Las ideologías son solo promesas

Las ideologías son solo promesas

P. Agustín Celis

Un aspecto fundamental para promover a los pobres, está en el modo en que los vemos, no sirve una mirada ideológica que termina usando a los pobres al servicio de otros intereses políticos o personales. Cuantas veces nos damos cuenta de que la gente más vulnerable a los discursos ideológicos son los pobres, los más necesitados, los que carecen.

Los pobres, entendido en sentido más amplio, podemos definir a todas aquellas poblaciones que carecen de una educación, que son abrumados por la ignorancia. Son aquellas personas que son presa del hambre y de la sed, que no tienen lo básico para alimentarse y no tienen el vital líquido, el agua para saciar su sed o para tener un ambiente limpio. El concepto de pobres es muy amplio y debemos entenderlo así, cuando hablamos de la sociedad.

Por eso es importante entender que las ideologías siempre nacen del discurso basado en las necesidades de los pobres. Puesto que se elaboran discursos que toquen las necesidades de las personas, que siembre la esperanza y hagan crecer más el hambre de justicia de los que son vulnerables ante la sociedad. Sin embargo, todo ese potencial y todas esas voces son utilizadas en favor de dicho discurso.

Las ideologías terminan mal, no sirven. Si nos hacemos conscientes de cuáles son los intereses de las ideologías políticas, si abordamos la verdad que alimenta una ideología, todo ello nos dará la razón de que las ideologías siempre terminan mal. Ya hemos visto el fracaso de varios políticos y de varios partidos. Por eso tenemos que afirmar que una ideología fundada en sueños y en intereses mezquinos no sirven.

Las ideologías tienen una relación o incompleta o enferma o mala. Siempre que analizamos una ideología, descubrimos toda su vulnerabilidad, puesto que maneja una relación incompleta con la sociedad; es decir, solo vela por las necesidades de algunos cuantos y se opone al bienestar de otros. O es una ideología enferma, porque está cimentada en un ambiente de odio o represión, de venganza o de repudio de los demás. Por eso concluimos que las ideologías políticas están enfermas de egoísmo y tienen intenciones malas.

Las ideologías no asumen al pueblo, asumen parte del hambre de un pueblo, pero en muchas ocasiones más bien utilizan al pueblo para implantar ideas o antivalores en las personas que encienden la ira de algunos para enfrentarlos con los demás. Las ideologías políticas dividen al pueblo y lo hacen cada vez más pobre, dependiente de las migajas que caen de la mesa de los que utilizan al pueblo.

Cuidado con esos discurso ideológicos basados en promesas y sueños. Nuestra sociedad no necesita personas que se consideren los redentores o los mesías, no necesitamos más ilusiones o sueños guajiros, no necesitamos más hombre enfermos de poder que pretendan ser la solución a la política actual. Necesitamos ciudadanos maduros, no payasos que alimenten más el circo político, necesitamos ciudadanos inteligentes y responsables del bienestar social, no mujeres y hombres perversos, enfermos de poder, que vengan ilusionar más a la sociedad, necesitamos hombres y mujeres que amen a los hombres y mujeres de su país y amen profundamente su vocación de servicio.

¿Democracia?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *