es la herida que presenta más altibajos emocionales. Se forma cuando sentimos que alguno de nuestros padres traicionó nuestra confianza, no cumplieron o mantuvieron sus promesas y nos hicieron creer una cosa y luego sentimos otra, por lo que nos sentimos engañados. Esta sensación de traición en la infancia provocó una gran desconfianza.

¿Cómo se manifiesta esta herida?

La máscara propia de esta herida es la del controlador, desconfiado, manipulador. Creen que, mediante el control, los demás mantendrán sus compromisos y promesas y nos les traicionarán. Se sufre mucho con esta herida ya que tratan de controlar lo incontrolable, perdiendo muchísima energía. Suele estar asociada a la herida del abandono. El abandono no siempre trae sentimiento de traición, pero la traición siempre trae sensación de abandono. 

Herida de la injusticia

Esta herida se crea cuando el niño ha tenido unos padres autoritarios, críticos, duros, exigentes, fríos e intolerantes. El mensaje que reciben los niños es que no son suficientes, ya que los padres buscan que sus hijos sean perfectos, correctos y que no se equivoquen nunca. El nivel de exigencia es muy alto, predominan las obligaciones y escasean los derechos.

¿Cómo se manifiesta esta herida?

La máscara que se genera es la de la rigidez e inflexibilidad. Esto no les permitirá disfrutar de lo que hacen ya que todo es un examen. Las expectativas basadas en las perfecciones son casi imposibles de cumplir, lo que los llevará a estar a la defensiva y a no estar felices. Son personas muy sensibles, pero tratan de todas las formas de no mostrarlo para no parecer débiles. Para protegerse intentan desvincularse de sus sentimientos. Por ello, parecen fríos e insensibles. Cada vez que se exigen demasiado, se critican y se menosprecian, están alimentando más su herida al ser injustos consigo mismos.La sanación se conseguirá a través de la autocompasión o siendo amables con nosotros mismos.

Acepta tu pasado, tu historia y a ti mismo. Deja atrás esas máscaras y armaduras que te has puesto y que ya no sirven para su función.  Date el amor, el cariño y el cuidado que no te dieron.


Marlen Hernández Gracián

Previa cita (715)131-87-37.

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