Camuflaje y tensión: se reavivan rencillas con militares y michoacanos

La relación de Michoacán y el Ejercito Mexicano se ha expuesto en otras ocasione en este espacio de El Despertar. Sin embargo, con y hechos recientes la tensión se reavivó y ahora implicó un contacto aún más directo, que puso a Michoacán en boca de todo el país nuevamente. Aunque, incluso, se considera que los ciudadanos violentaron derechos de los agentes del Ejercito Mexicano.

El pasado 27 de mayo se difundió un vídeo, tomado en el municipio de La Huacana, en el que se puede ver como seis militares son llevados a una pared y posteriormente son retenidos por los pobladores.

En un momento del video se escucha cómo varios pobladores piden a los militares que «suelten las armas», algunas personas comienzan a despojar a los elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) de sus equipos.

Se detalló que los habitantes de La Huacana exigieron a los militares que les devolvieran las armas que previamente les decomisaron.

Cerca de las 15:00 horas comenzaron los bloqueos por parte de supuestos habitantes, los cuales aseguran se levantaron en armas debido al constante acoso del crimen organizado. El Ejército Mexicano implementó un operativo y les decomisó armas de grueso calibre. Sin embargo, minutos después decenas de pobladores sometieron a golpes a los militares y los despojaron de sus armas de cargo.

LA PRIMERA REACCIÓN

Aunque los hechos se dieron durante un fin de semana, fue hasta el día lunes que se difundió el material, y en aquel primer momento no fue ni el Ejercito Mexicano ni el gobierno del estado de Michoacán, el que dio algún posicionamiento.

Mientras tanto, entre la población ya se generaban comentarios encontrados sobre el hecho, pues algún sector lo celebraba, mencionándolo como una muestra de que “el pueblo manda”, mientras que otro grupo lo condenó por ser una falta de respeto para la institución.

Fue el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, quien expuso sobre el hecho y consideró que la actitud de los militares retenidos en Michoacán fue “responsable, digna y valiente”, ya que “es una cobardía abusar de nuestros semejantes”, por lo que expresó todo su respaldo a los elementos del Ejército y la Marina.

“La actitud de los soldados fue muy responsable, muy digna, muy valiente; porque, lo que es una cobardía, es abusar de nuestros semejantes. Esa es una cobardía, por eso todo mi apoyo y mi respaldo a los soldados, marinos, los soldados son pueblo uniformado”, dijo durante su conferencia mañanera del 28 de mayo.

Incluso afirmó que “van a mantener siempre una actitud prudente, porque son conscientes de que se deben de respetar los derechos humanos, y que a nadie se le debe privar de la vida. Son situaciones muy difíciles, esto no les va a restar autoridad, al contrario, les da más autoridad”.

EL CONTRASTE

Mientras el mandatario nacional resaltó el respeto a los derechos humanos, en Michoacán casos como la muerte de un nuño, en julio de 2015, en Ostula, por disparos del ejército, está entre los antecedentes que han hecho que no muchos confíen en la corporación.

También en diciembre de 2018 se difundió la confirmación de tortura por parte de esta misma corporación contra un detenido en Apatzingán, un caso que se dio en 2014 y que la Comisión Nacional de Derechos Humanos confirmó antes de que acabara 2018.

Pero sin ir tan lejos, apenas el 20 de mayo trascendió en medios que dos militares y un exintegrante de la Fuerza Rural fueron detenidos, por su posible relación en el secuestro de un agricultor, ocurrido el pasado mes de febrero, en el municipio de Tacámbaro, Michoacán.

En un comunicado, la Fiscalía General del Estado (FGE), dio a conocer que los tres detenidos, identificados como Edgar Efraín M., Eduardo S. y Enrique S., fueron puestos a disposición del Juez de Control.

Sobre los hechos, detalló que el pasado 15 de febrero los presuntos responsables interceptaron a un agricultor cuando, en compañía de su esposa, se dirigía a su domicilio, en una localidad del municipio de Tacámbaro, y tras amagarlo con armas de fuego, lo sometieron y condujeron a una huerta, lugar donde lo mantuvieron en cautiverio.

LA ADVERTENCIA DE UN REVÉS

En días recientes el presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, Luís Raúl González Pérez, dio una conferencia en el Segundo Congreso Internacional de Derecho en León, Guanajuato, en la cual enfatizó el papel del organismo que encabeza como defensor de derechos humanos, pues defiende a quien según la normativa se le concede un derecho fundamental.

“Lo mismo puede ser un servidor público, del cual se le violen ciertos derechos humanos, desde una perspectiva, y voy a poner ejemplo: la reciente agresión que recibieron elementos militares en Michoacán de parte de civiles, la CNDH condenó la violencia, porque ninguna violencia se puede justificar”, expuso el Ombudsman.

“Lo que hubo ahí es un delito cometido en contra de servidores públicos. Si no se investiga esa agresión contra elementos militares, entonces surge una violación de derechos humanos de acceso a la justicia”, advirtió después el mismo González Pérez.

En una entrevista posterior, ese día, dijo que: “Así como la comisión nacional es exigente para que los servidores públicos cumplan su papel, no se rebasen los límites de su actuación y respeten derechos humanos, también exhortamos en este caso a las autoridades a que investigarán el hecho”.

LA CARA OSCURA A INVESTIGAR

Pero también hay otro elemento a tomar en cuenta en esta situación, y es que, después de la difusión del material, este fue analizado por el área de inteligencia militar, encontrando que al menos tres personas estrechamente vinculadas con Miguel Ángel Gallegos Godoy, El Migueladas, principal operador del cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) en La Huacana, Michoacán, lideraron la vejación y retención de 14 elementos del Ejército en esa localidad, el pasado 26 de mayo.

El ataque fue una forma de presión para recuperar las armas, incluido el fusil Barrett, que una patrulla militar les aseguró ese mismo día, tras dos enfrentamientos.

Se trata de Gaudencio Lozano Barriga, El Gaudi, identificado en los videos de esos hechos como el hombre que exige por teléfono al comandante de la XXI Zona Militar, Gerardo Mérida, le devuelva las armas en un vehículo particular “a nombre del pueblo”, así como Bulmaro Arzate Fierro, El Guma o El Bulma, y Maricruz Ramírez, La Mary.

Lozano es lugarteniente de El Migueladas y Arzate, pistolero del primer círculo de ese capo, en tanto La Mary y su hija “Deisy” mantienen cercanía con Francisco Tavares, hombre de confianza de Gallegos Godoy.

De la misma manera que el camuflaje en las vestimentas militares, para que sean confundidos con su entorno en misiones, ahora sus situaciones se volvieron confusas y  han dado giros que requieren atención de la ciudadanía, para tener claridad en los panoramas de una relación de por sí difícil con las corporaciones castrenses.

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