2050 (Despertar de la tierra)

2050

Los años pasan raudos y veloces, pronto estaremos llegando al año 2050, año que se especula en algunos medios, será el año en que la humanidad que conocemos colapsará y se extinguirá. Siendo moderados, podremos señalar que no será de esa manera; sin embargo, la crisis climática que estamos viviendo efectivamente nos podría llevar al caos, y ese caos derivará en el fin de esta civilización tal y como la conocemos, pues observamos que el ritmo que llevan los desafíos del cambio climático no son suficientes en el resarcimiento y se convertirán en un problema más grande y serán en poco tiempo estos problemas la norma.

 En Australia, el (NCCR), National Centre for Climate Restoration, se fundó con el objetivo de desarrollar el pensamiento crítico para influir en el debate sobre clima, para afrontar la crisis climática global, ha elaborado estudios sobre los efectos del cambio climático y ha criticado los estudios que la ONU reconoce como razonables, como conservadores. Señalan los del NCCR que la situación climática nos llevará, a mediados de siglo, al inicio del colapso y fin de los humanos. Desaparecerá la sociedad y civilización “moderna” tal y como la conocemos. No se tiene hasta hoy, desde luego hablando en términos de sociedad y raza actual, un evento catastrófico que nos relate experiencias de sucesos como los que se prevé sucedan.

 Los discursos aceptados por la ONU sobre el cambio climático son conservadores, debido a que matizan la gravedad de las cosas, y tiene sus razones, al común no conviene alarmarlo, pero si está dada la señal para que los más progresistas y consecuentes puedan tomar acciones. Evidentemente el deterioro causado durante casi siglo y medio posterior a la revolución industrial no se podrá revertir en dos décadas, pero se puede paliar en la medida que sea posible. El planeta no soporta más progreso, si bien el discurso esconde la necesidad de no crear pánico, es tiempo de empezar a mentalizar a las personas sobre el cambio inminente y la crisis que lleva ese cambio.

 Esas crisis no sólo afectarán ciudades o lugares específicos, afectarán naciones completas, creando un caos social de grandes magnitudes, si se cumple el pronóstico nada halagüeño de los científicos Australianos. Evidentemente, si sucede, las naciones se desintegrarán en medida que buscan lugares con mejores recursos y más seguros para la vida.

Al día de hoy es casi imposible cuantificar los recursos que se están perdiendo, y las implicaciones de ello; sin embargo, con la proyección lineal del calentamiento de las zonas polares, si se puede medir de manera algo cercana a la realidad el incremento en el nivel de agua y las áreas que saldrían afectadas, tales como los manglares costeros, los sistemas arrecifales, la selva amazónica y parte del ártico. Existe una simulación en la red de las tierras que se perderían en México, entre ellas gran parte de la península de Yucatán y zonas costeras.

Los científicos Australianos señalan que en el 2050 1,000 millones de personas se verán obligadas a reubicarse, mientras que 2,000 millones enfrentarían escasez de alimentos y agua, al colapsar el sistema agrícola subtropical. Al día de hoy, la capacidad de modelar una catástrofe es baja, aun así, se podría prever una alarmante destrucción que podría poner fin a esta civilización. A pesar de lo dramático que se ve, el hombre tiene la capacidad de tecnificar naciones completas en menos de una década, lo demostró en la segunda guerra mundial, que armó un sistema de producción de armamento rápidamente, eso podría hacerlo para construir un sistema de infraestructura con cero emisiones, y poder paliar los daños existentes.

 Chris Barrie, que trabaja para el Instituto de Cambio Climático de la Universidad Nacional de Australia, recomienda poner en las manos de la población la verdad sobre la situación en la que está la humanidad, y poner en sus mentes la posibilidad de que la tierra y sus habitantes están al borde de la extinción. En el estudio, en donde participó Barrie señala que la cantidad de dióxido de carbono está alcanzando niveles que tenía hace 20 millones de años, sin que estemos en vísperas de mejorar esa perspectiva, pues los combustibles fósiles siguen siendo el combustible más consumido y en México lejos de mejorar la perspectiva, se prevé aumentar la cantidad de combustible fósil en el mercado, esto es lo que está aumentando la temperatura en la tierra, que se pronóstica aumente en 3 grados centígrados para el 2050, donde el escenario se vuelve dramático, pues el hombre tendrá un poco más de 20 días de exposición a condiciones de calor letal, condiciones en las que no logrará sobrevivir.

 Mientras la capacidad de generar alimentos de la tierra se reducirá, provocando hambrunas y brotes epidemiológicos, la guerra por el agua y por los alimentos podría aumentar la desgracia.

En esta columna, no creemos que la desgracia llegue tan rápido ni de manera tan drástica, consideramos que sí, efectivamente, las personas deben de enterarse de que estamos al borde de la contingencia climática y alimentaria, y que deben empezar a preocuparse por sus descendientes, que no es sólo el cambio climático, es la conjunción de elementos naturales, propios de la tierra, sistema solar, galaxia y universo, hemos visto como desde hace dos años los volcanes están activándose, y los activos sin parar en sus accionar, el 2 de Junio de 2019 entró el Etna en erupción nuevamente, mientras que el sinabung  en indonesia entraba en erupción el día 9 de Junio de 2019 nuevamente, también leíamos la noticia de que uno de los volcanes  de la península de Kamchatka que se creía extinto podría entrar en erupción, de nombre  Boishaya Udina.

En las zonas sísmicas de México se siguen presentando sismos de baja intensidad, pero con mayor cantidad de eventos, en la costa de Guerrero, específicamente entre Acapulco y Tecpán, han aumentado en intensidad, ya hemos identificado valores de 4.3 en lapsos cortos de tiempo, mientras en San Lui Potosí empiezan a presentarse cada vez más continuos, aun de baja intensidad.

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